Ficha

País

Japón

Año

1993

Título original

Umi ga kikoeru

Duración

72min

Dirección

Tomomichi Mochizuki

Guión

Saeko Himuro

Reparto

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Crítica de Puedo oír el mar
Autor: malabesta
Fecha: 10/08/2006.
Póster Puedo oír el mar

Puedo oír el mar

Digerido por malabesta

Una de las producciones del ahora popular Studio Ghibli, "Puedo oír el mar" fue hecha directamente para televisión, allá a principios de los noventa, a partir de un manga original de Sako Hirumo. Como tantas otras películas provinientes del mundillo del cómic, la verdad es que sin leer la obra original uno parece estar bastante perdido.

La premisa es sencilla: un tranquilo instituto de pueblo recibe a una chica nueva, Rakiko, que viene de Tokyo. Es una alumna brillante, buena en deportes y encima es guapa. Como además viene de la gran urbe y esto de estar en el pueblo no termina de entusiasmarla, tiene un cierto aire de superioridad que no termina de hacer que encaje demasiado bien, y los únicos que parecen aceptarla son Taku, el protagonista, y Yukata, su mejor (y único) amigo. Éste último se enamora de ella, y Taku intenta ayudar, por lo que, aunque en principio ella le resulta insoportable, se terminan haciendo amigos. Aquí es donde el público avispado se da cuenta de que inevitablemente Taku y Rakiko se enamorarán, le pese a quién le pese. Pero como esto es una película japonesa, y la barrera cultural se hace notar, no hay manera de enterarse de qué piensan los personajes.

Las voces en off, los gestos, las actuaciones, todo, parece indicar que el protagonista odia a Rikako, y que sólo la acompaña como favor a su amigo. Uno podría pensar que los japoneses ocultan sus sentimientos hasta cuando hablan con voz en off, y cuando al final pasa lo que tiene que pasar, uno se queda preguntándose por qué y cómo. Además, la película se desarrolla en la adolescencia de los protagonistas, y su actitud es de un maduro que casi llega a asustar, y muchas de las costumbres y actuaciones son bastante ajenas a la vida en occidente, especialmente en tanto en cuanto la película tiene mucho de retrato de un tiempo y unos lugares púramente japoneses, con una fidelidad y un realismo encomiable.

En parte debido a este gran realismo, la estética está bastante alejada del estilo Miyazaki, quien por lo general no tiene demasiado interés en la realidad. Aún así, se percibe el toque Ghibli, un poco más allá de la calidad evidente de la producción y la manufactura.

Tomoichi Mochizuki, el director, aunque curtido en mil batallas televisivas (en series de alta alcurnia como "Ranma 1/2" o "Kimagure Orange Road"), es en parte culpable de no acercar a los personajes al espectador, al menos al espectador occidental, haciendo muy difícil de seguir la evolución de los mismos, porque la trama en sí no deja de ser la misma de muchas otras películas de romance, con lo cual uno la puede seguir hasta con los ojos cerrados.

En fin, correcta película que no llega a entusiasmar, aunque si uno la mira con un poco de esfuerzo puede llegar hasta a disfrutarla. Recomendada para todos aquellos que en selectivo se hayan examinado de japonés.
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