Ficha

País

Francia, Alemania, Países Bajos, Israel

Año

2005

Título original

Paradise now

Duración

90min

Dirección

Hany Abu-Asad

Guión

Hany Abu-Asad, Bero Meyer

Reparto

Kais Nashef, Ali Suliman, Lubna Azabal

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Crítica de Paradise now
Autor: sensillo
Fecha: 26/04/2006.
Póster Paradise now

Paradise now

Digerido por sensillo

Es probable que España sea el país del mundo con mayor número de especialistas en el tema del conflicto árabe-israelí. O en cualquier otro. Tal es así, que hasta los familiares de corta edad de nuestros políticos consiguen que su opinión se tenga en cuenta en las más altas esferas. “Paradise now” es un análisis de esa cruenta e interminable guerra de tal calado y profundidad que es imposible que no guste en este país.

Es difícil comentar esta película sustrayéndose de su contenido ideológico, pues éste lo es su principal motivo y lo impregna todo. La cinta está desnuda de cualquier artificio que pueda distraer la atención del discurso que quiere propagar su director y guionista Hany Abu-Assad. “Paradise now” es una película extremadamente sencilla y discreta en sus valores cinematográficos, lo cual no le ha impedido haber sido candidata nada menos que al Oscar a la mejor película extranjera. ¡Qué desazón! Vivimos en un mundo que finge premiar películas como ésta por sus valores artísticos al mismo tiempo que se nos intenta convencer de que en los concursos de misses la inteligencia cuenta.

“Paradise now” es el retrato de dos terroristas suicidas palestinos, en el que se nos exponen sus dudas a través de sus discusiones y sus problemas durante el día previo al que sus superiores deciden para su inmolación

Mal que me pese, me veo obligado a hablar del contenido ideológico de la cinta o ponerme a hablar de la Copa de Europa. Lo primero que hay que decir es que “Paradise now” es una película muy europea. Seguramente muchos de ustedes estén acostumbrados a oír ese falso tópico de que el cine americano está dirigido a un público adolescente mientras que el europeo lo hace a un espectador adulto. Es una afirmación que suele venir de los mismos que se ríen a carcajada limpia del nivel cultural del americano medio, cuando aquí el fracaso escolar está alcanzando unos valores escalofriantes. No sé qué cine ve toda esta gente. El cine americano que veo yo, cuando aborda un tema conflictivo, lo hace desde distintos puntos de vista, y aunque se exponga la visión del director, no se ridiculiza la opinión discrepante. Como por ejemplo en “Cadena perpetua”. O podemos ver la  mirada de Spike Lee sobre los conflictos raciales en “Fiebre salvaje” sin que se omitan piadosamente las miserias de ninguno de los grupos étnicos que forman el crisol americano. Todo ello sin que se perder la perspectiva de que Spike Lee es negro, por si alguien no se había dado cuenta. En Europa, por el contrario, triunfa el cine de denuncia. Denuncia al estilo inquisitorial, como es tradición, donde no hay lugar para la defensa. Al espectador se le indica claramente qué posición debe adoptar. No se me ocurre ahora mismo ninguna luminaria del cine europeo, de los considerados “comprometidos”, que no haya hecho cine de este tipo. Juzguen entonces quén trata el espectador como a un niño y quién como un adulto: si los que educan o los que entretienen.

La película de Abu-Assad toma claramente partido. Quienes afirman que se trata de una visión neutra quizás consideren de igual modo el anuncio del detergente del payaso, sólo porque en él aparecen por igual los resultados tanto del jabón de la casa como otro de marca indeterminada. “Paradise now” justifica sin ningún tipo de complejo el fenómeno del terrorismo suicida, y lo hace de una manera manipuladora y totalmente deshonesta. La propaganda de las viejas películas de Chuck Norris venía disfrazada de cine de acción. En este caso es mucho peor porque el estilo pretende aparentar un realismo casi documental.

Si queda alguna duda sobre el carácter apologético de “Paradise now”, ésta debería disiparse al escuchar el discurso que graba uno de los protagonistas antes de embarcarse a su misión. No cumple ninguna función estética, pues en esta película todos los diálogos están puestos al servicio del mensaje. Pero es que además es rotundamente falso. Es un discurso redactado a medida para un público europeo, sin ningún punto en común con los que tristemente podemos leer en la prensa diaria. Es como si ETA en España emitiera un comunicado reivindicando el Estatuto de Autonomía.

Es, además, muy poco original en su planteamiento. La película desde un principio deshumaniza al israelí, para en el momento del atentado conseguir invertir los papeles de víctima y verdugo. No es casual que las potenciales víctimas sean siempre militares. Por una parte se plantea el problema siempre como un acto de guerra honorable entre combatientes, mientras que por otro lado la uniformización característica del mundo castrense facilita la despersonalización de la víctima. No es que no se me ocurra discurso justificador del terrorismo más clásico, es que no recuerdo ningún otro que no siga este patrón.

Recomendada para los que siguen creyendo en las conspiraciones judeo-masónicas, pero a quienes los masones no les caen mal. Puntuacion