Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

The squid and the whale

Duración

81min

Dirección

Noah Baumbach

Guión

Noah Baumbach

Reparto

Jeff Daniels, Laura Linney, Jesse Eisenberg, Owen Kline, Anna Paquin, William Baldwin

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Crítica de Una historia de Brooklyn
Autor: bronte
Fecha: 26/06/2006.
Póster Una historia de Brooklyn

Una historia de Brooklyn

Digerido por bronte

No es ésta una película para todos los públicos. No sólo por algún lenguaje soez y algunos ítems relacionados con el sexo prepúber. En realidad no es una película para todos los públicos porque se trata de una cinta de corte independiente que no sigue en exceso la fórmula. Pero habrá un tipo de público a quien le guste. A mí no me desagradó.

Noah Baumbach, guionista de algunas producciones olvidables, pero también de la magnífica “La vida acuática con Steve Zissou”, nos ofrece en “Una historia de Brooklyn” una semiautobiografía en la que relata la terrible experiencia vivida por un adolescente y hermano pequeño durante la separación de sus padres. Y viven en Brooklyn. De ahí el espantoso título en español, que cualquier que lo lea va a pensar que en ese distrito la gente se divorcia en cantidades ingentes. Quizás el original “El calamar y la ballena” resulte demasiado abstracto para los encargados de traducir los títulos en España, pero quiero que conste que tiene su razón de ser. En un momento dado, al recordar un momento feliz de su vida, el hermano mayor se acuerda de cuando acudió con su madre al Museo de Ciencias Naturales de Nueva York y la impresión que le causó una maqueta gigante representando la lucha entre un calamar y una ballena. Imagínense la ferocidad de la lucha. Más o menos como la de una pareja en trámite de separación.

Extremadamente naturalista, “Una historia de Brooklyn” huye de grandes parlamentos de los personajes expresando su frustración vital. Tampoco hay escenas de insondable silencio, ni histerismos varios. Muy al contrario, con unos diálogos que fluyen acompasadamente, el guionista y director se permite el lujo de utilizar el subtexto con gracia indiscutible. Les pongo un ejemplo: mientras el padre conduce, ve a la madre con otro hombre en la calle, y le pregunta a su hijo que ejerce de copiloto: ¿qué llevaba puesto tu madre? Para finalmente sentenciar, “Creo que ya lo había visto”. Más tarde nos enteraremos del historial de infidelidades de la madre. Pero él ya lo había visto. En repetidas ocasiones.

Ambos miembros de la pareja son escritores. El uno el alza, el otro en decadencia, y de manera sutil la película va plasmando las luchas de poder, la envidia y el desprecio que esta situación genera. Y también el snobismo con que un par de padres de este género intenta criar a sus hijos. Snobismo inútil, pues finalmente, para los niños la situación es tan difícil como lo hubiera sido en una familia en la que la literatura moderna no fuera el principal tema de conversación en la mesa.

Si el filme es capaz de conectar tan certeramente con el público es sobre todo por la falta de pretenciosidad en su estilo, y por la brillante elección de las situaciones dramáticas para dar a entender el caos emocional que supone un trance de este tipo. Para ello el director ha contado con un casting excelente, empezando por Jeff Daniels, que es algo así como el todoterreno de la interpretación. Lo mismo se apunta a “Dos tontos muy tontos”, como ejerce de galán romántico en “La rosa púrpura del Cairo”, como es capaz de interpretar a un pretencioso, egoísta, pedante y tacaño padre como es el caso. Laura Linney no desmerece aunque mantiene la expresión tensa que le es natural, y sobresalen por su naturalidad, sin lugar a dudas, los dos hijos, uno de ellos hijo de Kevin Kline y Phoebe Cates, aunque sin haber heredado la belleza su madre. Las cosas como son.

Ni es un drama insoportable, ni una película indie de esas que revuelven el estómago. Es una visión sincera, a la par que contemporánea, como le es propio al guionista, de un drama de nuestros días. Es simplemente una buena película que jamás recomendaría para todos los públicos, pero estoy segura de que aquellos a quienes va dirigida esta crítica sabrán reconocerse.

Recomendada para gente que no cree que los tragos duros de la vida haya que pasarlos mesándose los cabellos. Puntuacion