Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

American Dreamz

Duración

107min

Dirección

Paul Weitz

Guión

Paul Weitz

Reparto

Hugh Grant, Marcia Gay Harden, Mandy Moore, Dennis Quaid, Willem Dafoe, Sam Golzari

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Crítica de American Dreamz
Autor: malabesta
Fecha: 31/05/2006.
Póster American Dreamz

American Dreamz

Digerido por malabesta

Imagínese un país en el que el nuevo ídolo musical recibe más votos que el nuevo presidente. Ésa es la premisa de partida de "American Dreamz"; aunque un tanto engañosa, porque en Estados Unidos para votar hay que querer hacerlo de verdad, y cumplimentar un registro un tanto penoso, mientras que para votar al próximo ganador del "Operación Triunfo" de turno basta con tener un teléfono móvil, Weitz basa en esto su película, pues el otrora director de "American pie" ha descubierto su faceta de crítico de la realidad, y después de arremeter contra el mercado laboral en "Algo más que un jefe", expone ahora las miserias de la sociedad en general.

La película gira en torno a un programa de jóvenes talentos, y su podrido presentador Martin Tweed (Hugh Grant), llamado "American Dreamz", de tremenda popularidad. Por supuesto, no es todo lo limpio que debiera, y los concursantes están escogidos de manera un poco peculiar, por su interés "humano", más que su habilidad al micrófono. Los favoritos son Sally (Mandy Moore), Omer (Sam Golzari) y Sholem (Adam Busch). Sally es la típica white trash, teñida, demasiado bronceada, reina de la fiesta y con su novio del instituto (Chris Klein), Shalem es un rabino rapero y Omer también es trash de cuidado, un terrorista islámico iraquí amante de los musicales de Broadway. Cada uno de ellos representa, acorde al título, un sueño americano: Sally es la pobre que con talento llegará a triunfar, Shalem es el que en América puede mostrarse tal como es (y es muy raro) y Omer quiere matar al presidente, que en esta película encarna Dennis Quaid en una clarísima alusión a Bush.

Parece que la idea de Weitz es mostrar lo manipulador de la televisión y los medios de comunicación en general, en los que, una pandilla de desalmados y corrutos, que diría Pepe Blanco, se muestran al público como los perfectos ejemplos a seguir. Todos los personajes son marionetas, unos en manos de su propia avaricia (como Tweed, o Sally, ayudada de su representante, que como en todas las películas aquí también es la raíz de todo mal), otros de sus líderes políticos (Omer obligado a presentarse por su célula terrorista) y otros, merced a su idiotez, en manos de sus seguidores (como el presidente, manipulado por su jefe de gabinete, una especie de encarnación de Dick Cheney con el cuerpo de Willem Dafoe). Tampoco guarda las tintas Weitz a la hora de atacar la política internacional de su país, como es habitual. Pero como buena película americana, por muy negativos que sean sus personajes, siempre hay esperanza, y al final alguien encuentra su corazón, otros un cerebro y habrá quien recupere su valor perdido.

El problema principal de la película es que las historias de todos los personajes comienzan por separado; Omer en Iraq, Sally en su casa, el Presidente en la de todos, etc. El desarrollo de los mismos, el cómo entran al programa y luego hacerlas converger todas se lleva gran parte de la película, con lo que cuando la trama importante arranca, es demasiado tarde para exponerla finamente, y muchas situaciones aparecen algo forzadas. No obstante, Weitz parece tener mano para la comedia, con lo que la película es en general bastante llevadera. Además, también tiene cierta filia con los números musicales, pero dado que todo el cotarro se desarrolla en un programa musical, bueno, pues no molestan demasiado.

Especialmente dado el alto nivel de los malos actores americanos. Cualquier mindundi allí es capaz de rodar un musical sin sudar ni un pelo. Cojan ustedes a Sam Golzari, auténtico desconocido. Tiene la vis cómica necesaria para aguantar a un personaje tan freak como el suyo, cumple sobradamente con las escenas de humor físico (su estilo de baile es descrito como el de un cadáver andante en una película de zombies) y es capaz de cantar "My way" de Sinatra con acento iraquí y sin desafinar. La mayoría de los actores que aquí han hecho comedias musicales probablemente no sepan ni qué idioma se habla en Iraq, y eso que muchos de ellos se habrán ofrecido para servir de escudos humanos. Del otro lado del espectro está Mandy Moore, que siendo cantante profesional, tiene la variedad de registros dramáticos suficientes para encarnar perfectamente a su personaje, además de ser notablemente guapa. Hugh Grant se interpreta por enésima vez a sí mismo, Dennis Quaid es el único actor que puede hacer creíble que el lelo iletrado al que encarna sea presidente, y Willem Dafoe está como mejor puede estar en una película: en pequeñas dosis.

En fin, una comedia agradable pero que merced a un guión un poco desmadejado y a cierta falta de brillo no se ha convertido en la buena película que pudo haber sido. Recomendada para todos aquellos que aún crean que "Europe is living a celebration" debería haber ganado Eurovisión.
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