Ficha

País

Francia

Año

2006

Título original

La doublure

Duración

85min

Dirección

Francis Veber

Guión

Francis Veber

Reparto

Daniel Auteuil, Gad Elmaleh, Alice Taglioni, Kristin Scott Thomas, Virginie Ledoyen, Dany Boon

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Crítica de El juego de los idiotas
Autor: malabesta
Fecha: 08/07/2006.
Póster El juego de los idiotas

El juego de los idiotas

Digerido por malabesta

Nueva comedia francesa que llega a nuestras pantallas de la mano de la excepción cultural, la grandeur y todo eso. Como de todo ha de haber en el huerto del Señor, "El juego de los idiotas" es una película bonachona que  a fuerza de ser desenfadada y con no más pretensiones que las de entretener sin engordar, es difícil que resulte molesta. Además de que las películas francesas siempre tienen una cosa buena, y es que los precios ya vienen en euros.

La película es una comedia romántica bastante normalita: Françoise (Gad Elmaleh), un tipo feucho y que trabaja de aparcacoches, sigue prendado del amor de su infancia, Emilie (Virginie Ledoyen), quien le da calabazas anillo en mano. Por cosas de esas que tiene la vida y que sólo pasan en las películas, termina apareciendo en una comprometida foto con Pierre (Daniel Auteuil), el director de un gran grupo empresarial, casado él, y su amante Elena (Alice Taglione), una triunfadora top-model. Para tapar el escándalo, el empresario decide montar una cortina de humo ante su mujer, en la que la top-model y el tirillas que todos llevamos dentro terminarán fingiendo ser una pareja. Por supuesto, él resultará ser un tipo sensible y maravilloso, ella tener su coranzocito, el Espantapájaros conseguirá un cerebro y alguien comprenderá el verdadero significado de la Navidad. Es de agradecer que siendo una película europea no pierda esa cierta candidez que tienen muchas producciones americanas, y que tan bien le sienta a comedias ligeras como ésta. Si uno de los personajes tuviese una escena borracho y desnudo, rodada improvisando, claro, o Victora Abril apareciese meando, la verdad es que se rompería la ilusión.

No obstante, tampoco se lleven a engaños. Aunque la premisa de partida puede tener su punto, no está demasiado bien explotada, y la potencial gracia de ver a un aparcacoches metido en el mundo del modeleo y las revistas y viceversa, no da para más que un par de gags. Toda la comicidad parece alejarse de la trama principal y recaer sobre los secundarios: el empresario, siempre presa de ataques de celos, su mujer (interpretada por Kristin Scott Thomas), conspirando en la sombra, y el compañero de piso del tirillas, que viene a ser el eterno secundario gracioso y algo guarrete, constante en estas producciones. También tiene en su contra el hecho de que al final el guión llegue a una conclusión un tanto brusca y muy poco satisfactoria, en la que todo se arregla lejos de la vista del espectador, que de pronto se encuentra con que todos son felices de repente, en lugar de hacer que éste participe un poco en la historia, más allá de pagar la entrada.

Los actores están bastante apañaditos, aunque a pocos se les exige demasiado. Más que nada todo parece un acierto de casting, y cada uno resulta bastante creíble en el papel que le ha tocado en suerte, sin necesidad de hacer mucho más que aparecer en pantalla. Cabe destacar a Daniel Auteuil, que parece el actor de moda en Francia. Junto con su abogado son los únicos que sacan a relucir un poco de tablas a la hora de hacer reír, más allá de decir frases graciosas o caerse por las escaleras.

La dirección es bastante estática, aunque no desagradable. Veber lleva en esto del cine muchos años, y cuando se es perro viejo es más complicado meter mucho la pata tirando la cámara cuesta abajo para que sea más vanguardista el resultado.

En fin, una comedia agradable, pero que de troncharse, de troncharse, no es. Recomendada para los que vayan al cine con croissants.
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