Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

X-Men: The last stand

Duración

104min

Dirección

Brett Ratner

Guión

Simon Kinberg, Zack Penn

Reparto

Hugh Jackman, Patrick Stewart, Ian McKellen, Halle Berry, Famke Janssen, Anna Paquin, Rebecca Romijn

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Crítica de X-Men: La decisión final
Autor: malabesta
Fecha: 26/05/2006.
Póster X-Men: La decisión final

X-Men: La decisión final

Digerido por malabesta

"X-Men: La decisión final" se supone la última película de la saga de los mutantes, pero mejor hubiesen hecho en terminar la saga una película antes. Con un presupuesto astronómico, de más de doscientos millones de dólares, no consigue estar a la altura de sus predecesoras. Además, a la vista del final de la película, me temo que se nos viene encima una parte más (spin-offs aparte) con lo que me asalta la duda de si la decisión esa del título no será la del espectador que a media proyección se plantea si no estaría mejor en casa cortando el césped.

En esta entrega, el equipo creativo de las anteriores, con Bryan Singer dirigiendo y Mike Dougherty y Dan Harris como guionistas cede su plaza a los recién llegados Brett Ratner, Simon Kinberg y Zack Pen. En el currículum de Ratner, el director, destacan "Hora punta" y su secuela, "Red Dragon" y un maravilloso vídeo de Mariah Carey. Los guionistas son los responsables de "xXx 2: Estado de Emergencia", "Elektra" y "Los 4 fantásticos". Compárenlas ustedes con "Sospechosos habituales" o "Un verano de corrupción", de Singer, y se harán una idea de la diferencia entre las secuelas y esta. Allí donde las anteriores eran películas entretenidas en las que la continua afluencia de personajes que aparecían porque "tenían que salir" (y para evitar revueltas de los aficionados al cómic) no entorpecía demasiado la historia, "X-Men: La decisión final" sucumbe a la presión de su miríada de protagonistas, y la historia, demasiado ambiciosa, se ve reducida a unos cuantos retazos expuestos en un par de escenas no demasiado bien unidas, que ocupan el tiempo en el que no hay ni explosiones, ni peleas ni volteretas en pantalla. Unos veinte minutos, aproximadamente.

A pesar de ello, la película no vacila en intentar hacer una torpe metáfora de la situación política actual. ¿La situación política de dónde?, se preguntarán. Qué más da, una situación política, que siempre queda muy bien en tu película poner algo social. Vayan ustedes a la crítica escrita habitual para que allí alguien les rellene los vacíos de la película con su ideología propia, si es que les hace falta. Yo no se lo aconsejo. A menos que le guste mucho ver las cosas puntuadas con estrellitas.

La historia de la película se centra en dos tramas: la reaparición de la supuestamente muerta Jean Grey (Famke Janssen) y la aparición de una cura para la mutación genética que confiere poderes a los mutantes. Ambas movilizan a la comunidad de héroes y villanos, que se alinean en dos bandos: Xavier (Patrick Stewart), Lobezno (Hugh Jackman), Tormenta (Halle Berry) y la Bestia (Kelsey Grammer, más conocido como Fraser), como siempre del lado de la ley, y Magneto (Ian McKellen), Pyro (Aaron Stanford), Juggernaut (Vinne Jones) y unos mil o dos mil mutantes más (que en los comics aparecían como los Morlocks, capitaneados por Callisto, aquí interpretada por Dania Ramirez) como siempre intentando destruir la humanidad y establecerse como el siguiente eslabón evolutivo y la raza dominante. Tanta densidad de gente con poderes hace que la película se convierta en algo así como "Torrente 2", pero en lugar de pasarse uno el rato intentando reconocer a los famosetes que van apareciendo, lo puede hacer intentando reconocer al mutante de turno.

Tras una introducción que ocupa casi la primera media hora, pero que se hace eterna, en la que se presentan gran parte de los personajes y se presentan las tramas en escenas totalmente desconectadas las unas de las otras, la película cae en el estrépito audiovisual en el que caen muchas veces las producciones tan caras, y parece que Ratner pierde las posaderas por intentar dejar al público con la boca abierta, a base de volar más coches, más edificios y más monumentos que nadie.

Mucho más barata les hubiese salido la cosa pues el público siempre abre la boca en películas como ésta, en un natural bostezo. Además, los efectos especiales (que para qué negarlo, es lo único que mantiene unido la obra) están repartidos de manera muy desigual. Mientras algunas escenas están rodadas sin tasa digital, hay personajes como el de Juggernaut cuyo atuendo está a la altura tecnológica del Vengador Tóxico o "Plan 9 para salvar La Tierra". Otro que tal baila es el personaje de La Bestia, que parece el hijo del Leñador de Hojalata y el León de "El Mago de Oz", pero con el pelo del monstruo de las galletas. La única virtud posible del personaje es la de la excelente voz de Kelsey Grammer, que en el doblaje se va a la porra.

El resto de los actores tampoco hace nada memorable. Jackman interpreta a Lobezno como en las otras, pero el personaje ha perdido el brillo que tenía, tal vez por la calidad del guión, tal vez porque ya ha perdido totalmente la novedad. El único que realmente brilla es, de nuevo, Ian McKellen, que de nuevo consigue hacernos olvidar que es un sexagenario flacucho y nos convence de que realmente es Magneto, el mutante más poderoso. Y no es poco.

En fin, una muy decepcionante entrega, que nos hace temer lo peor para el spin-off que protagonizará Lobezno. Recomendada para mutantes, porque para disfrutar de la película hay que tener algo raro en el ADN.
Puntuacion