Ficha

País

Francia, Italia, España

Año

2004

Título original

Agents Secrets

Duración

109min

Dirección

Frédéric Schoendoerffer

Guión

Frédéric Schoendoerffer, Olivier Douyère, Yann Brion

Reparto

Vincent Cassel, Monica Bellucci, André Dussollier, Charles Berling, Ludovic Schoendoerffer

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Crítica de Agentes secretos
Autor: malabesta
Fecha: 14/08/2006.
Póster Agentes secretos

Agentes secretos

Digerido por malabesta

Sinceramente, tras haber terminado de ver la película, todavía me pregunto de qué demonios iba. Entiendo que era, principalmente, un vehículo para el lucimiento (sí señores, el cine europeo también los tiene) de la pareja, dentro y fuera de la plaza, que son Vincent Cassel y Monica Bellucci. Pero al menos se podrían haber molestado en poner una excusa.

La película cuenta las aventuras de un grupo de espías franceses trabajando en Casablanca: su misión es volar un barco perteneciente a un supuesto traficante de armas. El grupo está liderado por Brisseau (Vincent Cassel), Lisa (Monica Bellucci) proporciona la información del golpe, Raymond (Sergio Perís-Mencheta) y Loïc (Ludovic Schoendoerffer) se encargan de los trabajos submarinos y Tony (Eric Savin) consigue el material. Todo parece ir muy bien hasta que, a la vuelta, Lisa es detenida y encarcelada en el aeropuerto. A partir de entonces, Brisseau intentará descubrir por qué ha sido encarcelada y por qué Nawja Nimri, que encarna a una agente de la competencia, los persigue. Esto más o menos sucede a la hora de película, y es cuando la cosa empieza a andar. Como ya sólo quedan unos cincuenta minutos, pasa de todo y a todo trapo: traiciones, asesinatos, persecuciones, espionaje, contraespionaje, recontraespionaje, las que lleves y cinco más, cárceles, política internacional... de todo. Hasta un desnudo totalmente innecesario (y muy poco glamuroso) de Monica, no vaya a ser. La gente pasa de ser buena a mala y de mala a buena en los minutos pares, y al revés en los impares; reaparecen personajes que llevaban en la inopia desde los cinco minutos iniciales, y uno no sabe si es que pintan o es que se habían quedado sin extras, y en fin, uno se siente como parte del equipo de Cassel porque enterarse, no se entera de nada. El final llega cuando llegan los créditos, porque de explicaciones o conclusiones nada de nada.

La dirección viene a ser similar a la de cualquier película de espías pero pasada por el filtro del cine francés moderno de acción, que siempre tiene ese toque como de Hollywood pero en rebajas. Cámaras lentas y congelaciones del tiempo cuando las explosiones lo requieren, unas peleas rodadas a salto de mata para que no se vea bien lo malos que son los luchadores, etc. Llama mucho la atención el afán de Frédéric Schoendoerffer por generar tensión donde no la hay, y así cada vez que Cassel tiene un careo con sus superiores, allí los ponen con una iluminación en claroscuro y con travelling circular alrededor de ambos, que (merced al reparto bien escogido) parece que están haciendo una competición a ver quién tiene la nariz más grande.

Como es una coproducción, hay que escoger actores de cada uno de los países. Italia pone a Bellucci que les juro que mueve menos músculos que Sara Montiel; Francia el grueso del reparto, encabezado por Cassel, que viene a hacer lo que hace siempre, de tío duro. Basa su actuación más que nada en que es tirando a malencarado, y en fruncir mucho el ceño. Eso sí tanto él como Bellucci, y en general todo el reparto, son espías, y como tales, se pasan toda la película mirando en todas direcciones antes de hacer algo, no vaya a ser que los sigan. Entran en un bar, pero antes miran en todas direcciones; entran en un coche y antes miran en todas direcciones; salen del mismo coche y venga a mirar de nuevo. Yo no sé cómo harán para mear en un baño público, pero yo sé de sitios en los que si te pones a mirar en todas direcciones, los que están faenando a
 tu lado a lo mejor se lo toman a mal.

La bandera española la enarbolan Najwa Nimri y Sergio Peris-Mencheta, en lugar de la elección lógica que, dado el nivel de la película, serían Mortadelo y Filemón. Ambos están a su altura habitual (los actores, no Mortadelo y su compañero). Najwa se intenta meter de espía/asesina/mujer fatal y casi lo consigue, aunque con esa declamación que tiene, que habla tan despacio y arrastrando tanto las palabras que parece que esté siempre al borde de la lipotimia, sólo llega a mujer bastante mala. Además, tiene en su haber una de las escenas más absurdas de la película, en la que se enfrenta cuerpo a cuerpo con Vincent Cassel. Para que nos entendamos, cuando ambos se enzarzan en la pelea, Cassel podría preguntar el clásico "¿Tú y cuántas como tú?" y no estaría fuera de lugar; sin contar el hecho de que él esté curtido en el cine de acción y no sea manco con las artes marciales mientras que ella está curtida en otro tipo de películas y otro tipo de artes. Sergio Perís-Mencheta tiene un breve papel que no da para mucho, más que nada para que, al igual que Najwa, se luzca su dudoso acento francés, y aún más dudoso acento inglés. Para los que tengan lo osadía, claro, de ver la película en versión original.

En fin, una película bastante aburridilla, que sobrevive gracias a que no es demasiado larga y a que uno se la pasa intentando entender de qué va, sin éxito. Recomendada para usuarios de zapatófono.

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