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Autor: bronte
Fecha: 26/07/2006.
Cariño, estoy hecho un perro
Digerido por bronte Al parecer, todos aquellos que han visto la película original están que trinan; que si a este remake le falta la magia, que si los gags son malos, que si a perro viejo todo se les vuelven pulgas... Como yo no he visto la película del año 1959, evitaré hacer comparaciones, pero así a vista de pájaro, yo también creo que Disney ha entrado en una decadencia acelerada desde hace ya muchos años. No porque sus películas estén mal, sino porque no acostumbran a estar bien.
Como era de esperar en esta "Cariño, estoy hecho un perro", han echado los restos con el efecterío. El mismo consiste en ver convertirse a Tim Allen en perro de lanas, y a partir de ahí, antropomorfismo del resto de los animales... ya me entienden, ponen caras y posturas imposibles. Hasta han creado por ordenador un engendro entre rana y perro, que al de la genial idea le parecería magnífico, pero que daba un poco de repelús, por lo menos a aquellos que tengan como referencia cultural "La isla del doctor Moreau.
A partir de la fantástica premisa inicial por la que un perro del Tibet, a causa de una mutación genética es secularmente longevo, la nueva película de Disney nos regala la consabida trama del padre que ha abandonado a su familia por su trabajo, y que redescubrirá la vida hogareña gracias a las horas que se ve obligado a pasar como chucho, debido a un mordisco del perro mutante. Accesoriamente, también nos podremos recrear con la subtrama de un juicio contra una empresa de investigación médica donde se tortura a los animales. Al final las bestias serán liberadas, y la familia de Tim Allen se querrá mucho. Ni más ni menos.
Yo no le hago ascos a la trama. Está llena de buenas intenciones y mensajes bonitos como un San Luis. Pero como película dista mucho de ser "La chaqueta metálica", y contentará únicamente a los más pequeños, pequeñísimos del hogar, que reírse algo se ríen. Aquellos que vayan buscando un guión ingenioso, buenos diálogos o estupendas interpretaciones saldrán más que descontentos al encontrarse con un trabajo rutinario en el que ni siquiera Robert Downey Jr. puso un poco de gracia o improvisación fumándose unos chinitos. Demasiado buen reparto de secundarios, para tan poco arroz.
Por lo menos la película clama al cielo contra la experimentación con animales, y yo ahí les aplaudo. Recomendada para integrantes de Greenpeace.
