Ficha

País

USA, Méjico

Año

2004

Título original

The assassination of Richard Nixon

Duración

95min

Dirección

Niels Mueller

Guión

Niels Mueller, Kevin Kennedy

Reparto

Sean Penn, Naomi Watts, Don Cheadle, Michael Wincott

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Crítica de El asesinato de Richard Nixon
Autor: bronte
Fecha: 09/06/2006.
Póster El asesinato de Richard Nixon

El asesinato de Richard Nixon

Digerido por bronte

Es ésta una de esas inolvidables películas que una llora mucho cuando al salir del cine se acuerda de los buenos dineros que le costó la entrada. La cosa es tan mala, que se duda mucho que alguien haya tenido cara para ir a vender esta historia al despacho de un productor, aduciendo que es una creación propia. Entonces la idea sobreviene a la cabeza... Esto debe de estar basado en hechos reales, porque si no es imposible. Lo dicho. Claro que es tal el afán por meter propaganda, que parece mentira que sea real, pero al mismo tiempo es algo tan desquiciado que parece mentira que sea mentira. En resumidas cuentas, es imposible que esto se le haya ocurrido a alguien, pero todo lo que lo adereza, es imposible que sea fruto de la realidad, porque sólo puede nacer de una mente enfermiza deseosa de aleccionar al espectador oprimido por el sistema. No sé si me explico.

El guión, obra del director y de un amiguete, reúne todos los tópicos sobados de la propaganda anticapitalista. Pero nada de sutilezas, que el proletario es por naturaleza duro de oído. Los personajes imbuidos por el sistema son burdas parodias de la parodia, y es harto desagradable ver a esos vendedores de muebles de oficina recitar como papagayos los beneficios del pensamiento positivo. El pensamiento positivo parece que algo ha de tener de positivo, pero estos cineastas, en su afán por luchar contra el sistema, serían capaces de representar a la Madre Teresa de Calcuta como un pendón desorejado. Así que no esperen mucho rigor y naturalidad a la hora de plasmar el ambiente. Todos los que trabajan en esta cinta, son por defecto unos vendidos que no se respetan a sí mismos y que han vendido su alma al Dios Dinero, blablablabla... Claro que ellos no se dan cuenta, no se vayan a pensar.

Por si esto no fuera poco, ahí está Sean Penn, en su papel estelar de Sam Bicke, soltando tremendas peroratas sobre "el sistema está basado en la mentira", "el dinero es lo único que importa", "no se respeta al trabajador", blablabla... Al principio parece que interpreta a un hombre honrado. A los pocos minutos el espectador se da cuenta de que representa a un retrasado mental, con el plus de la sobreactuación que le suele ser propia. Hablaba de los tópicos y quiero que quede claro que no falta ni uno: la película también mete cucharada al tema del racismo, porque el sistema es racista por naturaleza, dedica varios parlamentos a maldecir  "el sueño americano", y  para rematar el pastel, el hermano que repudia a este Sam Bicke, ese hermano podrido por el sistema y sobre todo por el dinero, es un judío ortodoxo...

La mayoría de los espectadores concluirán con la idea de que el personaje de Sean Penn es un pobre desequilibrado mental, incapaz de enfrentarse a las dificultades inherentes de la vida, en USA o en Bután, y con la mala costumbre de echar la culpa al entorno de las propias fallas. Y concluirán esto, porque es evidente. La parte más entregada del respetable opinará, sin embargo, que es un valiente que lucha contra el sistema, pero que finalmente el sistema lo devora, cual Saturno devoraba a sus hijos, sin dejarle siquiera escribir su nombre en la historia, con un "lo intentó...". Y es que este Sam Bicke, hombre al que su mujer ha dejado por su mala tendencia a abandonar todos los trabajos, porque no son dignos de su honradez y honestidad, angustiado por lo malo que es el mundo con él, decide asesinar a Richard Nixon, pero sin conseguirlo, claro, como bien sabemos todos gracias a Oliver Stone y su "Nixon". Vamos, es que ni siquiera se acerca, el muy inepto para todo, aunque a alguno se lleva por delante.

Lo más entrañable de estos productos didácticos es que en su afán de "pedagogía" acaban volviéndose indefectiblemente contra sí mismos. En este caso, la conclusión clara que se saca del mensaje de esta película es que todos aquellos que critican o están en contra del capitalismo son unos fracasados vitales, enfermos mentales y para más inri, asesinos con tendencia al terrorismo. Así que, en vez de hacer una crítica ponderada, argumentada y seria, lo que tenemos es el circo de los payasos, y un resultado catastrófico con respecto al fin perseguido. Pero no sé yo si ellos se darán cuenta...

Una película además, lenta como una agonía. De esas que se recrean en retratar al protagonista parpadeando mil veces mientras se aprieta los lagrimales. Recomendada para los Bardem, que tengo entendido que también están muy en contra del sistema.
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