Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Derailed

Duración

107min

Dirección

Mikael Hňfstr÷m

Guión

Stuart Beattie, James Siegel

Reparto

Clive Owen, Vincent Cassel, Jennifer Aniston, Addison Timlin, Melissa George

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Crítica de Sin control
Autor: sensillo
Fecha: 2006-02-13.
Póster Sin control

Sin control

Digerido por sensillo

En la línea de "atracción fatal" llega un nuevo y convencional thriller que nos recuerda que cometer una infidelidad trae más mala suerte que romper una carta en cadena. En esta ocasión la pareja de tortolitos está compuesta por Clive Owen y Jeniffer Aniston. Todo aquel que cuente con ver algo de química, hará bien en llevarse la tabla periódica bajo el brazo. No obstante, si hay que reconocerle algún mérito a Owen, es que jamás nos atreveríamos a retarle al póker.

“Sin control” tarda casi media hora en arrancar, haciendo bien poco honor a su nombre, y durante un buen rato insiste en hacernos verosímil el romance entre el padre de familia hastiado de una vida gris y poco gratificante con una desconocida con quien tropieza casualmente en el metro. A punto de culminar su infidelidad en un sórdido hotel, son asaltados por un muy malencarado francés, nada menos que Vincent Cassel, que después de desvalijarlos viola a la chica como propina. Hollywood ha encontrado desde hace unos años una rica veta de villanos en el país galo.

Pero la cosa no queda ahí. De hecho, en ese momento es cuando realmente comienza la película, pues desde entonces Vincent Cassel se dedica a extorsionar al bueno de Clive Owen, convirtiendo su vida en un infierno. Quienes viendo los anuncios aún se sorprenden cuando la fortuita ama de casa se niega a cambiar su detergente de toda la vida por dos de marca desconocida, absténganse de seguir leyendo si no quieren estropear la sorpresa. Para todos los demás, simplemente, no habrá sorpresa ninguna. El malvado criminal va siempre un paso por delante del infortunado aireador de canas. El espectador avezado, por su parte, consigue ir dos pasos más allá. Poco importa. El interés de la película no reside en la intriga por saber qué va a pasar. Es fácilmente previsible que cerca del final de la película, justo después de un poco sorprendente quiebro argumental, el protagonista por fin le va a tomar la delantera al malo, así como quien no quiere la cosa, y el francés, con la boca abierta, se va a transmutar en español en cuartos de final. Ese momento, pese a lo previsible, es lo que realmente genera expectación en la película. Y para llegar a ese punto sí que consiguen construir un villano suficientemente odioso como para que el espectador quiera esperar a ver el final, cuando se las dan con queso.

Las hechuras de “Sin control” parecen más europeas que americanas. No sólo porque el protagonista sea un antihéroe, un hombrecillo gris que no sabe muy bien cómo se ha visto inmerso en ese asunto. También por un tratamiento de la imagen que dista mucho del glamour y la candidez que suele rebosar el universo cinematográfico de Hollywood.

Para pasar el rato, aquellos que prefieran comprar las peras en la tienda en vez de irlas a buscar al olmo.

Recomendada para quienes desconfían de la gente que sabe pedir bien los cruasáns. Puntuacion