Ficha

País

España

Año

2006

Título original

El Próximo Oriente

Duración

95min

Dirección

Fernando Colomo

Guión

Fernando Colomo, Joaquín Oristrell

Reparto

Javier Cifrián, Nur Al Levi, Asier Etxeandia, Laura Cepeda, Kira Miró

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Crítica de El Próximo Oriente
Autor: bronte
Fecha: 18/08/2006.
Póster El Próximo Oriente

El Próximo Oriente

Digerido por bronte

Hace no mucho veía en una cadena que ha hecho del rojo su color, que "El Próximo Oriente" venía a paliar "la gran ignorancia que en España hay sobre el Islamismo". Mi primera reacción fue un contundente e interno "hable por usted", sorprendida ante el tono ex-catedra de la locutora. La segunda, la más absoluta perplejidad, porque ¿cómo puede haber en España ignorancia alguna sobre el Islam cuando tanto abundan los documentales sobre la materia en la 2 de un tiempo a esta parte?

Después de ver la película, está claro que esa es su intención, porque el guión está trufado de todo tipo de explicaciones y recontraexplicaciones sobre el Islam, pero en absoluto bien engarzadas en la trama, sino metidas con calzador, empujadas con el pie, tanto que el espectador se siente como un pato que hubiera de servir para hacer foie-gras, al que atiborran con lecciones magistrales en pleno hígado sobre el sufismo, Alá, Mahoma, y todo el que pase por allí.

Caín es un chico un tanto fracasado que vive en el Barrio de Lavapiés, como todo el mundo sabe, centro importante de la inmigración en Madrid, y durante toda su vida ha vivido a la sombra de su hermano Abel. Lo de los nombres, ya es para echarse a llorar por lo agarrado de su simbología, pero sigamos. Abel es un caradura que ha dejado embarazada a Aisha, una chica pertenenciente a una familia inmigrante bengalí. Caín se casa entonces con Aisha para tapar el descaro de su hermano ( y también porque desea fervientemente ser padre), se hace musulmán, aprende a querer a su familia política, aprende a entender a los mulsulmanes, a convivir con ellos en paz y armonía al darse cuenta de que no muerden, los buenos son premiados y los malos arden en el infierno.

Y ahora es cuándo se impone la siguiente pregunta: ya puestos, ¿por que Aisha no es esquimal, o inuit, como dicen los pedantes? Porque digo yo que la población esquimal y la población bengalí en España deben andar parejas. Habrá unos tres o cuatro en todo el país de ambos colectivos. La respuesta es clara. Uno, la misión primera de la película es una pegajosa moralina para demostrarnos que "todo' lo' musulmane' son güenos", simplificación tan tonta como que "todos los musulmanes son terroristas", pero que habremos de pasar, y dos, de las n etnias musulmanas que hay en el planeta, se supone que los responsables de la película pensarían que pocas tan vistosas como el hinduismo. Pero claro, después de hacer un poco de investigación descubrieron que los hindúes no son musulmanes. Así que, como hindúes no iban a poner, que era lo que realmente ellos querían para poder hacer su potaje Lavapiés-Bollywood, pues no les quedó más remedio que contentarse con lo más parecido que encontraron, pero en musulmán, que resultaron ser los bengalíes. Y todo el mundo sabe que la convivencia españoles-bengalíes es algo que ocupa los desvelos de nuestros conciudadanos en general.

Este parrafito seguramente habrá dejado claro el despropósito ya de base que presenta la película. Si se quiere hacer una comedia, pues se perdona todo. Pero si se quiere hacer un discurso ético-moral-etrusco, hay que ser un poco más serio y riguroso a la hora de plantear el cotarro. Y es que con Joaquín Oristrell siempre pasa lo mismo. Es el hombre de las mil ideas, no llegando a desarrollar ninguna con auténtico tino. Le acompaña en la dirección Fernando Colomo, al que le pasa otro tanto de lo mismo. A nivel de guión, del que es reponsable éste último, acomoda las acciones de la película a trompicones, y en general nada de lo que pasa tiene ni muchos pies ni muchas cabezas. Por ejemplo, la trama del hermano malvado, Abel, es tan accesoria y encaja tan mal en el conjunto, que parece que se les coló por allí desde otra película. A nivel de dirección "El próximo oriente" tiene fallos imperdonables, como que Aisha hable en español perfecto, y su hermana menor con acento bengalí, o el hecho de que de un padre blanco y de una madre bengalí nazca un niño chino, que ya tiene delito. Y eso sería lo de menos, si no fuera por lo desangelado de las escenas, lo pésimo de la interpretación en general, muy en especial el trío protagonista y señalo con el dedo: Javier Cifrián, cuyo único registro interpretativo se limita a la sonrisa compulsiva, Nur Al Levi que sigue teniendo todos los tics de su escuela de interpretación tantos años después, y Asier Etxeandia que sigue siendo tan falso como la falsa moneda, y tantas y tantas cosas.

Muy prescindible a todos los niveles. Una película incapaz de mostrar ni a los españoles como son, ni a los bengalíes como son, ni a las posibles relaciones que hubiera o hubiese entre ellos de haberlas. Recomendada para beatos (musulmanes). Puntuacion