Ficha

País

España

Año

2006

Título original

Locos por el sexo

Duración

96min

Dirección

Javier Rebollo

Guión

María Eugenia Salaverri, Javier Rebollo

Reparto

Jordi Vilches, Karra Elejalde, Inma del Moral, Neus Asensi, Guillermo Montesinos, Manuel Manquiña

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Crítica de Locos por el sexo
Autor: malabesta
Fecha: 27/08/2006.
Póster Locos por el sexo

Locos por el sexo

Digerido por malabesta

"Locos por el sexo" es una película española, como su propio nombre indica. Es uno de los muchos intentos del cine patrio y los ministerios, ayuntamientos, juntas y asociaciones de vecinos que colaboran con él (la lista de productoras de la película es más larga que los créditos del reparto) por llevarse al bolsillo al público. Y lo han hecho recurriendo a una comedia picantona, como las de antes, que es lo que nos encanta a los españoles, como seguramente demostrarán las cifras de taquilla.

"Locos por el sexo" tiene la elegancia, la clase y la profundidad típica de las películas en las que sale Karra Elejalde, que viene a ser la de un cenicero de taxi. En este caso, la criatura interpreta a Ramón, un loco que se cree enviado de Jesucristo en la tierra. Está internado en el manicomio Santo Job, al que llega Nono (Jordi Vilches), un esquizofrénico que cree que "los malos" le quieren robar el pensamiento. El director del sanatorio, Antonio (Guillermo Montesinos), como se ha educado en Holanda, implanta la terapia que por allí se estila, que consiste en llevar a los enfermos a un prostíbulo, para que desfoguen sus pulsiones. Y el establecimiento elegido es el de Madame Perla (Neus Asensi), en el que trabaja Anita (Inma del Moral), del que además es cliente Bosco (Manuel Manquiña) empresario y constructor de mucho éxito.

Muy al contrario de lo que pueda indicar su título, la historia rápidamente se desvía del sexo hacia la nada más absoluta. Es una mezcla de historias sacadas de otras películas, casi todas ellas americanas. Que si la comedia romántica de chico feo y chica guapa, hombre rico y mujer pobre, jovenzuelo enamoradizo y mujer de vida distraída, que si la fuga de la justicia que termina en rollete... tampoco voy a desvelar aquí la cosa. Están todas pegadas alrededor de la trama principal (que no aparece hasta que pasa media hora, y nunca termina de ser demasiado principal que digamos), de la que son malos el cura y el empresario, que parece el sustrato cultural de gran parte de este cine progre de baratillo, del que "Locos por el sexo" viene a ser su más rancio exponente. No sólo sitúa de villanos a los de siempre (y no falta tampoco el banquero malvado que aprieta con sus créditos al pobre pastorcillo), sino que además resulta que son castigados por la sociedad debido a sus vicios privados, pues ambos disfrutan vistiéndose de mujer, los muy viciosos. Luego está el retrato que hace de la prostitución, también lugar común, que es una profesión maravillosa a la que se entra "porque ya estaba cansada del paro", según nos explica la protagonista, por no hablar de la visión no exenta de crueldad que da de los enfermos mentales que no son tan "chachis" como el dúo protagonista.

El humor, que viene a ser un engendro entre "Airbag", "Los bingueros" y "Don Erre que erre", está ya un poco carcomido, y Karra Elejalde, en su enésima iteración por el freak coleguita con delirios, pero que mantiene esas expresiones tan "de la calle" ha dejado de sorprender. Sobre todo al compararlo con Manquiña: ambos recibieron el honor de las masas con "Airbag" y mientras el gallego, primerizo por aquel entonces en el panorama nacional, ha intentado sacar una carrera adelante, intentando dar variedad (aunque al final casi siempre termine haciendo lo mismo) a sus personajes, que consigue sacar adelante gracias a su innegable vis cómica, Karra, que por aquel entonces ya era el no va más del actoreo, ha seguido invocando una y otra vez el humor etílico y alucinógeno, repitiendo siempre lo mismo en personajes cada vez peores. Ahora vuelven a coincidir, y en justicia hay que decir que ambos igual de malos. El uno porque lo es, y el otro porque interpreta a un villano que no da demasiado espacio al humor Manquiña.

El dúo protagonista, Jordi Vilches e Inma del Moral, tampoco es que brillen demasiado. Él porque en general no hace gracia y tiene una dicción pésima, y digo dicción, no acento. Uno puede tener acento y hablar de manera inteligible. Y ella porque bueno, nunca ha sido gran actriz, pero está ahí por lo que está. Claro que ambos papeles son tan absolutamente pésimos, que por muy malos que puedan llegar a ser como actores, son eclipsados por sus diálogos y su trama de amor, que no tiene ni pies ni cabeza. Pasan de ser desconocidos, a hacerse gracia, luego se odian y de repente se quieren... me sorprende que un guión con tantos fallos de continuidad básica haya salido adelante, pero así es el mundo de la subvención.

En fin, una película lamentable, sólo recomendada para todos aquellos que hayan participado en ella y sus familias, si es que se han portado mal.
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