Ficha

País

Italia, España, USA

Año

2005

Título original

Melissa P.

Duración

100min

Dirección

Luca Guadagnino

Guión

Barbara Alberti, Cristiana Farina

Reparto

María Valverde, Fabricia Sacchi, Primo Reggiani, Nilo Mur

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Crítica de Melissa P.
Autor: bronte
Fecha: 21/02/2006.
Póster Melissa P.

Melissa P.

Digerido por bronte

Yo no sé qué es peor. Si una adaptación fiel del libro "Cien cepillazos antes de acostarse" o una adaptación libre como es el caso. El asunto es espeluznante de principio de fin. Una ya no sabe si creerse que sea verdad que Melissa P. siendo una adolescente escribió tal atentado contra la literatura o si se lo escribió alguien con buen ojo para los negocios pero nefasta pluma. La utilización de vocativos del tipo "mi hoguera y su asta" para referirse a las zonas genitales, dan a entender que efectivamente que sí, que estamos ante la obra de una adolescente, pero una adolescente de verdad. Sin embargo, cuesta tragarse que una niña de 15 o 16 años tuviera tal mente enfermiza a la hora de calcular qué es lo que da parné en el mundo editorial. Sí, mis queridos lectores. Bienvenidos al siglo XXI: si quieres ustedes hacerse de oro, no tienen más que echarse a la pederastia en cualquier de sus expresiones artísticas. No falla.

Cuando una lee las declaraciones de Melissa Panarello sobre su propia obra, dan ganas de emigrar a una galaxia remota. La recién llegada a la mayoría de edad se despacha con frases como "El libro está planteado como una fábula. Por eso, igual que una fábula requiere de un cierto lenguaje, también mi novela, que es una fábula erótica, precisa de un cierto lenguaje. Usar «polla» o «coño» no habría sido justo ni hacia el relato ni hacia la pasión que yo he puesto al escribirlo. Hablar de «Secreto», «Ignoto» o «Asta» resulta mucho más poético, lírico, y le confería un punto fabulesco. Quise que fuera así a propósito, para hacer comprender a los lectores que no se encuentran ante una pornografía vacía y vana, sino rica en poesía". Si por algo siento yo que Digerido Por sea una revista, y no un programa de televisión es porque no me pueden ver ahora mismo la cara. Rica en poesía, dice.

Tenía entonces Luca Guadagnino, autor de la película "Melissa P." dos opciones. O bien se decantaba por una adaptación más o menos fiel del libro, incluyendo sus masturbaciones, sexo oral, voyeurismo, lesbianismo, sadomasoquismo, orgías, intercambio de parejas, etc, etc o bien hacía lo que ha hecho. En el primer caso hubiera sido una película sensiblemente aburrida, aunque llena de poesía, eso sí, y probablemente de controvertida calificación. La otra opción, la que se ha materializado, era la versión descafeinada del invento, sin prácticas sexuales apenas, y en teoría muy centrada en la parte emocional de la cosa. Pues bien, ni una cosa ni la otra. Los que decidan ver "Melissa P." no van a ver ni carne ni pescado. Ni sexo ni emotividad. Porque si bien no han querido poner la parte escabrosa, la sentimental no les ha salido.

Yo lo que digo es que más allá de explicitar los tocamientos, habría mucho que decir sobre una persona que a los 14 años decide echarse al mundo del fornicio con la misma suavidad y delicadeza con la que una cabra tira al monte. Ya que la versión ha sido tan libre, mucho se podría haber dicho sobre cuáles son los mecanismos que operan en una sociedad para crear seres de este género, sobre si realmente los adolescentes varones europeos o por lo menos italianos son así de retrógrados, y sobre todo, habría mucho que decir sobre una sociedad que se agolpa a las entradas de las librerías ávida de leer con sus propios ojos, y viva el pleonasmo, cómo una tardo-niña le hace una felación al "asta" de un adulto. Independientemente de la bondad o no bondad del filme en sí, toda historia da buena cuenta del momento de decadencia que vive la cultura europea, que ya se conforma con cualquier cosa.

La historia justifica la evolución del personaje con argumentos manidos y complacientes. Adolescente con padre ausente por trabajo y madre absorta en sí misma, se encuentra sola y desorientada. La única en el mundo, parece ser. El chico del que está enamorada la introduce en el sexo de manera vejatoria, y a su abuela, su único apoyo, la introducen en un asilo. Vaya, que la pobre niña se ve obligada a apuntarse a todas las orgías disponibles para exorcizarse (me parece a mí que sin conseguirlo, pero se hace millonaria publicando su diario).Y "happy end". Como dice la autora: "Como todas las fábulas, tiene su final feliz que, sí, es muy moralista e idealizado, pero fundamental, porque la heroína, tras haber padecido una serie de torturas en el bosque, por fin encuentra a su príncipe y se enamora. Tal vez en la vida real no haya sido así, pero la narración casi lo exigía". Brrr... No me digan que tal resabio no pone los "vellos" de punta. Según dicen por ahí las sinopsis, la protagonista descubrirá al final qué es lo que realmente significa ser mujer. Yo debo de haber visto una copia a la que le falta el último tramo.

María Valverde, cumple a la perfección su papel. El italiano lo borda, porque prácticamente no habla en toda la película y todo se solventa con el bonito recurso de la voz en off. Que para algo estamos hablando de un diario, por si alguien no se había dado cuenta. Enseñar, enseña más bien poco y se limita a deambular por la pantalla con cara de "el perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Rodríguez se lo ha cortado", pero en italiano. La relación con la madre, esquemática; la relación con el ambiente, escasa; la relación con la abuela, simple; la relación con los hombres, incomprensible. Si se va a optar por un personaje que se deja humillar una y otra vez, por favor, explíquen por qué, o al menos den alguna pista. O eso, o pongan las escenas de sexo íntegras, para qué la película sea medianamente aprovechable. Y llegados a este punto, yo me pregunto qué es lo que se trata en la película. Porque bien pensado no se trata nada de nada. Aunque una cosa sí que se ve que a mí me resultó especialmente desagradable. Lo cual es de agradecer porque me arrebató del estado de sopor que experimenté en el resto del metraje. El momento en cuestión es aquel en el que María Valverde comienza a chupetear una pajita se supone que para excitar a un hombre que podía ser por lo menos su abuelo prematuro. Sobran los comentarios.

La película tiene un guión bastante mediocre, y una cinematografía simple y rutinaria. Los momentos complicados los arreglan enfocando la cara de la primera actriz y apagando todas las luces. El resto de los momentos los arreglan con la complicidad del sueño de los espectadores. Recomendada para gente a la que un día se le rompió un lápiz y decidió por ello matar a su vecino del quinto. Puntuacion