Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Paparazzi

Duración

85min

Dirección

Paul Abascal

Guión

Forrest Smith

Reparto

Cole Hauser, Robin Tunney, Tom Sizemore, Daniel Baldwin, Dennis Farina

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Crítica de Paparazzi
Autor: malabesta
Fecha: 12/06/2006.
Póster Paparazzi

Paparazzi

Digerido por malabesta

Del hombre que dijo "No hay salvación fuera de la Iglesia", "El concilio Vaticano II sólo nos ha traído pedofilia y menos fieles" y "El judaismo moderno lleva trabajando mucho tiempo para intentar culpar a la Iglesia Católica del Holocausto" llega otra historia de igualdad, justicia y armonía. Todos los que creían que Mel Gibson como director era tirando a malo, qué sorpresa se llevarán al descubrir que, cuando se limita sólo a producir es aún peor. Eso sí, mucho más breve.

La historia de "Paparazzi" podría, por muchas razones, resumirse en bien pocas líneas. Yo he escogido resumirlas en una advertencia: "Temblad paparazzi del mundo, temblad, pues algún día los famosos del mundo se dejarán de tanta demanda y se va a armar una que no veas". Parece ser que Gibson y unos amigos suyos igualmente famosos empezaron a contarse historias de acoso fotográfico, una noche de copas. En determinado momento de la velada, a Mel se le ocurrió que aquello podría dar para una película de venganza. Y así es la vida, mientras a usted, cuando se toma una copa de más, le da por mearse en un cajero, a Mel Gibson le da por hacer películas. Desconozco cuál de las dos actividades es más nociva para la sociedad.

Como la cosa está inspirada en la realidad, intuyo que en parte el personaje central, Bo Laramie (Cole Hauser), será un reflejo del propio Gibson, por su historia (es un desconocido que salta a la fama gracias a su primera película "Adrenaline Force", en la que interpreta a un policía de esos que se arriesgan mucho) como por sus métodos de negociación. Cuando se encuentra con Rex Harper (Tom Sizemore), un paparazzi sin escrúpulos, y su pandilla (Daniel Baldwin, Tom Hollander y Kevin Gage), comienza a sufrir el acoso del obsesivo cuarteto, que termina por provocar un accidente de tráfico en el que Bo y su familia resultan heridos de diversa consideración, en función de la penita que dan: a Bo no le pasa nada, su mujer sufre fuertes dolores y su hijo pequeño se queda en coma. Ante la inoperancia de las fuerzas de la ley, personificadas en el detective Burton (Dennis Farina), a Bo y al compungido público no le queda otra, tras ver la imagen de ese pequeño angelito rubio todo lleno de tubos y vendas, que armarse de valor y de objetos contundentes e ir a por los fotógrafos, que todos sabemos que la justicia tradicional es para nenas.

La película en sí es todo sutileza. No basta que los paparazzi sean de por sí una especie de una moral más que dudosa contra la que gran parte del público ya es probable que esté bastante concienciado ante de entrar a la película, no. Tienen que salir sucios, borrachos, en un club de strip-tease, provocando un accidente potencialmente mortal y además riéndose a carcajadas en el proceso. Pero aún hay más, porque además todas los diálogos de Tom Sizemore están escritas con bilis y jugo de limón, pasando del "te vas a enterar" al "convertiré tu vida y la de los tuyos en un infierno". Por supuesto, cuando el evidente final muestra a Bo que se ha hecho con su venganza, todo el mundo le sonríe, porque al fin y al cabo ha hecho lo correcto, tomándose la justicia por su mano. Todos sabemos que en la mente de algunos, la justicia es como el Soberano, cosa de hombres. La verdad es que de no ser porque la película no tendrá un ápice de repercusión y porque probablemente sea el fruto de delirios etílicos, el mensaje sería un poco preocupante. Especialmente por lo mala que es. Resulta curioso que alguien tan aparentemente antisemita como Gibson tenga un concepto tan de Talión de la justicia, pues también se ha declarado abiertamente favorable a la pena de muerte.

La dirección corre a cargo de Paul Abascal, curtido profesional, responsable entre otras de "La jungla de cristal" y "El último boyscout". "Pero si esas películas son de John McTieran y Tony Scott", estarán pensando los lectores más avezados. Sí, pero es que Abascal era el peluquero. ¡Sí! ¡El peluquero! ¡El estilista! Abran ahora los ojos como platos. Como director no vale nada, pero eso sí, en la película todo el mundo sale con un pelo monísimo de la muerte. Es cierto que más allá de los rulos, Abascal ha tenido cierta experiencia en el mundillo de la tele, y así afronta la película. Si no fuese por la media hora de más, bien podría ser esto un capítulo de una serie protagonizada por Lorenzo Lamas.

Los actores hacen lo que pueden. Cole Hauser, uno de los amigos de "El indomable Will Hunting", no consigue sacar vida del pedrusco que tiene por personaje, y el único que parece tener algo que hacer en la película es Tom Sizemore, que tiene un master en personajes secundarios.

En fin, una película bastante mala en todos los aspectos. Recomendada para los de "Aqui hay tomate".

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