Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Take the lead

Duración

108min

Dirección

Liz Friedlander

Guión

Dianne Houston

Reparto

Antonio Banderas, Alfre Woodard, Elijah Kelley, Dante Basco, Jenna Dewan

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Crítica de Déjate llevar
Autor: malabesta
Fecha: 30/04/2006.
Póster Déjate llevar

Déjate llevar

Digerido por malabesta

Probablemente lo más interesante de la película sea el eterno juego de cambio de títulos entre el original y el traducido, cada uno de ellos supuestamente optimizado para los gustos americano y español. En este caso del "Take the lead" americano (toma el mando, o la iniciativa, o algo así) al más español "Déjate llevar" (que al fin y al cabo es mucho más cómodo). Cuántas implicaciones culturales, sociológicas y políticas se podrían extraer de aquí.

Lástima que a partir del momento en el que el título aparezca en pantalla, la película empeore. "Déjate llevar" es la enésima película que nos introduce en el mundo de los alumnos marginales de un instituto de barriada americano, para demostrarnos que cualquiera puede alcanzar sus sueños con tesón, trabajo y constancia. Lo que en Europa hoy en día tachamos de infantil y dentro de unos años de ciencia-ficción. Uno de los memes de nuestra generación es lo irrisorio que es el sistema educativo americano (al que gracias a todas nuestras reformas educativas derivamos, si no a peor), pero a juzgar por la predominancia que ocupan los institutos en el cine, al menos es un tema presente en la sociedad; aquí la educación sólo interesa cuando incluye curas y tocamientos. Por esto, además de muchas otras razones, "Déjate llevar" jamás triunfará en la cartelera, más allá de aquellos que entren a ver a un Banderas muy digno.

La película es una de esas "inspiracionales", que parece haber nacido al rebufo "Dancing with the stars", un programa análogo a "Mira quién baila" (al fin y al cabo ambos no son más que versiones del original británico "Strictly come dancing") de notable éxito televisivo en el país del Missisippi. Pierre Dulaine (Banderas) es un ascendente profesor de bailes de salón, que vive en la alta sociedad, decide un buen día dedicar gran parte de sus energías y su tiempo a ayudar a unos alumnos más que problemáticos, para los que su instituto había perdido toda esperanza. Dulaine les enseña a estos a tener coraje y tesón, y a luchar por lo que quieren, mientras que ellos le enseñan a Pierre algo más de humanidad, junto con llenarlo de satisfacción y orgullo, etc. etc. El guión se mueve al dedillo por la receta de una película de instituto, estilo "Mentes peligrosas". De hecho, muchas veces los personajes parece que se limitan a actuar porque han de cumplir con todos los rasgos del género, más que porque tengan vida propia. El propio Pierre, que es el que más desarrollo tiene, carece de motivos para emprender su empresa (y alguno ha de tener, porque al fin y al cabo Dulaine es un personaje real que incluso colaboró entrenando a parte de los actores), así como para muchas de las decisiones que toma, y cuando al final vemos lo que él ha aprendido de sus alumnos, está incluido de manera forzada, con la sensación de "...es que tenía que salir".

Los alumnos son un conjunto de clichés: el gracioso, el gordo, la guapa, el delincuente con el corazón de oro... tampoco hay tiempo para desarrollar cada uno de ellos, puesto que el metraje está dominado por las escenas de baile. Mientras que los clásicos, tango, rumba, etc. están ejecutados con gracia y talento, principalmente por Banderas, que entre y película y película ha hecho una carrera en Broadway que le ha dado un Tony, así que bailar baila. Los alumnos no sé si serán buenos bailarines o no, porque supongo que para que el público joven se sienta más identificado, se han mezclado los meneos propios del hip-hop con los clásicos de salón, dando lugar a un engendro que es más que la suma de las partes y mucho peor que cualquiera por separado. Parafraseando al popular anuncio, ver cómo destrozan un tango como "La cumparsita" en pantalla, no tiene precio.

La dirección es muy poco inspirada, y sus recursos muy limitados. Parece que su única intención es la de mantener a los bailarines centrados en pantalla, y su único recurso infinitos montajes en paralelo para acentuar, como si no fuesen ya bastante evidentes, las diferencias entre le mundo de clase alta, esmóquines y glamour de Dulaine con el de delincuencia, detectores de metal y pantalones caídos del instituto.

En fin, una película poco original que cuando se atreve a serlo sólo lo hace para peor. Recomendada para quienes odien el foxtrot.

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