Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Nacho libre

Duración

100min

Dirección

Jared Hess

Guión

Jared Hess, Jerusha Hess, Mike White

Reparto

Jack Black, Ana de la Reguera, Héctor Jimenez, Richard Montoya, Peter Stormare

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Crítica de Super Nacho (Nacho libre)
Autor: malabesta
Fecha: 2006-07-23.
Póster Super Nacho (Nacho libre)

Super Nacho (Nacho libre)

Digerido por malabesta

Es evidente que a base de hacer comedias absurdas como "Super Nacho" una y otra vez, en algún momento tiene que sonar la flauta y aparecer una película que, contra todo pronóstico, es realmente divertida. Y cuando así sea, espero que yo esté allí para verla, porque después de haber visto entera "Super Nacho", en verdad me lo merezco.

El fenómeno freak está de moda, y un poco retomando el espíritu (pero un poco muy poco) de "La revancha de los novatos" y demás productos similares de los ochenta, ahora aparecen películas similares por cientos, en las que personajes absolutamente díscolos y desplazados de la sociedad, con gustos rayando lo ridículo (pero rayándolo por el otro lado, como los delfines el cristal del acuario) pero que en el fondo son buena gente, ocupan nuestras pantallas. "Napoleón Dynamite" (de la que es responsable el mismo equipo creativo), "Thumbsucker" y "Super Nacho" vienen a ser diferentes facetas del mismo fenómeno; mientras las primeras tenían cierto contenido, pequeño, escondido e incierto, pero presente y cierto ánimo digamos "social", la que nos atañe no tiene absolutamente nada. Desde luego, a uno le cuesta creer cómo después de hacer la al menos conexa "Napoleón Dynamite" les ha podido salir algo como "Super Nacho".

La película esconde sus carencias detrás del floripondio y supuesto exotismo kistch de sus personajes. Ignacio (Jack Black) es un hermano cocinero en un convento y orfanato mejicano, que sueña con la fama de la lucha libre (ya saben esos "luchadores" enmascarados, de aspecto un tanto ridículo que "pelean" dándose "golpes", estilo "El Santo"), mientras es además el paria de la congregación. Un buen día aparece Encarnación (Ana de la Reguera), una guapa y agradable monja que les dará clase a los niños. Ignacio se enamora de ella porque cuando la mira todos oímos violines y la película va más despacio, y entre este amor y su necesidad de demostrar que es alguien en la vida, se lanza a la lucha profesiona, bajo el nombre de Nacho y con un pordiosero que recoge por la calle llamado Esqueleto (Héctor Jiménez). Aunque uno podría pensar que con esto seguro que se puede hacer una comedia de las de mucho reir y agarrarse la barriga, no se engañen. La gracia del asunto se acaba ahí. El guión se conforma con mostrarnos una serie de personajes y situaciones muy diferentes, que no originales, para luego no hacer nada con ellos. La historia avanza a trompicones, cuando lo hace, los secundarios vienen y van como la falsa moneda y en general los verdaderos avances en la trama pasan sin motivo aparente.

El tono desenfadado de la película es evidente, demasiado. Desde esta página desde siempre hemos defendido la sana costumbre de muchas comedias de no tomarse demasiado en serio a sí mismas. Ciertamente está bien, y esa autoconsciencia de muchas de ellas permite que se establezca cierta complicidad con el espectador, que ve que tanto él como el director y los actores al fin y al cabo se ríen con las mismas cosas. Pero "Super Nacho" más que no tomarse en serio a sí misma, lo que hace es no tomar en serio al público, y eso ya no es tan gracioso, porque lo que podría ser complicidad se convierte en un pitorreo. Jack Black, que probablemente sea el actor "junior" con más talento para la comedia que haya en Hollywood (en contraste con Jim Carrey o Bill Murray, que serían los "senior") está totalmente desmadrado, muy mal dirigido, y confunde una actuación cómica con un desbarajuste histriónico de posturas y cejas arqueadas que lo que consigue es que el espectador se pregunte si no será que le aprietan mucho los pantalones. Héctor Jiménez sigue el mismo camino, pero parece ser que tiene muchos menos músculos en la cara que Black, por lo que resulta un poco menos evidente. Ana de la Reguera se limita a sonreírle a la cámara y a poner cara de foto de primera comunión, para que todos veamos lo buena que es.

La dirección tampoco está muy allá, principalmente porque teniendo en cuenta que es una película esencialmente de lucha, rodar las peleas con un mínimo de emoción o gracia pues hubiese sido lo propio. Nada de eso. De nuevo se recurre a poner a unos cuantos tíos, lo más ridículos posible y vestidos de terciopelo, que irán vapuelando a Nacho y a Esqueleto a lo largo de la película, pero con el aspecto de ser unas luchas que bien podrían haber sido interpretadas por sus hijos, sobrinos, primos o hermanos (según su edad) más pequeños en una cama de matrimonio, probablemente sin permiso, además. Si usted presencia una de estas peleas en su casa, lo graba y lo manda a "Vídeos de primera" probablemente tenga una película de mucha más calidad que "Super Nacho".

Pero como todo no va a ser malo, y parece ser que si no decimos algo bueno de las películas no nos comeremos un rosco de publicidad nunca, la gran baza de esta producción es que el diseño de personajes (a nivel visual, claro) es bastante bueno. No sólo porque sea una fuente inagotable de freaks ridículos, que créanme, cuando ya se han visto a unos veinte luchadores de éstos, seguir sorprendiendo tiene su mérito, si no que además los personajes principales, especialmente el de Jack Black realmente aparentan ser lo que son, y miren ustedes que Black de mejicano tiene más bien poco.

En fin, una película perfectamente prescindible, sólo recomendada a aquellos que tengan algún interés en ver a Jack Black con el torso desnudo y pantalones de lycra.


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