Ficha

País

USA, Francia, Japón, Canadá

Año

2006

Título original

Silent Hill

Duración

127min

Dirección

Christophe Gans

Guión

Roger Avary

Reparto

Radha Mitchell, Sean Bean, Laurie Holden, Deborah Kara Unger

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Crítica de Silent Hill
Autor: sensillo
Fecha: 20/07/2006.
Póster Silent Hill

Silent Hill

Digerido por sensillo

Algo sobrenatural rodea a las adaptaciones cinematográficas de videojuegos. La voz de la experiencia nos advierte de que serán como el carbón de los Reyes Magos, pero aún así, siempre logran cubrir gastos. Y casi con seguridad, hacer secuelas y secuelas...

Debía estar despistado Uwe Boll cuando fue Christophe Gans quien consiguió hacerse con la dirección de “Silent Hill”. Después de producir la soporífera “El internado”, ya se temía uno lo peor, pero aún así nos internamos en esta nueva aventura en pos de una nueva experiencia con el terror hecho celuloide. Si es que el crítico de cine no gana para disgustos.

El asunto va de una niña con graves desequilibrios mentales que sueña constantemente con un lugar llamado Silent Hill, que resulta ser un pequeño pueblo fantasma evacuado tras una catástrofe de lo más extraña. Desahuciada por la ciencia médica, a su madre no se le ocurre una idea mejor que llevarla a tan tenebroso sitio, con la esperanza de que ese ambiente malsano consiga alguna mejoría para la pequeña. Esta será la primera de una serie de decisiones totalmente absurdas y estúpidas que se desarrollan delante de los atónitos ojos del espectador, y que continuará cuando madre e hija aparezcan en una alternativa y horrenda dimensión.

El guión decide ahorrarse aquello de la presentación de personajes, e incluso cambia al protagonista por si acaso los jugadores del videojuego pudieran estar familiarizados con él. No vaya a ser que alguien se implique con ellos y tenga algún interés por su suerte. La película juega a desorientar al espectador al principio, que no sabe muy bien que está pasando ni por qué, para luego ir explicando los antecedentes. Esto ocurre más o menos cuando nos han empezado a importar un poco menos que un comino, esa simpática hierba de la familia de las umbelíferas.

Según declaraciones del propio Gans, poco le importa a él que su película se entienda, sino que se sienta. Por eso “Silent Hill” no podía ser muy distinta en su concepción a “El internado”, y bien que sentimos todos haber gastado el dinero en verla. Es mucho menos cinematográfica que el juego. De hecho, es menos cinematográfica que el parchís. Las explicaciones, que como ya he dicho llegan mal y tarde, interrumpen el transcurrir de la cinta. Y en lo que no son explicaciones se limita a reproducir la atmósfera del videojuego, pero con mucha menos efectividad. Y es que se ve que a Christophe Gans le gusta mucho más exhibir escenarios que poner luego las cosas en movimiento.

Lo que no debería ser otra cosa que un acompañamiento de las palomitas que no las dejara en mal lugar se convierte en un ejercicio pretencioso que no oculta su vacuidad.

Recomendada para los que se acaban los juegos con trucos. Puntuacion