Ficha

País

Hong Kong

Año

1994

Título original

Chung hing sam lam

Duración

102min

Dirección

Wong Kar Wai

Guión

Wong Kar Wai

Reparto

Brigitte Lin, Tony Leung, Takeshi Kaneshiro, Faye Wong, Valerie Chow

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Crítica de Chungking express
Autor: malabesta
Fecha: 17/02/2006.
Póster Chungking express

Chungking express

Digerido por malabesta

Probablemente la primera película de Wong Kar Wai que llegó a los mercados occidentales, o al menos la que lo hizo con más ruido, “Chungking express” es fiel al difuso estilo del director. Los primeros minutos, normalmente invertidos por cineastas menos innovadores en trivialidades como presentar la historia y a los personajes, se dividen en este caso en unas confusas imágenes de calles abarrotadas y gente corriendo a empujones entre la gente, para luego dar paso a un largo plano de unas chimeneas. Ya por aquel entonces apuntaba maneras.

La película está dividida en dos partes claramente diferenciadas por el hecho de que no tienen nada que ver la una con la otra. En la primera He (Takeshi Kaneshiro) un detective de la policía de Honk Kong, obsesionado con su ex-novia, termina por enamorarse de una misteriosa mujer con peluca rubia (Brigitte Lin), de la que sabe casi tanto como el espectador: nada. Además de ir por ahí disfrazada y de tener absurdos monólogos internos sobre la idoneidad de pasearse por el mundo con gabardina y gafas oscuras (por si se pone a llover o sale el sol), ella se dedica a traficar con drogas, introducidas en las maletas, zapatos y diversos orificios corporales de inmigrantes indios a los que compra. Se entremezclan la historia de amor con un cargamento de droga desaparecido, y así de repente, el protagonismo se transfiere al agente 633 (Tony Leung), otro policía que, tras romper con su novia azafata, se enamorará de Faye (Faye Wong), dependienta en la tienda a la que los dos policías (que ni se conocen ni coinciden en pantalla) acostumbran a ir, nexo de unión de la película. Se rodó en menos de un mes, lo que sin duda puso freno a la tendencia de Wong a alargar sus películas de manera innecesaria, y deja a ésta en unos soportables cien minutos escasos. No obstante, su escaso guión fue escrito de nuevo sobre la marcha, de un día para otro, por lo que las improvisaciones están muy presentes en todo el metraje y en general las escenas están bastante poco conectadas entre sí. Por lo tanto todos aquellos que disfruten con la narración secuencial, con la alternancia de clímax y anticlímax, con los personajes trabajados y en definitiva, con lo que los mortales conocemos como cine, saldrán decepcionados con “Chungking express”. Como el guión no está demasiado trabajado, recurre sin fin a la voz en off para explicar situaciones y antecedentes, imposibles de narrar de cualquier manera que no requiera grandes dosis de planificación, además de para darle cierta presencia a los personajes, que sin ella serían más indistinguibles unos de otros que los proverbiales chinos.

A nivel visual, y como suele ser habitual en las películas de Christopher Doyle, director de fotografía habitual de Wong Kar Wai (y de otros muchos directores de la zona, como Zhang Yimou) el barroquismo manda. Como el tiempo de rodaje y el presupuesto eran muy limitados, en lugar de complicados esquemas de colores, Doyle y Wong juegan con la cámara, remeneándola y alterando la velocidad de la película. Este efecterío visual también subraya la división de la película: la primera parte está dominada por un estilo borroso, a basa de sobrexponer la película ante gente moviéndose a la vez que se ningunea al pobre del trípode, lo cual termina por ofrecer un acabado bastante mareante. En la segunda la cosa reposa un poco más, y rápidamente reaparecen los largos planos típicos de Wong, que además juega con la velocidad de reproducción, y nos ofrece a los personajes quietos sobre un fondo de gente que se mueve a gran velocidad, suponemos que con intenciones de ofrecer una gran metáfora visual. Claro que como los medios económicos eran limitados, dicho efecto se consigue rodando a los personajes realizando una acción muy despacio mientras el resto del mundo se mueve a su velocidad normal; luego se reproduce a una velocidad mayor y se consigue el resultado deseado, salvo por el pequeño detalle de que el personaje central tiene un temblor encima que revela el truco y le da cierto aire de película de instituto. Todas las escenas están además rodadas prácticamente con una sola cámara, que ha de seguir a los personajes por todo el escenario, fomentando el aire de libertad, improvisación y confusión general que reina en la película.

Mención especial merece la estridente banda sonora, que une temas de “The Mamas and the Papas” con canciones de jazz ligero a dúo de metal y órgano, que hacen que la música de las películas porno parezca compuesta por John Williams e interpretada por la London Royal. También hay que destacar una versión de “Dreams”, de los Crandberries, cantada por Faye Wong, en su idioma natal, como suele ser muy habitual en las estrellas de Honk-Kong, pues casi todos ellos son actores de día y cantantes pop de noche, al más puro estilo Carlos Mata.

Las interpretaciones son las propias de alguien que no sabe muy bien cómo es su personaje y de qué va la película, y los actores varían sus actuaciones a lo largo del metraje, en especial Faye Wong, que pasa de maníaca a émula de “Amelie” en cinco minutos de reloj. Takeshi Kaneshiro demuestra de nuevo sus escasas dotes como actor, y Brigitte Lin no se quita las gafas de sol en toda la película, por lo que evaluar su trabajo es arto complicado. El mejor, sin duda, Tony Leung, más que porque lo haga mucho mejor que los demás, porque tiene la suficiente presencia en pantalla como para aparecer en calzoncillos de algodón blanco, esos con las dos ranuras laterales en la parte delantera que usa Homer, durante media hora y no parecer absolutamente ridículo.

En fin, aunque se aleje un poco de los últimos trabajos de Wong, principalmente porque en “Chunking express” pasan cosas, resulta una película sobrevalorada, que más apoya su éxito en su exotismo y un vacío aire de vanguardia que en virtudes reales. Recomendada para aquellos que nunca supieron que hacer con una cámara de vídeo, una tarde de lluvia y unos cuantos chinos ociosos. Puntuacion