Ficha

País

Italia

Año

2006

Título original

La tigre e la neve

Duración

114min

Dirección

Roberto Benigni

Guión

Roberto Benigni, Vincenzo Cerani

Reparto

Roberto Benigni, Jean Reno, Nicoletta Braschi

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Crítica de El tigre y la nieve
Autor: sensillo
Fecha: 09/07/2006.
Póster El tigre y la nieve

El tigre y la nieve

Digerido por sensillo

Roberto Benigni es el verdadero señor de la guerra y no Nicolas Cage, como pretendían hacernos creer. El cómico italiano cambia la Segunda Guerra Mundial de “La vida es bella” por la guerra del Golfo, aunque también podría haber sido la Guerra de las Galaxias o la guerra contra la suciedad. Si hay alguien capaz de hacer una película en un escenario bélico, pero que éste pase desapercibido porque la pantalla la acapare en solitario el protagonista, este hombre es sin duda alguna Robeeeeerto.

“El tigre y la nieve” es, como cualquiera mínimamente avispado podría suponer, muy parecida a “La vida es bella”. Y siendo en este caso las comparaciones casi inevitables, he de añadir que además es mucho más aburrida. Y es que a medida que la película avanza el tiempo sufre un extraño y aterrador fenómeno de dilatación. No exagero cuando afirmo que los últimos tres cuartos de hora duran al menos unos cuatro días terrestres.

Dividida en dos partes. La primera presenta al protagonista y sus circunstancias: un profesor de poesía que intenta seducir a su mujer amada en una sucesión de gags cómicos y de rápida verborrea, ignorante de las leyes sobre acoso que sin duda rigen en el país de la bota. En la segunda parte, el enamorado intenta salvar la vida de su amada, que yace en un paupérrimo hospital iraquí al que no llegan las medicinas necesarias.

Roberto Benigni hace el papel que conoce al dedillo. Ni más ni menos. Su mujer Nicoletta Braschi, hace de comatosa de una forma tan conseguida, que no se distingue dónde empieza la ficción y dónde la realidad. De hecho, tampoco se distingue muy bien cuándo se supone que está medio muerta y cuándo no. Pero en cualquier caso Benigni se encarga de espantar a manotazos a todo aquel que ose robarle plano. Al pobre Jean Reno lo lleva por el camino de la amargura. Que el buen señor se nota que tiene ganas de actuar, que con eso se gana los garbanzos, pero no le dejan. Y claro, la cosa acaba como tiene que acabar. Pero no digo nada.

Una vez más, un mensaje optimista y lleno de vitalidad, que reivindica la fantasía, y en este caso también la belleza, como medio para evadirse de la siempre atroz realidad. Pero muy aburrido todo. Hay que ser muy fan de Roberto Benigni para que no resulte cansino.

Por último, incluso aquellos que vayan al cine esperando ver a los soldados americanos comiéndose a niños en bocata, que no serán pocos, también saldrán defraudados. Todo queda muy reducido en una película que se niega a explorar nada, por no separarse ni un milímetro de servir de vehículo de lucimiento para su creador. Lo único que hay es un par de chistes perdidos en una verdadera inmensidad.

Recomendada para el actor que hacía de médico, a ver si por fin encuentra la cámara. Puntuacion