Ficha

País

Italia, Francia

Año

1976

Título original

Salò o los 120 días de Sodoma

Duración

117min

Dirección

Pier Paolo Pasolini

Guión

Roland Barthes, Maurice Blanchot

Reparto

Paolo Bonacelli, Giorgio Cataldi, Umberto Paolo Quintabelle, Aldo Valleti, Caterina Boratto

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Crítica de Salò o los 120 días de Sodoma
Autor: bronte
Fecha: 07/03/2006.
Póster Salò o los 120 días de Sodoma

Salò o los 120 días de Sodoma

Digerido por bronte

Director controvertido como pocos, lo mejor que se puede decir de Pasolini es que sus películas no dejan indiferente a nadie. En este caso, nos encontramos con su testamento cinematógrafico, sólo apto para personas de retorcido gusto o amantes del sadomasoquismo extremo. Inspirada en el "gratificante" texto del Marqués de Sade, "Salò o los 120 días de Sodoma", es una película insoportable para todos aquellos de refinada sensibilidad, o mejor aún, para todos aquellos que aun conserven algo de sensibilidad en el cuerpo.

Más conocido que por otra cosa por sus temáticas sexuales ("Las mil y una noches", "Los cuentos de Canterbury", "El decamerón"), en esta ocasión repite, pero de manera radical. En tiempos de la ocupación nazi, en la Italia del Norte, un grupo de fascistas conscientes del final de la guerra secuestran a dieciseis adolescentes a los que encierran en un castillo donde practican con ellos todo tipo de torturas y vejaciones sexuales y no sexuales. Se trata de poner en acción el libro de Sade de igual título, y aprovechar los últimos días de poder, aburridos ya del mismo. Me parece a mí que pocos serán los que encuentren placer erótico en esta cinta. Para ellos, aclarar que las secuencias relativas al sexo están rodadas con el típico estilo Pasolini: planos largos y estáticos, cuerpos núbiles que se tocan de manera torpe, cuerpos desagradables autohumillándose y en general poca recreación en la estética del acto, lo cual lo hace aún más insoportable. Para todos los demás, cada nuevo episodio carnal será constituirá una pildora díficil de tragar debido al subtexto torturador que subyace en todos y en cada uno de ellos.

Estructurada a la manera de Dante, la película se divide en cuatro capítulos titulados: la antecámara del infierno, el círculo de las obsesiones, el círculo de la mierda (sic) y el circulo de la sangre. Como es haibtual en Sade, la trama se desarrolla en un creszendo de tortura y dolor, como ya bien anticipa el nombre del último tramo. Sólo apuntar que en esta película hay "arracanmientos" de ojos, y "cortes" de lenguas, en el aspecto más cruento, y coprofilia en el aspecto más desagradable. Con ser la parte visual más que perturbadora, lo que peor cuerpo le deja al espectador es, sin lugar a dudas, la constatación de la frase, cómo decía Dante, "perded toda esperanza". A medida que avanza la película, uno sabe que esos pobres niños jamás podrán salir de ahí, y que sólo el apocalipsis podría salvarlos de tan terrible destino.

La película cuenta además con otro ingrediente repulsivo, que son las narraciones que las "madames" contratadas a tal efecto, cuentan a los integrantes del castillo para crear el ambiente erótico exigido. Ver a esas mujeres decadentemente maquilladas, contribuyendo al mercado de la carne de unos adolescentes, con historias repulsivas, a fin de contribuir al placer de los sádicos es algo ciertamente turbador para todos aquellos que al contrario que Sartre o Beauvoir, no crean que la pederastia es algo sano y bonito. Ni qué decir sobre el tema de la tortura. En en el castillo, cualquier prácticar religiosa está prohibida, porque muy en la línea de Sade y Nietzsche, tan sólo la muerte de la virtud (la muerte de Dios), puede conducir al auténtico placer. La moral es tan sólo un obstáculo en el camino de los superhombres. "Salò o los 120 días de Sodoma" es una película sobre la crueldad humana, sin límites, y como tal, es presentada sin ningún tipo de aderezo que la pueda hacer más digerible. Todos aquellos que durante la proyección recuerden que estas cosas ocurren no son meramente ficción, pasarán un verdadero mal rato.

Muchos han querido ver en esta película un alegato, una metáfora descarnada sobre el fascismo: una élite se arroga el poder omnímodo y rebajan al resto de seres humanos a la categoría de cosas o animales, existentes sólo para su placer y divertimento. Pero funciona como retrato de todo tipo de totalitarismo, e incluso de cierta actitud personal fácilmente identificable a nuestro alrededor. Es ésta una de esas películas cuyo continente es rápidamente olvidado en favor de su contenido. Mucho se podría decir sobre el rudimentario estilo cinematógrafico de Pasolini, sobre los actores mediocres que siempre elegía para sus películas, sobre lo cuidado de la información visual, o sobre la torpe dirección de los personajes. Aquí de lo que se trata es de una historia que revolverá las tripas hasta al más pintado, por lo que de degración moral contiene, efecto multiplicado por la mirada distante y casi desinteresada del director ante el horror que recrea.

Recomendada a gente con un estómago a prueba de bombas. Puntuacion