Ficha

País

Tailandia

Año

2004

Título original

Kerd ma lui

Duración

96min

Dirección

Panna Rittikrai

Guión

Panna Rittikrai, Morakat Kaewthanek

Reparto

Chupong Changprung, Nappon Gomarachun, Santisuk Promsiri, Dan Chupong

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Crítica de Born to fight
Autor: sensillo
Fecha: 19/04/2006.
Póster Born to fight

Born to fight

Digerido por sensillo

Tras el éxito de “Ong Bak”, apadrinada por Luc Besson, en Tailandia se dieron cuenta de que podían exportar algo más que las películas de terror de los hermanos Pang. En “Born to fight” se dan cita muchos del éxito que catapultó en todos los sentidos a Tony Jaa, aunque con unos resultados mucho menos interesantes.

Pese a lo que pueda parecer, “Born to fight” no es una película de acción. Si por algo se caracteriza el género de acción, es precisamente porque suceden cosas. Más correcto sería enmarcarla dentro del género del cine de patadas, tiros y explosiones. Tras un inicio en el que se condensan en cinco minutos todos los clichés del cine de acción de serie B de los 80, y de las viejas películas de John Woo (lo que viene a ser más o menos el mismo conjunto), muy pronto parece como si los especialistas hubieran expulsado a todos los creativos, tomando absoluto control y protagonismo de la película. No en vano el reparto está encabezado por Chupong Champrung, quien aparecía en los títulos de crédito de “Ong Bak” con el muy interesante papel de Guardaespaldas #4. Las exigencias dramáticas en este trabajo no han subido el listón.

El argumento es tan absurdo y magro que se podría pensar que no se trata más que de una broma de los dobladores. Pero esto no puede ser, porque la película se puede entender perfectamente en su lenguaje original sin subtítulos, sin sonido o con unas cuantas copas de más. La cosa va como sigue. Unos paramilitares narcotraficantes secuestran una aldea en la que hay una concentración de deportistas de distintas especialidades, y un policía que pasaba por allí. Matarán a todo el mundo si no excarcelan a su líder, aunque realmente piensan asesinar a todo el pueblo en cualquiera de los casos. De propina, se disponen a lanzar nada menos que un misil nuclear sobre Bangkok, simplemente porque son muy malos. No les faltó más que untarlo en caca.

Tras escuchar varias soflamas de fuerte contenido nacionalista, el pueblo en masa se rebela contra los asaltantes, que están armados hasta los dientes. Los deportistas echan mano de sus habilidades y así, por ejemplo, el futbolista arroja sobre los malvados cualquier cosa mínimamente esférica que pueda golpear con los pies. Mueren infinidad de soldados y aldeanos y descubrimos que en Tailandia todo es explosivo, inflamable o ambas cosas a la vez. Y ya está. Eso es todo. Se pueden dar perfecta cuenta de qué clase de película es. Así las reseñas se escriben prácticamente solas.

Todo el trabajo tiene un aspecto amateur que se creía relegado a las grabaciones domésticas, y ni se puede ni se intenta ocultar que el presupuesto de la producción no excede de las posibilidades económicas de un crítico de cine cualquiera. Todo el interés está centrado en las escenas de los especialistas, que ocupan de manera amorfa y tediosa toda la película mientras detienen en seco el natural flujo de la narración. Siendo en general menos imaginativas que en otras películas parecidas, evidencian sin embargo el hecho de que el trabajo de especialista en la filmografía tailandesa es una profesión de lo más ingrata. En occidente entendemos que su trabajo consiste en simular que se lastiman y golpean. El espectador desalmado se podrá consolar con la idea de que no es quien peor se lo está pasando con la película.

Recomendada para aquellos que en su día votaron en “Videos de primera” a aquella grabación del chico despeñándose por el barranquillo. Puntuacion