Ficha

País

Corea del Sur, Japón

Año

2004

Título original

Bin-jip

Duración

88min

Dirección

Ki-duk Kim

Guión

Ki-duk Kim

Reparto

Seung-yeong Lee, Hyun-kyoon Lee, Hyuk-ho Kwon

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Crítica de Hierro 3
Autor: sensillo
Fecha: 13/03/2006.
Póster Hierro 3

Hierro 3

Digerido por sensillo

En algunas películas el espectador es más merecedor de aparecer en los títulos de crédito que el propio autor. “Hierro 3” es uno de esos casos en que la relación entre autor-espectador que se da en toda obra para que quede completa delega la mayor parte del trabajo en este último.

El cine oriental produce muchas películas que, bajo un envoltorio visual muy atrayente, no guardan nada más. Se puede tener una idea preconcebida de que ese tipo de cine está reservado a películas de género, mientras que a los guiones de las películas de autor se les supone una mayor densidad. Kim Ki-duk nos demuestra que esta manera de hacer cine no está vetada para el público más gafapasta, y su fórmula ha encontrado gran aceptación por estos pagos. Y es que si se escarba bajo la superficie de “Hierro 3”, lo que se encuentra uno es un vacío tan inmenso que pondría los pelos de punta incluso a los taikonautas esos.

El argumento gira alrededor de la historia de amor mudo entre un allanador de moradas y una mujer maltratada por su marido. El chico se dedica sin ningún recato a violar la intimidad de la gente instalándose durante un par de días en viviendas ajenas, cuando sus inquilinos están ausentes. A cambio, les hace la colada y hace algunas chapucillas y reparaciones, porque se ve que es bastante manitas. La chica se va con él y comparte durante una temporada su modo de vida, hasta que los pillan y él se va a la cárcel y ella a su casa. Y Dios en la de todos. Y eso es lo que todo el mundo verá en “Hierro 3”. Todo lo demás forma parte de la cosecha de cada cual.

Dicen que Kim Ki-duk no es profeta en su propia tierra, y que por aquellos parajes cae más antipático, en gran parte por la misoginia que se respira en sus películas. Por aquí o bien ese detalle importa menos o es que sin más no se ve lo evidente. El personaje femenino de “Hierro 3” aguanta sumisamente el maltrato a que la somete su marido, hasta que simplemente se deja rescatar por su príncipe azul. Se mire como se mire, mantiene un rol pasivo durante toda la película muy a contracorriente con la última oleada de heroínas de la gran pantalla.

El ritmo es muy pausado, los diálogos casi inexistentes y las interpretaciones muy contenidas. En resumidas cuentas, todos los ingredientes que reclama el mundo de las gafas de pasta para el cine oriental de corte intelectual.

El final, imposible negarlo, es sorprendente. Difícil es discernir hasta dónde llega la alegoría, dónde las licencias estéticas, y en qué punto empieza la tomadura de pelo.

En definitiva, una película de corte exótico y personal, que se entrega a su público y ningunea a los demás. Carne de festival de cine que nunca conocerá el agradecimiento de los productores de palomitas de maíz.

Recomendada para los que se cuelen en los cines y arreglen las butacas. Puntuacion