Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Waiting...

Duración

96min

Dirección

Rob McKittrick

Guión

Rob McKittrick

Reparto

Ryan Reynolds, Anna Faris, Justin Long, David Koechner, Kaitlin Doubleday, Alana Ubach, Vanessa Lengies, Chi McBride, Luis Guzmßn

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Crítica de íMarchando!
Autor: malabesta
Fecha: 21/08/2006.
Póster íMarchando!

íMarchando!

Digerido por malabesta

El audiovisual periódicamente revisita el oficio de camarero: Rick de "Casablanca" era camarero a su modo, Tom Cruise en "Cocktail", Coco cambiando infinitas sopas frías, calientes o con mosca en "Barrio Sésamo", "Cheers", "Abierto hasta el amanecer"... hasta en la última cena había camareros y a juzgar por los Monty Python, mariachis. Probablemente sea entre otras cosas porque, cogida una biografía de actor/actriz al azar, lo más probable es que su primer trabajo en Hollywood fuera el de camarero.

Y "¡Marchando!" no es más que la suma de las experiencias de Rob McKittrick, director y guionista, detrás de la barra, ligeramente exageradas (o eso espero) y pintadas con un burdo toque de comedia. La película es profundamente coral, lo que significa que hay muchos personajes y que no hay historia. En absoluto. Si en lugar de la película tal y como es la hubiesen sustituido por un monólogo de hora y media de McKittrick contando sus anécdotas de camarero cebolleta, el dramatismo del producto final no hubiese empeorado demasiado.

Sí, es cierto que cada uno de los personajes tiene una pequeña historia, algo que hacer durante la película, pero yo sospecho que es simplemente porque al director le daba vergüenza sacar a los actores con las manos en los bolsillos. La mayoría de estos McGuffin son bastante simples: tenemos al protagonista, Dean (Justin Long), atrapado en el trabajo de camarero, que quiere algo más en la vida. Su amigo Monty (Ryan Reynolds), busca acostarse con la maitre (Vanessa Lengies), una menor, y es además el alivio cómico. Su compañero Calvin (Robert Patrick Benedict) sólo quiere romper el trauma que le impide mear en un baño público, y su novia Amy (Kaitlin Doubleday), bueno, es su novia. Y así podríamos seguir contando hasta veinte, con trasfondos, personalidades y objetivos cada vez más minúsculos.

El hecho de que no tenga historia en absoluto, por otro lado, presenta una ventaja: no hay manera de romper el ritmo dramático. En muchas otras corales la cosa se estanca entre que la acción pasa de un personaje a otro. Aquí como no hay nada que contar, pues McKittrick tiene libertad para colocar a sus personajes contando chistes sin rubor. Lamentablemente, el humor de la película no es inteligente, no es de buen gusto, no es apto para todos los públicos y lo que es peor, no es gracioso. Principalmente los personajes basan sus chistes y en general todos sus diálogos en hablar de sexo. Lo cual está muy bien, el sexo es una pulsión universal presente en todas las culturas y todos los seres humanos, pero también lo son los mocos y nadie hace una película de hora y media en la que sólo se hable de mocos. Así que a la quinta referencia genital como que se le pierde la gracia. También tiene un tratamiento muy liberal con respecto a las drogas, lo que junto con la limitación del espacio al restaurante en el que trabajan (una especie de Fosters' Hollywood llamado Shenaniganz) le da a la película un cierto ambientillo al Kevin Smith de la trilogía "Clerks", "Mallrats" y "Chasing Amy", con la diferencia de que el humor de porros y culos de Smith por aquel entonces todavía era fresco y él siempre supo intercambiar menos personajes por mucha más historia.

Como director, McKitrick se limita a establecer el turno de rotación entre sus personajes exactamente igual que si fuese el encargado del restaurante. Da más peso a los actores que cobran más y retira hacia el fondo a los más desconocidos, y nada más. El trabajo de los actores es casi discursivo, por el poco tiempo de pantalla que tienen y la escasa profundidad dramática del guión. Unos gritan de vez en cuando, alguno que otro tiene que poner cara seria y puede que un par de ellos se bajen los pantalones, pero poco más. Justin Long podría ser un buen actor, podría no serlo. Ryan Reynolds en su adaptación del Banky de "Chasing Amy" no tiene demasiada gracia y Vanessa Lengies, a la que dentro de poco veremos en "Que les den" pues sigue tan estática como siempre.

En fin, una comedia sin demasiada gracia que hará que todos aquellos un poco hipocondríacos, paranoicos o maniáticos nunca más pisen un restaurante. Recomendada para gente que no deja propina. O no dona, ya puestos.

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