Ficha

País

España, Chile

Año

2004

Título original

Promedio rojo

Duración

104min

Dirección

Nicolás López

Guión

Nicolás López

Reparto

Ariel Levy, Xenia Tostado, Benjamín Vicuña, Nicolás Martínez

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Crítica de Promedio rojo
Autor: malabesta
Fecha: 10/07/2006.
Póster Promedio rojo

Promedio rojo

Digerido por malabesta

"Promedio rojo" tiene la obvia ventaja en nuestro país de ser chilena. Esto, automáticamente, la supone objetivo de los cazadores de rarezas alternativas, siempre dispuestos a poner en su mapa mundi una chincheta nueva, y de decirle a sus amigos lo refrescante que es la filmografía del país de turno, hecha con cuatro duros y sin cámaras, muy al contrario de la máquina capitalista y deshumanizadora que es el cine americano, cuyas películas todos sabemos que son parte de un complot de McDonalds para dominar el mundo.

Lástima que en este caso la película de Nicolás López (y digo suya porque él dirige, guioniza basándose en su propia vida y sospecho que barrió el plató por las noches), a pesar de su intencionado aspecto underground, aparece siguiendo, y tal vez sea fruto, de la moda. Últimamente, y desde muchos ángulos, se nos han contado las peripecias de innumerables frikis, de diversos países. Que si "Ghost world", que si "Napoleon dynamite", que si "El hombre del tren", por no citar a los mltiples productos de Kevin Smith o de Santiago Segura. "Promedio rojo" traslada la acción a un instituto chileno, en el que Roberto (Ariel Levy) malvive siendo el hazmereir de la clase, soñando con publicar su cómic "La extraña obesidad del Sur". Sus únicos amigos son Condoro (Nicolas Martinez), el hijo accidental de una modelo ahora en la ruina y Papitas (Berta Muñoz) un enorme y retrasado chaval hijo de un potentado local. Del otro lado está Fele (Benjamín Vicuña) el típico ligón amoral y odioso que en Estados Unidos sin duda sería quarterback y Cristina (Xenia Tostado) nueva alumna española y que será el interés romántico de Fele y Roberto y eje de su creciente rivalidad. La vida familiar de Roberto está dominada por su madre y su abuelo, enfermo terminal un tanto verde que no cesa de recordarle al chaval que a su edad, el ya contaba las chicas por batallas y las batallas por victorias. La historia, como en general ocurre con muchas de estas películas, es bastante convencional, y carga la novedad en los personajes y las relaciones entre ellos. En este caso, bajo la trillada trama de lucha de guapo y triunfador contra perdedor de buen corazón por el amor de la guapa de turno viven una serie de personas a las que ya hemos visto.

Roberto es el dibujante sensible, bueno, orondo y acomplejado que al fin y al cabo casi todos llevamos dentro. Su amigo Condoro es una versión chilena del Jay de Kevin Smith, eliminando la filia por Lobezno y la marihuana y compensándolo con el apetito sexual de un jabalí en celo. Su trabajo es hacer todas las observaciones soeces que puede, rompiendo bastante los diálogos de la película. Cristina es la mujer florero de turno, que acaba cayendo presa de los encantos falsos de Fele, a pesar de que el público puede ver a la legua que es un desgraciado. La película trata en parte sobre la vida del propio director/guionista, supuestamente sensible y maravilloso, con lo que el tratamiento tan sumamente plano del personaje femenino es un poco curioso. Fele es la estrella de los deportes, exitoso con las chicas, etc. A priori es el que más papeletas tenía para estar descrito en un párrafo, pero sin embargo gracias a Benjamín Vicuña, que es sin duda el mejor de todo el reparto, y a unos diálogos bastante divertidos, se puede ver sin duda el odio que el guionista guarda hacia este tipo de personillas.

Otro de los rasgos de la película es la facilidad con la que pasa de la comedia ligera a momentos desagradables, casi crudos, en los que los personajes (sean éstos positivos o no) e incluso el propio guión vejan o ridiculizan a otros de manera cruel, lo que no hace demasiado porque el espectador empatice con ellos o se meta en la trama.

Más allá de Vicuña, las actuaciones no destacan, ni por lo bueno ni por lo malo, aunque más o menos todos van cumpliendo con sus papeles, que tampoco es que sean la repanocha, vamos. Hay que destacar, no obstante, la aparición en la película de Santiago Segura, en parte supongo que por "esprit de corps", en parte porque la película la distribuye su productora y en parte porque parece ser que Nicolas López es un fenómeno de la promoción, al igual que el propio Segura, e incluyendo a éste se asegura, perdonando el ripio, entre los frikis un sitio. Lástima que dicho cameo resulte por ser un pegote bastante artificial y poco sustancioso, buscando sin demasiado éxito la risa fácil.

La dirección es correctilla, mezclando con destreza bastante desigual los elementos que uno espera en una película de este tipo, esas referencias a "Star Wars", al mundo del cómic o a "El señor de los anillos". Lástima que se empeñe en mantener el aire underground de la película a base de conservar una estética cutre-lux, que contrasta bastante con el presupuesto de un millón de dólares que tiene la producción. Pero hay veces en las que unos efectos especiales un poco chirriantes son una declaración de intenciones más que un daño colateral.

En fin, una comedia un poco fallida, aunque probablemente haya sabido encontrar su público. Recomendada para los que les daban collejas a los más débiles en el instituto. Puntuacion