Ficha

País

UK

Año

2005

Título original

Mrs. Henderson presents

Duración

103min

Dirección

Stephen Frears

Guión

David Rose, Kathy Rose

Reparto

Judy Dench, Bob Hoskins, Will Young, Kelly Reilly, Thelma Barlow

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Crítica de Mrs. Henderson Presenta
Autor: malabesta
Fecha: 02/03/2006.
Póster Mrs. Henderson Presenta

Mrs. Henderson Presenta

Digerido por malabesta

Otro de los mitos del showbusiness, profesión que como ninguna otra cuida a sus leyendas, llevada a la pantalla. El Windmill Theatre era el teatro en el que, ininterrumpidamente desde los años treinta a los sesenta, se pudo ver en Londres un curioso espectáculo de variedades muy variadas, llegando incluso a sobrevivir y a superar los rigores y prohibiciones propias de la Segunda Guerra Mundial, lo que en última instancia acuñó el lema del teatro: “We never closed”.

La película es ante todo muy inglesa. No sólo porque todos sus personajes son típicamente ingleses, con planteamientos típicamente ingleses ante la vida, o porque narre acontecimientos muy arraigados en el pueblo inglés, que a veces (y si uno no se acuerda de los hooligans o los Sex Pistols) parece compuesto exclusivamente por capitanes dispuestos a hundirse con su barco, sino que la historia está llena de la simbología propia de los británicos: cuando una bomba cae encima del teatro y está a punto de destruirlo y matar a público y actores, una de las bailarinas se levanta del suelo, se sube en un pedestal y levanta al cielo sus dedos índice y corazón en una uve invertida. Este gesto, que gracias a “Trainspotting” todos interpretamos como despectivo, apela a ciertos momentos de la historia inglesa (la guerra contra Francia) y a ese eterno espíritu patriótico del “with my country, right or wrong” que para los allí presentes supone un momento muy dramático, mientras que probablemente para el público continental presente la duda de saber qué hay de emocionante en una mujer haciéndole la puñeta a la lámpara.

Por lo tanto la película es demasiado local para triunfar entre el público español. A pesar de ello tiene ciertos momentos de comedia agradables, nunca demasiado divertidos, cargados principalmente sobre Mrs. Henderson (Judi Dench), una reciente viuda de clase alta inglesa que como hobby decide comprar un teatro, cuya explotación encarga a Vivian Van Damme (Bob Hoskins), autoritario y arisco productor. Ella bien podría haber sido sacada de una obra de Wilde y él ser uno de los ancianos criticones de los muppets, por lo que los diálogos entre ellos tienen bastante chispa, ayudados sin duda por lo bien que funciona la unión de los dos actores, auténticos dinosaurios del cine, en muchos aspectos. La excusa para que ellos dos sigan hablando es la revolucionaria programación del teatro: mientras el resto de escenarios de Londres ofrecen vodevil, el Windmill, tras unos cuantos experimentos, encuentra una fórmula con éxito. Al igual que el cine español actual, ofrece exactamente lo mismo que los demás, pero añadiendo mujeres desnudas. El éxito fue fulgurante, y la maña verbal de Mrs. Henderson (y sus contactos en sociedad) ayudaron mucho a vencer la censura del momento: como las mujeres estaban quietas, podían ser consideradas “obras de arte” y por lo tanto aparecer como Dios las trajo al mundo, al igual que en cuadros y estatuas.

De cómo el espectáculo sobrevivió a la guerra y a las bombas es algo que queda para el espectador. El caso es que casi todo en la película está tratado de una manera bastante liviana, muy de comedieta; incluso los momentos dramáticos, que los tiene, son pasados rápidamente como si de jarabe se tratase, y a otra cosa. Esto choca un poco con la dirección preciosista de Stephen Frears, que se recrea en los infinitos detalles con los que los lugares, la época y la historia real han sido revividos, dejando el guión un poco cojo. El director se maneja con soltura en el muy reducido espacio en el que se desarrolla la película, apenas tres o cuatro escenarios, cosa que ha heredado de su experiencia en la televisión. Claro que en su contra también tiene la mala mano a la hora de enlazar los breves números musicales presentes con la historia, que no terminan de casar demasiado bien.

Aunque el forte de la película está en los actores. Una justa nominación para Judi Dench por su más que notable interpretación, que supongo que no perderá en favor de alguna nominada de una película más de relumbrón . Del otro lado está Bob Hoskins, en una de las mejores interpretaciones del año. Fíjese si llega a meterse en el papel, que incluso aparece ¡desnudo!, sí, así entre exclamaciones me quedé yo al verlo. Sacrificios hay que hacer por el arte (y me refiero a mi sacrificio, no al de Bob, que a él no le costó mucho desnudarse, pero a mí borrar esa imagen de mi cabeza me costará algo más).

En fin, una comedia demasiado ligera, aunque gracias a su brevedad y diálogos no llega a aburrir. Recomendada para todos aquellos enfermos que ansían con ver a Bob Hoskins desnudo Puntuacion