Ficha

País

Japón

Año

1995

Título original

Mimi wo sumaseba

Duración

111min

Dirección

Yoshifumi Kondo

Guión

Hayao Miyazaki

Reparto

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Crítica de Suspiros del corazón
Autor: malabesta
Fecha: 23/05/2006.
Póster Suspiros del corazón

Suspiros del corazón

Digerido por malabesta

"Suspiros del corazón" es probablemente una de las películas más peculiares de Hayao Miyazaki, probablemente porque es una de las más normales. Al contrario que en sus otros largos, gran parte de sus cortos y alguna de sus series, no hay ni animales que hablan, ni seres voladores, ni ancianas mágicas. Bueno, al menos casi no hay.

La protagonista (porque eso sí, como casi siempre, protagoniza una mujer), Shizuku, es una adolescente de carácter bastante fuerte que vive en una pequeña ciudad cerca de Tokyo. Su mayor hobby es la lectura, y un buen día se da cuenta de que todos los libros que ella lee también han sido leídos por un tal Seiji, con el que empieza a fantasear. Cuando vuelve a casa una tarde, se encuentra con un gato un tanto peculiar, y decide seguirlo, lo que la lleva a una extraña tienda de antigüedades europeas, entre las que destaca una maravillosa figura de un gato antropomorfo conocido como El Barón, y que es propiedad del Señor Nishi, amable anciano que además resulta ser el abuelo de Seiji. Por supuesto, unidos por las tarjetas de lectura, ambos se enamoran, y pasan muchas otras cosas más que tendrán que descubrir viendo la película, merece la pena.

La historia se aleja bastante del estándar Ghibli, o al menos del estándar al que estamos acostumbrados aquí, y es casi una película costumbrista, con un argumento mucho más pequeño que las obras más recientes del estudio, en las que siempre hay grandes peligros que vencer, e importantes misiones que cumplir. El guión de Miyazaki podría tener algo de autobiográfico, pues entre otras cosas la protagonista sueña con escribir historias que recuerdan mucho a las que luego acabaría filmando el propio autor, y no deja de ser una mirada un tanto nostálgica al mundo de los adolescentes, y de cómo estos luchan y trabajan por cumplir sus sueños con la energía y el denuedo propios de, bueno, de un adolescente. Porque sí, sorpréndanse con el choque cultural, los adolescentes japoneses parece que (al menos a juzgar por la película) tienen sueños y luchan por ellos. Y nada de dar el braguetazo o sacarse unas oposiciones para pegarse la gran vida. Uno de los personajes aspira nada menos que a ser fabricante de violines en Europa. Esta nostalgia está mezclada también con la inocencia propia de los personajes, que probablemente al público occidental le resulte incluso un poco ñoña, especialmente hacia el final de la película, un poco decepcionante.

Porque ese es otro de los grandes rasgos del cine de Miyazaki, esa obsesión con Europa, más que con la real, con esa Europa de antes de la gran guerra, tan de cuento (y tan diferente a la real, supongo que en el polo opuesto de la visión que por aquí tenemos de oriente, lleno de yakuzas y de calvos que hacen kung fu), y en la que se desarrollan casi todas sus películas, y de la que toman elementos todas ellas.

Por supuesto, la narrativa sigue la estructura habitual de otras obras, heredada un poco de la televisión, y con capítulos muy marcados que a veces hasta parecen no tener mucho que ver con el resto de la película, y cada uno con su propia estructura interna de presentación, desarrollo y un final climático que suele dar paso al siguiente tramo de la película.

En este caso, la banda sonora no está a cargo de Joe Hisaishi, como es habitual, y la película principalmente su mueve al sonido de la canción "Country Roads", interpretada en su versión americana por Olivia Newton John, y en su versión japonesa por Yoko Honna, la dobladora de la protagonista.

Aunque la dirección nominalmente no es de Miyazaki, sino de Yoshifumi Kondo, uno de sus subalternos, la mano de Hayao como productor es larga, aunque quizá el paso de Kondo sea más lento y reposado que el de Miyazaki, aunque probablemente en esto también tenga algo de culpa el guión.

En fin, una muy buena película, que hará las delicias de todos aquellos que no tengan el corazón de piedra. Recomendada para la estatua del jardín botánico.


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