Ficha

País

Alemania, España, UK, USA

Año

2006

Título original

Basic instinct 2

Duración

114min

Dirección

Michael Caton-Jones

Guión

Leora Barish, Henry Bean

Reparto

Sharon Stone, David Morrissey, Charlotte Rampling, David Thewlis

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Crítica de Instinto básico 2
Autor: bronte
Fecha: 02/04/2006.
Póster Instinto básico 2

Instinto básico 2

Digerido por bronte

La verdad es que da pena criticar una película así. Pena y hasta grima. Mientras se ve, si se espera algo serio, hasta da incomodidad ansiosa. Si uno va simplemente a pasar el tiempo, y a poner el cerebro en reposo, pues quiero pensar que algo distrae. Pero como película, como película de verdad, no es que valga mucho.

Y si digo que da pena, es porque una siente desde el alma de su corazón que los guionistas, implicados en filmes como "Asuntos sucios" o "El creyente", que no es que fueran octavas maravillas, pero se dejaban ver, se hayan visto envueltos en un asunto tan turbio como éste. Y mucho se siente que hayan pasado tal trabajo liando la trama para que el espectador no sepa a quién creer, si al final no han sabido hacer más que una caricatura de la caricatura.

En "Instinto Básico", Catherine Trammel ya pasaba de largo el concepto de mujer fatal, para convertirse en una mujer fatalísima de la muerte y nunca mejor dicho. Sus famosos cruzamientos de piernas, con reconocerles una fuerza visual innegable, lo cierto es que ya en su momento arrastraban al personaje por los arrabales del más absoluto ridículo. En esta segunda entrega, el personaje de la peligrosa escritora ya se ha convertido en una parodia de la parodia. Si era difícilmente creíble en el filme original, en esta ocasión la cosa se les ha ido de las manos. No sé yo a qué tipo de hombre puede atraer una mujer que no tiene un minuto de respiro, que veinticuatro horas al día mira como si sufriera un cólico nefrítico y cuya único tema de conversación posible gira alrededor del sexo. Un personaje extraplano, al que sólo le faltan las alas. Para que me entiendan, al ver esta película uno tiene la sensación de que esta mujer es como un chicle que se te pega al sentarte: una vez que entra en tu vida ya no hay manera de despegártela, aparte de su capacidad de manipulación es directamente proporcional al grado de oligofrenia que la rodea.

De esta manera, cualquier intento de convertir la trama en algo serio falla de manera estrepitosa, porque, según qué sesión, Sharon Stone provoca la risa cuando aparece en pantalla. Y no es para menos. Semejante actitud ultra-vamp prepara al espectador para que de un momento a otro nos encontremos a Catherine Trammel agarrada a la pata de un buey, succionándole la sangre. O durmiendo colgada de una percha. Algo de ese cariz. Para mayor escarnio, el actor protagonista, David Morrissey, parece un auténtico pasmarote durante toda la película, y perdónenme que utilice esa palabra, pero es que no hay otra en la insigne lengua castellana que califique más certeramente su interpretación.

La afición de Sharon Stone por enseñar su cuerpo plasticoso también parece una decisión errada a estas alturas,  sobre todo si lo añadimos a su pésima interpretación y en general, la película no pasa de ser un "whodunnit", de muy, muy discreto resultado. La puesta en escena muy estilizada, lo demás bastante apatatado.

España es uno de los países coproductores, que conste. Recomendada para todos aquellos cuya definición de sofisticación pase por un tanga de esparto. Puntuacion