Ficha

País

USA

Año

1970

Título original

Love story

Duración

99min

Dirección

Arthur Hiller

Guión

Erich Segal

Reparto

Ryan O┤Neil, Ali MacGraw,Ray Milland, Tommy Lee Jones

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Crítica de Love story
Autor: bronte
Fecha: 20/06/2006.
Póster Love story

Love story

Digerido por bronte

Ésta es una película sobre una historia de amor, simple hasta la extenuación. Tan simple es, que ni siquiera se devanaron los sesos  en exceso para titularla: "Love story" se llama, "Historia de amor" en mi traducción libre y artística, y aquí no ha pasado nada. El megaéxito del año 70 no se deja ni uno de los clichés en el armario. Los dos son guapos, inteligentes, pero, ay, él es increiblemente rico, y ella la hija de un pastelero. En realidad, un galletero. El drama está servido.

Con todo es sorprendente, porque el responsable último de este bombazo, el autor de la novela, Erich Segal, es asimismo el guionista de "Yellow submarine", la psicodélica película de Los Beatles. Qué pudo llevar a este hombre a embarcarse en dos proyectos tan diferentes es algo que posiblemente nunca sepamos. Con todo, tanto la historia, la "love story", como la dirección, como todos los elementos que componen esta película, hubieron de contar con la intercesión de San Pancracio para convertirse en el éxito que fue, porque nada es demasiado brillante en ella, quizás excepto la música. Música que en su momento estaba hasta en la sopa, pero que quizás el tiempo ha sabido poner en su lugar, más con las aceitunas.

El director al que antes me refería, Arthur Hiller, es un hombre curtido en la televisión, y como tal, ese es el sesgo que le da a la película, que en no pocas ocasiones tiene deje de telefilme, con sus dos protagonistas dándose los revolcones de rigor en la nieve. Pero, con todo, quizás el secreto de "Love story" resida en su sencillez. Aquí nadie se mató por hacer una gran obra de arte, sino que todo el mundo puso a disposición de la producción los más apurados secretos de la fórmula: protagonistas atractivos, buena música, besos, dificultades, pobreza, esfuerzos y muerte, mucha muerte. Pero a estas alturas ya no les desvelo nada.

Si hubiera que reseñar algo, eso sería algunos diálogos de la cinta, en especial aquellos destinos a mostrar al personaje de Ali MacGraw como una obsesa del tenis verbal, y sobre todo, el alumbramiento de la famosa frase "Amor significa no tener que pedir nunca perdón", frase un tanto ridícula a estas alturas, pero a la que hay que reconocer haber impulsado el negocio de las pegatinas y los póster. En la película aparecen además algunos tópicos de la sociedad americana que aquí hasta hace poco nos eran desconocidos, como el problema causado por la diferente confesión religiosa de los miembros de la pareja, o el hecho de que mientras él se gradúa, ella le mantiene, algo usual por allí, pero no tanto por aquí.

Las interpretaciones son normales tirando a malas. La pareja protagonista se limita a poner cara de amor, y en el momento en que la secuencia exige algo más de esfuerzo empieza a aparecer la sobreactuación y la falsedad por doquier. Se salva Ray Milland, que sale dos minutos y dice tres frases, pero es el único personaje con auténtico carisma en toda la cinta. Para algo era Ray Milland.

Una película hecha únicamente para excitar el nivel emocional de la gente, con resultados decentes en su objetivo. Una película que retrata el amor ideal, de una manera un tanto pedestre. Recomendada para adolescentes que aún no hayan llegado a la fase del politono.
 
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