Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The hills have eyes

Duración

107min

Dirección

Alexandre Aja

Guión

Alexandre Aja, Wes Craven

Reparto

Ted Levine, Kathleen Quinlan, Dan Byrd, Emilie de Ravin, Aaron Stanford

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Crítica de Las colinas tienen ojos
Autor: sensillo
Fecha: 01/07/2006.
Póster Las colinas tienen ojos

Las colinas tienen ojos

Digerido por sensillo

Si hay un género cinematográfico que necesita urgentemente de renovación, éste es sin duda el de terror. Y quienes esperen que el remake de la vieja película de Wes Craven va a traer un soplo de aire fresco, mejor que esperen sentados. Por algo en los cines ponen butacas.

Una vez más son unos violentos pueblerinos los encargados de aterrorizar, mutilar y asesinar a los protagonistas de la cinta. Ya no se sabe cuándo se acaba el tópico fílmico que encontró su mayor exponente en “La matanza de Texas” y empieza el pánico que parecen infundir los habitantes del rural americano entre sus urbanitas vecinos. Por aquí tenemos eso que llaman “agropop” y la verdad es que la cosa pone los pelos como escarpias, pero tampoco como para ponerse así.

Una familia atraviesa el desierto de Arizona con su caravana, pero el vehículo sufre un percance exactamente donde, según el dicho popular, Cristo extravió su bonita boina. Para empeorar las cosas, pronto se dan cuenta de que las colinas están pobladas por unos antropófagos furiosos que los esperan con el babero puesto. Son el producto de las mutaciones causadas por la radiación de las bombas atómicas que el gobierno probaba en aquellos lugares. Si bien la literatura científica nos advierte de que este tipo de contaminantes es severamente perjudicial para la salud, podemos comprobar que en la mayoría de los casos los efectos en el organismo consisten en el crecimiento de látex y el desarrollo de una resistencia y vigor físicos por encima de lo normal.

“Las colinas tienen ojos” no escatima en sustos sonoros y estridentes. Ojalá algún día los realizadores de terror aprendan que se puede crear ambiente sin tener que recurrir a estos trucos tan poco gratificantes y facilones. Eso sería como quitarle los ruedines a la bici y empezar a hacer las cosas en un nivel más elevado. En lo que desde luego no se muestra tacaña es en las elevadas dosis de violencia que regala al espectador. Y no se trata de casquería, que la hay y en abundancia, sino del tipo de violencia capaz de producir más asco, que es la que se aplica sobre la víctima indefensa. No creo que fuera a pillar a nadie desprevenido, pero por si acaso me veo en la necesidad de advertir de que los espectadores que vayan a ver la película se tragarán, entre otras cosas, la violación de una adolescente por parte de unos seres deformes. Al margen de lo valía que pueda tener o no la película, son cosas a tener en cuenta.

Un detalle a agradecer es que en este caso la familia protagonista no se limita a ejercer el habitual papel de víctima a sacrificar a los dioses de las palomitas y la sangre artificial, sino que toman parte activa de la historia. Ello propicia que al final, el baño de sangre en que se convierte la acción esté repartido con un igualitarismo y universalismo con el que no soñaron ni los promotores de la Revolución Francesa.

Tanta violencia y asco no tarda, por supuesto, en saturar a cualquiera. Y es que películas tan excesivas deberían tener mucho cuidado con su metraje, pues muy arriesgado es hacerlas durar más de hora y media.

A mí me pareció un espanto, un acto de penitencia y me aburrió la mayor parte de ella. Pero no está hecha con poca maña y a los aficionados a este tipo de cine cafre, que de todo hay en la viña del Señor, les gustará. Y es que después de ver las tonterías de Rob Zombie, ésta se ve casi con agrado.

Recomendada para los que opá, van a hacer un corrá. Puntuacion