Ficha

País

Francia

Año

2005

Título original

Anthony Zimmer

Duración

90min

Dirección

JÚr˘me Salle

Guión

JÚr˘me Salle & Laurence Couturier

Reparto

Sophie Marceau, Ivan Attal, Sami Frey, Gilles Lellouche

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Crítica de El secreto de Anthony Zimmer
Autor: malabesta
Fecha: 18/07/2006.
Póster El secreto de Anthony Zimmer

El secreto de Anthony Zimmer

Digerido por malabesta

"El secreto de Anthony Zimmer" es un thriller bastante clásico que divide al público en dos sectores. Están aquellos que a los veinte minutos han descubierto toda la trama, saben dónde está el dinero, quién es el tal Anthony, que el camarero se quedó la peseta que falta y que aunque de aspecto sospechoso, el mayordomo no ha hecho nada esta vez, y que además probablemente lo anuncien dicharacheros a su vecino de al lado, y más allá también. Y luego están los que, como yo, en general encuentran la cosa confusa, de tal manera que incluso tras el desenlace final, tras los créditos e incluso tras haber telefoneado al director y comprado la guía de lectura, todavía no terminan de verle el sentido al asunto.

La película es, repitiendo, un thriller bastante clásico. A medio camino entre Hitchcock y "Sospechosos habituales", en general es un producto entretenido, aunque vive más de administrar la tensión asociada a la supervivencia de su protagonista respecto a sus perseguidores que en aprovechar la intriga de la historia. Un buen día, François (Ivan Attal) que viaja en el TGV (como el AVE pero sin agujeros ni cabras) a Niza tras romper con su esposa, se encuentra con Chiara (Sophie Marceau), una bella mujer que lleva la palabra "fatal" escrita con neones en la frente. Sorprendentemente, o sospechosamente, se muestra muy interesada en Françoise, y terminan compartiendo su habitación de ella en un lujoso hotel de la Costa Azul, lo que me pasa a mí todos los días, vamos. A partir de entonces, la vida de él empieza a complicarse, con amenazas de muerte, persecución policial, huidas semidesnudo por Niza, etc., a medida que tanto Chiara como Françoise, así como Akerman (Sami Frey), un policía que lo persigue, empiezan a girar en torno a un tal Anthony Zimmer, un estafador/blanqueador de dinero de fama y actividad internacional.

Al igual que en la película de Singer, la trama la hace andar la presencia de Zimmer, brillante y casi omnipotente mente criminal, a pesar de que no se muestra directamente hasta el final de la película (y yo aún tengo mis dudas), y al igual que en Hitchcock, el conflicto lo ocasiona una supuesta confusión de identidades, pues Zimmer, cual famoso de turno, acaba de hacerse la cirugía. Lástima que el guión se apoye por igual en situaciones y resultados tan complicados que casi rompen la credibilidad de la historia a la vez que en otros tan naif que resultan igualmente increíbles. También se echa de menos que se introduzca un poco más a los personajes, especialmente el trío protagonista. Están tan metidos con calzador en la película que a veces hay que echar mano de unas conversaciones de sobremesa en flashback, que frenan bastante el ritmo, para explicar las relaciones entre ellos. Además, parte de sus rasgos definitorios, como por ejemplo los antidepresivos que ha de tomar Françoise, muy importantes al principio de la peli, llegado un momento en el que parece que ya no le hacen falta al guionista, desaparecen completamente de la película.

Por suerte, lo que sí hace bien el guión es plantear una serie de situaciones dramáticas en las que la vida de uno o más de los protagonistas está en juego, y que aprovechadas con bastante gracia y originalidad por Salle constituyen la sal de la película. Su dirección se la juega continuamente intentando buscar el plano original que reavive el casi muerto guión; muchas veces lo consigue y otras no tanto, pero en general termina por salvar la película.

Los protagonistas cumplen bastante bien; de la actuación de Sophie Marceau quizá lo más meritorio sean las sesiones de aerobic que ha tenido que hacer para mantenerse así de lozana, pues su papel tampoco le deja demasiada cancha para lucirse. Ivan Attal viene a intentar ser como la versión francesa de Dustin Hoffman, y aunque no llega ni de lejos, para la película da el pego.

En fin, un thriller entretenido si uno no lo mira demasiado atentamente, ayudado también por sus noventa minutos, que hacen casi imposible, entre que uno abre las palomitas, las patatas o calienta los callos, el aburrirse. Recomendada para todos esos que leen las diez últimas páginas de los libros primero.
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