Ficha

País

USA, Alemania, Irlanda

Año

2005

Título original

The matador

Duración

96min

Dirección

Richard Shepard

Guión

Richard Shepard

Reparto

Pierce Brosnan, Greg Kinnear, Hope Davis, Adam Scott

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Crítica de El matador
Autor: malabesta
Fecha: 10/04/2006.
Póster El matador

El matador

Digerido por malabesta

Recuerdan los viejos del lugar que había un tiempo en el que, a juzgar por las películas, todo el mundo quería tener un alienígena dentro de su casa como en "E. T.," dentro su vida como en "Mi amigo Mac," dentro de su cama como en "Mi novia es una extraterrestre" o dentro de su barriga como en "Alien." Los tiempos han cambiado, y ahora parece que el ansia de esta generación (supongo que será cosa de la glorificación de la violencia, de los videojuegos o de los juegos de rol, según a que "experto" le pregunte) es la de tener un asesino como vecino ("Falsas apariencias"), como cónyuge ("Sr. y Sra. Smith") o como cliente ("Una terapia peligrosa"). "El matador" no viene a responder a la pregunta de cómo meter a un asesino en la barriga de un astronauta, sino más bien a cómo hacerse amigo de uno.

Cuenta entonces, en tono de comedia, la historia de Danny (Greg Kinnear) un hombre de negocios felizmente casado con Bean (Hope Davis) pero con una racha de mala suerte profesional, que está en Méjico tratando de cerrar un trato que lo puede salvar de la ruina, cuando conoce a Julian (Pierce Brosnan), un exitoso asesino que está en una mala racha personal. Parece que el negocio de eliminador no es compatible con la vida personal, así que en un momento de soledad y depresión, Julian se sincera con el único americano a mano, Danny, lo cual termina con éste implicado de paso en la vida profesional del otro. Uno de los motores de la película es la dualidad Danny/Julian, por lo que sus personajes son casi por completo antagónicos: mientras Kinnear interpreta a un amante marido, trabajador y honrado, un poco tímido pero simpático, Brosnan es un asesino maleducado y bebedor, bastante brusco, sin amigos y con una moral sexual más que relajada. Ambos personajes están bastante bien dibujados, y aunque la historia está planteada de manera que se le escamotea bastante información al espectador, de manera que sólo al final termina de comprender a los personajes, en general el guión funciona.

Y si lo hace, es sin duda gracias a la excelente elección de actores: por un lado Kinnear personaliza perfectamente al "buen tipo," además tiene una vis cómica innegable. Brosnan, por otro lado, es uno de los pocos actores vivos que puede interpretar el papel de Julian (alcohólico, hortera, amoral y casi pederasta, asesino y que aún encima no se afeita) de manera que siga apareciendo como positivo al espectador, mediante el uso exclusivo de su carisma personal. Aún siendo éste un papel tan alejado, teniendo en cuenta que él es el productor será alejado a posta, del agente 007, elegante y primoroso, uno comprende que para borrar su huella en la saga de James Bond, hayan tenido que cambiar totalmente la historia de la serie, colocando "Casino Royale" en un pasado en el que puede encajar Daniel Craig sin morir bajo la estela de Brosnan.

El director y guionista Richard Shepard se defiende más como lo segundo que tras la cámara, y a veces la película tiene un ritmo demasiado rápido, lo que unido a una trama que salta de ciudad en ciudad (ayudada de enormes letras sobreimpresas recordándonos la localización geográfica y temporal) bruscamente, saca bastante al espectador de la película. Además, parece tener una especie de fijación con sacar a sus protagonistas con los pantalones bajados. Curiosamente, aunque se trata de una película de asesinos, supongo que para no perder el tono, Shepard nunca muestra una sola escena de violencia, sino que deja que el espectador se las imagine, si quiere. Esto se mantiene incluso cuando los protagonistas acuden a una corrida de toros en Méjico, en la que ni una sola vez se ve como los toreros hieren al animal. Quién sabe cuál fue la suerte del toro, pero hay que comparar esta actitud con la de artistas como Trier o Almodóvar, que no tienen reparo en sacrificar lo que haga falta (a veces incluso al espectador) por su arte.

En fin, una agradable comedia, desde luego no demasiado adecuada para ver con la familia. Recomendada entonces para todos esos matones y asesinos deseando salir del armario: el mundo del cine los espera con los brazos abiertos.
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