Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest

Duración

150min

Dirección

Gore Verbinsky

Guión

Ted Elliott, Terry Rossio

Reparto

Jonnhy Depp, Orlando Bloom, Keira Knightley, Jonathan Pryce, Jack Davenport, Stellan Skarsgård, Bill Nighy

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Crítica de Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto
Autor: bronte
Fecha: 2006-08-12.
Póster Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto

Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto

Digerido por bronte

"Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto" es digna sucesora de su primera parte "Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra", tanto en lo malo como en lo bueno, aunque hay un detalle que la hace sensiblemente mejor y es que en la primera hora de su larguísimo metraje prácticamente no aparece Keira Knightley, lo cual, siempre es de agradecer. Cada vez más artificial en sus interpretaciones, la cara de pan que se le está poniendo no ayudará a que sea recordada en el Olimpo de las grandes por mucho dinero que su agente gaste en ella.

En la parte mala destaca de manera soberana la larga duración de la película. A Dios pongo por testigo que no hacían falta dos horas y media para contar lo que aquí se cuenta. Hasta a los espíritus más bajos acaban cansándoles las escenas de acción, si no se dice mucho más. En "Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto", por la propia esencia de la película poco más se puede decir. O quizás sí que se podría decir mucho más, pero si hoy en día hasta las películas de tesis están vacías, tampoco está el horno como para pedirle peras al olmo.

El guión se estructura en torno a grandes escenas de acción, que para que se hagan una idea, sepan que la primera dura aproximadamente hasta el minuto 45 de la película. Añádanle un poco de presentación, quítenme de allí unas pajas, pongan por allá cuarto y mitad, y en breves instantes se verán inmersos en una larguísima escena que casi ocupa la primera hora del filme. Ahora eso sí, una hora divertidísima, animadísima, y con una coreografía espectacular, sin que se pueda encontrar otro calificativo para adjetivarla. Desde ahí, y coincidiendo con la aparición en pantalla de la protagonista femenina, sin aventurarnos a explicitar la relación directa entre ambos efectos, la película empieza su discurrir cuesta abajo. Posiblemente por la disminución de humor en la trama, y la inclusión salvaje, como un elefante en una cacharrería, del efecterío que se le supone a este tipo de producción.

A partir de ese momento uno ya empieza a tener más clara la trama, y aún habrá ocasión de contemplar otra excelente escena de acción con una rueda de molino de agua de por medio, que sin embargo, también se podía haber solventado en la mitad de tiempo. En todo caso, déjenme que les ponga en antecedentes. Condenados por haber ayudado a escapar al pirata Jack Sparrow (en la anterior entrega), Will Turner y Elizabeth Swann ven abortados sus planes de boda, viéndos obligados a comprar su libertad a costa de conseguir algo que Sparrow posee. Por su parte, Sparrow, también necesita algo para conseguir otro tipo de libertad, y cuando los tres personajes se reúnan, todos necesitarán algo de todos para lograr cada uno su propósito. En medio de todo ello, tramas fantasmagóricas, míticas, leyendas, y cierto amor maldito. No cuento mucho más, una, por vergüenza, y dos, porque tampoco hay mucho más debido a que la película en su final queda en suspenso para asegurarse la platea en "Piratas del Caribe 3". Ahora, eso sí, quédense hasta el último fotograma, porque corre el rumor de que tras los créditos hay una escena apócrifa (en la que se ve a Johnny Depp desnudo).

Esta película remezcla los mitos del holandés errante, el kraken, el hombre de hojalata, y todo ello a través de homenajes a películas como "El ladrón de Bagdad" de 1924, "El temible burlón", "En busca del arca perdida" y otras muchas que los atentos sabrán reconocer. Lamentablemente será a costa de una pareja protagonista bastante pocha, porque si ella es artificial, la belleza de Orlando Bloom sigue desaparecida en combate. A estas alturas, la espectadora media sigue sin entender cómo Elizabeth en la primera parte, declina casarse con Norrington para desposar a Will, siendo Norrington nada más y nada menos que Jack Davenport, que ahí queda eso. Para nuestro consuelo, Johnny Depp está infinitamente mejor en esta entrega que en la anterior, pues si en la primera parecía una locaza descontrolada, en este "El cofre del hombre muerto", es capaz de ajustar el registro a lo que cualquier actor de teatro conoce como farsa, registro que cualquier actor de teatro, insisto, seguramente es capaz de interpretar incluso con más brío. Aún así, toquemos madera. Hacía mucho tiempo que no se veía a Depp tan centrado.

En el resto del reparto, nombres brillantes como el de Jonathan Pryce, Stellan Skarsgård, que sigue comiéndose a todo aquel que se atreva a salir con él en pantalla, Bill Nighy, con un papel poco lucido pero viscoso, y Geoffrey Rush. La película dará grima a todos aquellos que gusten de tener el casco de su barco limpio, y mucha dentera a los que le tienen repelús al mar. Pero es un espectáculo visual que, aunque largo, merece la pena ver. Por cierto, el doblaje en español, igual de deleznable. En esta ocasión se marcan un "mucho más mejor". Triste pero cierto.

Recomendada para los amantes de los collares de conchas. Puntuacion