Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Glory road

Duración

117min

Dirección

James Gartner

Guión

Christopher Cleveland, Bettina Gilois

Reparto

Josh Lucas, Derek Luke, Austin Nichols, Jon Voight, Wilbur Fitzgerald

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Camino a la gloria
Autor: malabesta
Fecha: 11/06/2006.
Póster Camino a la gloria

Camino a la gloria

Digerido por malabesta

Ésta es la fórmula: un equipo/jugador de algún deporte, aparentemente destinado a perder, lucha contra la probabilidad y el establishment, ayudado por un entrenador/mentor sin éxito hasta la fecha, con una forma de trabajo no muy ortodoxa, pero que al final, junto con dosis de tesón y valentía lo llevará al triunfo.

Películas que se adhieran a ella hay a docenas, y "Camino a la gloria" es una más. Aunque este estilo de cine por aquí no triunfa mucho, pues más bien aquí la historia a emular es la del hombre que, contra todo pronóstico, se saca unas oposiciones y luego vive como un rajá escondido detrás del cartel de "vuelvo en 20 minutos", parece que en Estados Unidos tienen cierto número de seguidores, a juzgar por la abundancia con la que las producen. En este caso el deporte de turno es el baloncesto, en los años sesenta, y la barrera a batir es la discriminación racial. Don Haskins (Josh Lucas) es un entrenador en horas bajas al que le ofrecen el equipo universitario de Texas Oeste, ubicado en esa urbe cosmopolita que es El Paso. Haskins, que de natural es ganador, decide que para llevar a su miserable equipo a la victoria necesita refuerzos, y no encuentra mejores jugadores que siete muchachos con una peculiaridad, eran negros. Sí, imagínense, con mucho esfuerzo, una época en la que los negros no dominaban el baloncesto. Haskins fue el primero en alinear jugadores de color en la liga universitaria, y con él comenzaría una revolución que ha dado lugar a Michael Jordan, entre otros.

El guión sigue al dedillo el camino marcado por otros, aligerando la descripción de los personajes (principalmente los jugadores) reducidos en su mayor parte a arquetipos, y mostrando lo típico: los duros métodos del entrenador, la resistencia inicial de los jugadores, como luego la lucha los termina por unir, el largo flashforward resumido en los titulares de sucesivos periódicos, el trauma que rompe la camaradería que luego se recupera en los momentos finales, justo a tiempo para patear el trasero al rival de turno, que por lo general representa la antítesis del ideal de la película: Ivan Drago era el luchador artificial sin corazón (y encima comunista) en "Rocky IV", el Evil Team eran evidentemente malos en "Shaolin Soccer" y aquí le toca el turno al equipo de Adolph Rupp, entrenador leyenda que siempre gana y además es de un racista que para qué. Está interpretado por un John Voigt al que han escondido detrás de unas orejas y una nariz que parece que se las han robado a Blas de "Barrio Sésamo", en un intento, bastante estúpido, de que se parezca al personaje real. En lugar de rellenarle la cara de plástico como si de La Veneno se tratase, bien podrían haber cogido a alguien que se pareciese al verdadero Rupp de nacimiento, que total, para diez minutos que aparece no se iba a notar.

La dirección de la película se esfuerza en hacer que las múltiples escenas de baloncesto se le hagan soportables a los que no gustan del deporte y espectaculares a aquellos que lo disfrutan. A mí personalmente, que ni me va ni me viene, terminaron por cansarme, principalmente porque el repertorio de jugadas es bastante limitado, y hay un límite de mates que una persona normal puede aguantar sin bostezar. Esto le quita bastante fuerza a la película; a medida que avanza, uno se cansa de ver partidos de baloncesto, así que cuando el enfrentamiento final se empieza a perfilar, uno más que esperarlo se lo está temiendo. Además, Rupp, el auténtico antagonista, no aparece hasta muy cerca del final, con lo que su enfrentamiento con Haskins, el entrenador "bueno", pues ni chicha ni limoná.

Josh Lucas, que hasta engordó y todo para la película, hace lo que puede, aunque no termina de resultar muy convincente como entrenador autoritario de un montón de universitarios que, por término medio, pesan el doble que él y miden bastante más. Voigt aparece diez miserables minutos, y el resto de personajes están apenas esbozados, haciendo muy difícil distinguirlos más allá de "el alto", "el gordo", "el de las gafas". Por ahí de fondo, y más como una curiosidad, aparece Tatyana Ali, la prima menor de Will Smith en "El príncipe de Bel Air", dándole vida a una de las numerosas subtramas que no han sobrevivido a la tijera implacable del montador, que ha hecho lo posible por reducir la película a unas dos horas escasas que aún así son demasiado largas.

En fin, una película de deportes más, sólo recomendada para aquellos que quieran rememorar aquellos días en los que los campos de baloncesto no tenían línea de 6,25.

Puntuacion