Ficha

País

USA

Año

1986

Título original

The verdict

Duración

129min

Dirección

Sindey Lumet

Guión

David Mamet

Reparto

Paul Newman, Charlotte Rampling, Jack Warden, James Mason

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Veredicto final
Autor: bronte
Fecha: 05/06/2006.
Póster Veredicto final

Veredicto final

Digerido por bronte

Sidney Lumet es un director con cierta querencia al género judicial. Si por un lado, a lo largo de su carrera nos ha ofrecido grandes obras como "Doce hombres sin piedad", y por el otro, subproductos como "Declaradme culpable", sin lugar a dudas "Veredicto final" corresponde al primer grupo. En ella, el director se luce con largos planos secuencia, enjutos y austeros, magnificencia en los encuadres, en muchas ocasiones contrapicados, y una parsimonia lenta y contenida que no hace sino contribuir al drama humano a dos bandas que el espectador tiene la ocasión de contemplar.

Para este conseguir este efecto, nada mejor que el excelente guión de David Mamet, en esta su tercera incursión el mundo de la escritura cinematográfica, y en la que se sitúa más cerca de la parquedad palabreril de "Spartan" que de la verborrea angustiosa de "Glengarry Glen Ross". En "Veredicto final", "The Verdict" en el original, los personajes hablan poco y muchos de sus diálogos forman parte de la jerga judicial. De hecho, algunas de sus escenas pasan dentro del juicio, pero no todas, y tampoco las más importantes. La carga emocional del tema esta sustentada en frases que casi son eslóganes como "Éste es el caso" o "¿Es culpa mía?", y sobran las explicaciones a la hora de mostrar el recorrido interior de los personajes.

"El Veredicto", título quizás más apropiado sin la coletilla de "Final", porque son muchas las consecuencias que se extraen de ese "veredicto", es una historia sobre algo tan básico como la justicia y la redención. Frank Galvin, un abogado acabado y alcohólico busca su redención a través de ganar el caso de una mujer a la que una negligencia médica ha dejado en coma. De manera sutil, se nos van presentando todos los obstáculos que se le imponen. Su cliente es pobre; los demandados muy poderosos. Traiciones y juego sucio serán el particular vía crucis de este abogado que necesita ganar este caso, no sólo para rehabilitarse a sí mismo como ser humano. Sobre todo para contribuir a la justicia con mayúsculas y con su consecución, seguir creyendo en su existencia.

La película ocupa sus últimos minutos, como debe ser, con el alegato final de nuestro abogado al borde del precipicio. Y es muy interesante el discurso que Mamet que escribió para esta ocasión, porque las palabras que Fran Galvin dirige al jurado popular vienen diciendo que, cuando todo falla, cuando las leyes pueden ser violentadas a discreción, y aquellos encargados de impartir justicia son los primeros en actuar deslealmente con ella, la justicia no desaparece sino que sigue residiendo en todos y en cada uno de los ciudadanos, que al fin y al cabo son siempre la última instancia en los que los valores de una comunidad residen. "Actúa como si tuvieras fe y la fe te será dada" dice Galvin a los miembros del jurado. Su personaje nunca llega a perder la fe en que la justicia se abrirá paso. Si lo hace o no, es algo que deben descubrir en el visionado de la cinta.

En este "tour de force" de pequeños detalles, en el que director, guionista, director artístico y director de fotografía hacen un trabajo sobresaliente, es también de justicia reseñar el trabajo de los actores. Pocos, como corresponde a un ejercicio cinematográfico tan ascético como éste. Pero cada uno de sus personajes encarnando casi un valor simbólico a nivel vital. Charlotte Rampling no se sale mucho de su interpretación habitual, pero es justamente lo que necesitaba esta Laura; James Mason, dentro de su elegancia y finura, resulta temible y despreciable; Jack Warden es casi el ángel de la guarda que todos quisiéramos tener, y Paul Newman, demuestra que la experiencia es un grado, y nos hace olvidar a aquel mozalbete del "Actor's Studio" con una interpretación minimalista pero gloriosa de un hombre derrotado que sólo busca justicia. También consigo mismo.

Recomendada para todos aquellos que pese a todo, aún tienen fe en la justicia. Puntuacion