Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Dreamer: Inspired by a true story

Duración

102min

Dirección

John Gatins

Guión

John Gatins

Reparto

Kurt Russell, Elisabeth Shue, Dakota Fanning, Kris Kristofferson, Luis Guzmán, David Morse, Oded Fehr

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Crítica de Dreamer: Inspired by a true story
Autor: bronte
Fecha: 03/05/2006.
Póster Dreamer: Inspired by a true story

Dreamer: Inspired by a true story

Digerido por bronte

¿Cuántos caballos de carreras más tienen que romperse una pata para que la maquinaria de Hollywood siga funcionando? ¿Cuántas veces más las leyes de la física, la biología y la veterinaria han de verse mancilladas para que cada año vuelva a casa, como el turrón, la historia del caballo en el que nadie confiaba? ¿Para cuándo el triste relato de aquel caracol al que se le rompió la concha en medio de una carrera de caracoles en un inteligente concurso de televisión? Concisamente, “Dreamer: Inspired by a true story”, acomete la original epopeya de un caballo de carreras que se rompe una pata, pero que supera todos los obstáculos que se pongan por delante. En España seguramente la titularán: El caballo que superó todos los obstáculos.

No es que esté mal hecha. Es que está hecha ya n veces. Por eso no quiero que de mis palabras se infiera que es una mala película. Pero para que lo entiendan, es como muy industrial. No hay riesgo en absoluto. Todo sigue al dedillo las convenciones más tradicionales, incluidos argumento, personajes y desarrollo. Nadie se sorprenderá de ver en este cotarro tan estilo Disney a Kurt Russell, pero sí que llama la atención vislumbrar a Dakota Fanning, cuya carrera “estaba” siendo dirigida con exquisito cuidado, y sobre todo a Elizabeth Shue, que con ser una actriz muy válida, parece haber iniciado una cuesta abajo sin retorno.

Inspirada en una historia real. Finalmente habrá que creerse que USA es la tierra de las oportunidades incluso para los caballos. Casi dan ganas de emigrar y romperse una pierna. Nada falta en este cuento para niños. La historia de superación personal, el ingrediente familiar, la protagonista infantil para que empaticen los más pequeños de la casa, y el malo malísimo, con cara de muy malo. Este papel le ha tocado a David Morse, que después de casi arruinar su carrera en la segunda película de Sean Penn, “Cruzando la oscuridad” (seguramente era por culpa de este filme que lo “eliminaban” en “Team America”), no puede hacer más que de malo, porque ya no hay quien crea que hay un corazón dentro de un hombre capaz de protagonizar una película tan mala con aquella.

No hará falta que les diga que los últimos diez minutos están copados por una carrera muy importante en la que las apuestas están ochenta a uno en contra de nuestro cuadrúpedo amigo, en este caso amiga, pero no desvelaré el final por si hay algún habitante de Ganímedes entre nuestros numerosos lectores. La seguridad manufacturera que da el trabajo en cadena propiciará que los más entregados incluso sufran un poquito con la incertidumbre de si la cosa acaba bien o mal. Los demás podrán solazarse en el placer que siempre causa contemplar a una bella bestia fotografiada con esmero.

Profesional, muy profesional. Nada rechina en una película que tan sólo provocará el encefalograma plano, pero que no me cabe duda gustará a los más jóvenes, jovencísimos que se acerquen a verla. Luego, si les vienen pidiendo un caballo por Reyes, a mí no me digan nada.

Recomendada para caballos locos,caballos regalados y gente que no mira los dientes.
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