Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Cars

Duración

96min

Dirección

John Lasseter, Joe Ranft

Guión

John Lasseter, Dan Fogelman, Phil Lorin, Kiel Murray, Don Lake

Reparto

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Crítica de Cars (Coches)
Autor: malabesta
Fecha: 15/06/2006.
Póster Cars (Coches)

Cars (Coches)

Digerido por malabesta

"Cars (Coches)" es la vuelta de John Lasseter a las faenas de dirección, tras siete años de descanso desde "Toy story 2". Por si alguien no sabe leer, todos los personajes de la película son coches, y en su mayoría vinculados con el mundo de la NASCAR, esas emocionantísimas carreras en las que un montón de conductores dan 200 vueltas a un circuito redondo.

El mayor interés de dichas carreras parece ser el ver quién se da la torta más grande. Como la película es para niños, no tiene un inicio estilo "Salvar al soldado Ryan" en el que cientos de conductores pierden sus miembros en espectaculares accidentes. Por haber, no hay ni conductores. El protagonista, Rayo McQueen es la promesa del circuito, en su primer año como profesional aspira a ganar la Copa Pistón. Para ello ha de imponerse a El Rey, suyo nombre lo indica todo, y a Hicks, el eterno y malencarado segundón. Tras una reñida última carrera, se produce un triple empate, lo que obliga a los corredores a realizar una carrera más por el título, en California, al otro lado del país. Rayo tiene un viaje accidentado, y termina perdido en Radiador Springs, un pueblo casi abandonado en el que malviven Sally, una Porsche, y Doc, el médico/juez/alcalde, además de otros peculiares y entrañables personajes.

La película es un poco lo de siempre. Personaje triunfador e individualista conoce a gente de a pie, y gracias a ellos comprende el verdadero significado de la amistad, encuentra el amor y descubre que ganar no es lo más importante. Pásese por el tamiz de Lasseter, que siempre intenta contentar a todo el mundo, porque al fin y al cabo sabe que los niños no van solos al cine. La verdad es que la película se desarrolla en el mundillo de las carreras, y la mayoría de los chistes y las gracias están sacadas de ese entorno. Los que, como yo, estén más preocupados por los atascos que por las carreras, probablemente no disfruten demasiado. Los sí iniciados en el mundo, supongo que se lo pasarán mejor, e incluso tendrán la oportunidad de escuchar al omnipresente Fernando Alonso en la versión española, y a Michael Schumacher en las versiones españolas e internacional, porque aunque él no tiene un Príncipe de Asturias y no está hasta en la sopa, es conocido más allá de los Pirineos. Tampoco falta el ya usual séquito de famosos y famosetes que dan voz a numerosos personajes, pero gracias a Dios en este caso los papeles importantes se los han dejado a dobladores profesionales, para descanso del público, que probablemente no podría soportar a Dani Martín en pantalla una vez más sin cometer suicidio ritual.

Aunque la trama general sea bastante poco original, la película podría ser igualmente buena, pero la verdad es que carece del brillo de la saga de "Toy story". Quizá sea por los personajes, quizá porque son coches y es más difícil cogerles cariño, tal vez porque el tema nos coge de lejos o puede que simplemente porque es peor. Aunque correcta, desde luego no justifica los casi cien minutos de película, que sumados al ya habitual corto inicial nos coloca en las dos horas, metraje más que demasiado para una película de estas características.

La dirección de Lasseter se empeña en conseguir lo imposible, que las carreras de la NASCAR, que para que nos entendamos, son más o menos como los caballitos pero muy deprisa, sean la cosa más emocionante del mundo. Ciertamente lo consigue, un rato. Pequeño. Luego, cuando la historia se aleja un poco de los circuitos, se aprecia una mano un poco torpona a la hora de manejar a sus numerosos personajes. Aunque en "Toy story" también abundaban los secundarios, en general casi todos tenían un papel dentro de la historia, mientras que aquí muchos de ellos simplemente parecen ser un chiste con patas, una parodia de cierto tipo de grupos sociales, el coche tuneado, la furgoneta hippie, etc., y no aportan demasiado al desarrollo de la historia.

En fin, una película que sin estar mal, encuentra su mayor virtud en las miles de horas de computación invertidas para que todo ser más real que nunca, con más polígonos y más colorines que nadie. Recomendada para los de la ITV.
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