Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The fast and the furious: Tokyo Drift

Duración

104min

Dirección

Justin Lin

Guión

Chris Morgan

Reparto

Lucas Black, Brandon Blendel, Zachery Ty Brian, Daniel Booko

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Crítica de A todo gas: Tokyo Race
Autor: sensillo
Fecha: 23/07/2006.
Póster A todo gas: Tokyo Race

A todo gas: Tokyo Race

Digerido por sensillo

¡Qué será del pobre actor que interpreta al Neng el día que películas como ésta reinen sobre nosotros y, por consiguiente, su caricatura pase a ser un simple retrato costumbrista!. Se ve que los enemigos de Zapatero, desde los pérfidos Estados Unidos, han estado trabajando duro para intentar boicotear el carnet por puntos que con tanta alegría ha caído sobre estas tierras.

No son pocas las películas en las que, si que venga mucho a cuento, introducen una innecesaria persecución de coches. Como si fuese necesario sacrificar unos minutos de metraje para satisfacer a los dioses oscuros de la automoción. “A todo gas: Tokyo Race” es una recopilación de estos momentos.

La historia que intenta unir todas estas carreras sin sentido gira alrededor de un joven con pocas luces que siempre encuentra problemas debido a un tic nervioso que tiene en el pie del acelerador. Esa es, supuestamente, la caracterización del personaje. En realidad los problemas surgen siempre cuando éste llega a un sitio nuevo, sacando pecho. Es entonces cuando se mosquea el macho alfa del lugar, a quien despiojan las mejores hembras, y emite un par de gruñidos en señal de desafío. Afortunadamente, en la evolucionada comunidad que se nos describe, las peleas a muerte con un fémur de burra han sido sustituidas por unas inofensivas carreras de coches, que en la mayoría de las ocasiones terminan como las de “El equipo A” sin que nadie de muestras de sonrojo. Justin Lin tiene reservado un sitio en la historia al lado de Diane Fossey o Jane Goodall. El caso es que el protagonista da con sus huesos en Tokyo, donde para ganar las carreras ilegales de coches hay que dominar la milenaria técnica del drifting, por lo visto desconocida en occidente.

Sin personajes ni historia, la película no da ni una pizca más de lo que promete. Y promete tan poco... Un escaparate de coches de lujo y tías buenas, que de manera indecente no ha pagado derechos de autor al videojuego “The need for speed”. Sólo puede tener interés para quienes quieran ver las secuencias de los coches dándose tortazos, obviamente. Durante el resto de las escenas, pocas, mejor descansar un poco los ojos. Los oídos, sin embargo, poca ocasión tendrán de descansar.

“Tokyo Race” está tan entregada a la gasolina que es capaz de presentar a unos yakuzas sin que medie trama mafiosa de por medio, ni haya amputaciones de falanges. Si en ese momento bajasen unos extraterrestres a Tokyo, el guión los pondría a correr en platillos rodantes tuneados.

Y con todo esto, una película que increíblemente se toma a sí misma en serio, sin que en ningún momento muestre el más mínimo guiño paródico en que nos podamos reír de tanto despropósito.

Recomendada para ese amiguete a quien nunca dejarías las llaves de tu coche. Puntuacion