Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Stick it

Duración

103min

Dirección

Jessica Bendinger

Guión

Jessica Bendinger

Reparto

Jeff Bridges, Missy Peregrym, Vanessa Lengies, Nikki SooHoo, Maddy Curley

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Crítica de Stick it (Que les den)
Autor: malabesta
Fecha: 09/08/2006.
Póster Stick it (Que les den)

Stick it (Que les den)

Digerido por malabesta

Si no quieren pagar una entrada para ver "Que les den", no se preocupen, ya la han visto. Puede que en lugar de gimnasia deportiva fuese fútbol, rugby, artes marciales, cocina o ver quién es el que escupe más lejos, pero el patrón con el que se hizo el guión, era el mismo.

Efectivamente, la novedad de "Que les den" es que el tema es la gimnasia deportiva. Supone lo mismo que en su momento "Los vigilantes de la playa" al mundo de las teleseries. Es exactamente igual que las demás, pero las protagonistas van en bañador. Aunque por motivos evidentes en este caso el tallaje de copa es mucho menor. Pamela Anderson jamás podría hacer el pino sin arbotantes o contrafuertes.

Nuestra protagonista es Haley Graham (Missy Peregrym), una rebelde hija de un matrimonio deshecho, y que llegó a ser mundialista de la ya mentada especialidad, pero que ahora está en horas bajas. Como ella es rebelde pero muy rebelde, hace skate y BMX-freestyle, y en una de éstas termina dañando una casa en construcción. La multa y juicio se avecina, y ella termina en una escuela de gimnasia regentada por Burt Vickerman (Jeff Bridges), estirado monitor famoso por sus estrictos y duros métodos. Allí se encuentra con Joanne Charis (Vanessa Lengies), la niña mimada estándar con la que rápidamente trabará cierto antagonismo, porque claro, no es nada rebelde. Por supuesto, hay una gran competición en ciernes, en la que nadie apuesta por Haley, sólo su entrenador; como era de esperar, al final reina la paz y la armonía, Haley es un poco menos rebelde, sus compañeras aprenden a ser un poco más ellas mismas (imitando a la protagonista, cosa curiosa), hace muchos amigos, Burt encuentra su corazón perdido y los aldeanos recuperan su piedra Sankara sagrada.

La distribución de personajes secundarios es la habitual: el instructor estricto, pero con valiosas lecciones sobre la vida, la antagonista con su punto de gracia porque, al fin y al cabo todos lo sabemos, terminará siendo amiga de la protagonista, un par de alivios cómicos y me la envuelve para regalo. A nivel visual también sigue el libro: alterna los tramos narrativos con los infinitos montajes de entrenamientos/competiciones a golpe de vídeo musical, pero llevado al infinito. Más de la mitad de la película se va en este tipo de montajes. La mayor novedad que Jessica Bendinger parece haber aportado es la de introducir la voz en off de la protagonista (en principio, luego también se irán introduciendo las de los comentaristas deportivos, más o menos con los mismos fines) para, supongo, enmendar todo el tiempo que se le va en poner cancioncillas y además introducir en el complicado mundo de la gimnasia deportiva a gente a la que, como a mí, no les sale ni la voltereta lateral.

Si bien es cierto que esta falta de originalidad en general corta todas las aspiraciones, no lo es menos que también evita que caiga en el tedio. Las películas de deportistas triunfadores llevan pululando por nuestras carteleras desde la noche de los tiempos, y la fórmula está lo suficientemente pulida para que casi cualquier película que la siga sea, al menos, visible. Y éste es el caso; y si luego encima usted va y se ríe con alguno de los múltiples chistes, chascarrillos o diálogos con cierta chispa que pululan por el metraje, pues ya se puede ir a casa contento, siempre y cuando sea día del espectador.

El dúo protagonista más o menos cumple. Bridges no tiene mucho que hacer, y aunque tampoco es que luzca mucha vis cómica, el peso de la comedia recae más sobre el resto de personajes, así que no se le nota mucho. Missy Peregrym. Missy Peregrym demuestra tener una notable capacidad para caerse con gracia, y como su personaje se pasa la mayor parte del tiempo haciendo eso, no falla. Las escenas dramáticas tampoco parece resolverlas mal, pero su peso en el metraje es demasiado pequeño como para que sea significativo. El resto de actores, mera comparsita de ellos dos, aunque la antagonista, Vanessa Lengies, la verdad es que parece que está hecha de cartón piedra.

En fin, una película que aprueba por los pelos, sólo recomendada para gente que vaya con cartelitos numerados del uno al diez (en fracciones de 0.1) al cine, y para el juez ruso, que todos sabemos que siempre puntúa menos que los demás. Puntuacion