Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The benchwarmers

Duración

80min

Dirección

Dennis Dugan

Guión

Allen Covert, Nick Swardson

Reparto

Rob Schneider, David Spade, Jon Heder, Jon Lovitz, Tim Meadows

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Crítica de Los Calientabanquillos
Autor: malabesta
Fecha: 25/07/2006.
Póster Los Calientabanquillos

Los Calientabanquillos

Digerido por malabesta

"Los calientabanquillos" es una película para niños no recomendada para menores de trece años, debido al continuo uso que hace de lenguaje malsonante, a las frecuentes referencias sexuales y porque puede provocar ataques de epilepsia de puro mala que es.

Yo recuerdo un tiempo en el que a estas películas, comedias un tanto desmadradas y sin mucho más que gags en serie, les ponían algo de fondo, como para engañar un poco al espectador. Qué se yo, un guión, un personaje simpático o mujeres desnudas. Cualquier cosa que llevarse a la boca. Ahora ya no. "Los calientabanquillos" asalta sin piedad al incauto espectador, que se encuentra con una producción nefasta en todos los aspectos, y que encima se desarrolla en torno al béisbol, que todo hay que decirlo, es más aburrido que ver crecer la hierba o que las películas de Rohmer.

La historia, o lo que pasa por ella, es la de tres amigos. Gus (Rob Schneider), Richie (David Spade) y Clark (Jon Heder), cada cual más freak que el anterior, deciden jugar un partido de béisbol para disfrutar de todo aquello que no tuvieron en su infancia, época en la que solían ser objeto de burlas, bromas e inmersiones en la taza del wc. En ello están cuando aparecen los típicos chavales abusones. Los retan a un partido y resulta que ellos tres, todos más que entrados en la treintena, le ganan a los pre-adolescentes. Armados de valor tras esta hazaña, y ayudados por Mel (Jon Lovitz), otro chaval igualmente abusado que ahora es multimillonario de las .com, deciden entrar en una liga de béisbol infantil para vengar a todos aquellos chavales de los que abusan o han abusado en algún momento. Sí, tres adultos se inscriben en una competición infantil para luchar contra los abusones. Pero no se vayan todavía, aún hay más.

En general, el humor es de perfil bajo, siendo muy cruel siempre con sus personajes, y lo que es peor, haciendo que los personajes sean siempre muy crueles los unos con los otros. Unido al hecho de que todos son tan sumamente freaks, al público le importa más bien poco qué les pasa. Únanlo a la emoción intrínseca del béisbol, y a la alta calidad de los chistes de la película, que sinceramente tienen la gracia allí por donde se empiezan los cestos, y más o menos se harán una idea del interés de la película. Ninguno. Y por si fuera poco, hay reguetón en la banda sonora.

La dirección no ayuda nada a compensar el guión lamentable, o por lo menos a hacer algo más soportables los partidos de béisbol, que se hacen muchos y muy largos. Los actores tampoco son para echar cohetes. Rob Schneider sigue su línea descendente de calidad, que teniendo en cuenta que muy arriba tampoco empezó, comienza a ser preocupante. De aquí a trabajar con Van Damme o Eddie Murphy, no queda mucho. David Spade y Jon Heder se esconden detrás de la fachada freak de sus personajes; éste último, que repite básicamente su papel de "Napoleón Dynamite", se quejará luego de que se ha encasillado, y tendrá que aparecer desnudo en una producción aún más "alternativa" para que la gente lo tome en serio.

En fin, horrible película de la que hay que salir evitar como un callejón oscuro. Recomendada para amantes del dolor y el sufrimiento.


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