Ficha

País

Francia

Año

2004

Título original

Les Fils Du Vent

Duración

90min

Dirección

Julien Seri

Guión

Julien Seri, Bruno Guiblet, Philippe Lyon, Charles Perrière

Reparto

Williams Belle, Châu Belle Dinh, Malik Diouf, Yann Hnautra, Guylain N'Guba-Boyeke

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Crítica de El retorno de los yamakasi, los hijos del viento
Autor: malabesta
Fecha: 29/08/2006.
Póster El retorno de los yamakasi, los hijos del viento

El retorno de los yamakasi, los hijos del viento

Digerido por malabesta

"El retorno de los yamakasi, los hijos del viento" es un título muy largo para una película muy corta en todo menos en tiempo. Hora y media dura esta secuela de "Yamakasi", la aproximación de Luc Besson al mundo del free-running (que viene a ser el arte de ir por la calle saltando obstáculos, trepando muros y haciendo el cabra con el mayor número de volteretas y piruetas posibles), yamakasi, parkour o como demonios se llame el mes que viene, y a los dineros de todos aquellos que lo practiquen o admiren, pero esa hora y media termina pareciendo mucho más.

Alejado Luc Besson de la producción, la película sufre un notable bajón de calidad, materia que cuando el galo formaba parte del equipo tampoco estaba demasiado alta. La historia es fácil de resumir, pero complicada de explicar: los protagonistas (que son muchos para nombrarlos a todos) de la primera parte se reunen en una especie de torneo por los tejados de Paris, y de ahí, sin hacer noche ni nada, deciden ir a Bangkok a montar un gimnasio, para enseñar a los niños el bonito arte que practican. Como siempre que se monta un gimnasio, la banda local, que vienen a ser una especie de ninjas que llevan un saco de esparto, qué espanto, en la cabeza se lo toman a mal, y rápidamente intentan echar a los recién llegados de su territorio. Además, dicha banda tiene tratos con la yakuza y las tríadas, que siempre lucen mucho en una historia.

Rápidamente el guión se divide en varias tramas. Leo (Laurent Piemontesi), el yamakasi francés, intenta mantener su gimnasio a toda costa, Tsu (Elodie Yung) y Kien (Châu Belle Dinh), los hermanos dirigentes de la banda de ninjas, intentan mantenerse entre los yakuza y la tríada, y a la vez echar a Leo y a sus amigos. Además, Kenjee (Malik Diouf), que no quiere que lo echen de ningún lado se enamora a primera vista (porque es de un vistazo, que casi ni diálogo tienen) de Tsu. Después, cada uno de los saltimbanquis tiene su propia historia, que si un hijo en su país de origen, que si una guerra en la tribu de la que procede... pero son tantos personajes, tan mal construidos y con un guión tan desequilibrado que apenas se entera uno de quién es quién. Además, las tramas principales están muy mal hilvanadas, y en general rayan el puro absurdo. Porque ya me dirán que del ancho mundo, por qué hay que ir a montar un gimnasio a Nagkok, que no sea porque allí es mucho más barato rodar que en París.

El fuerte de la película son las escenas de acción, en las que se intenta combinar la espectacularidad propia del parkour con las artes marciales. Porque eso sí, de una película para otra, todos los actores se han sacado el cinturón negro. El problema que tienen estas escenas es que ocupan tres cuartas partes del tiempo, y terminan por cansar, además de estrangular la parte narrativa de la película. Además, tampoco es que sean el colmo de la emoción y originalidad, llegando incluso al plagio más descarado de "Ong Bak", de la que además de copiapegar alguna escena, se sirve de versionar otras como la del principio de la película, que recuerda mucho al de la de Tony Jaa.

Los actores cumplen de manera notable; no se sorprendan, que no es que actúen. Actúan menos que una galleta de cartón piedra, pero sus acrobacias las hacen con mucha soltura, y al fin y al cabo es de lo que se trata. Pedirle credibilidad dramática sería como esperar que Marlon Brando haga unas volteretas, simetría esférica aparte.

En fin, una película de acción menos que mediocre, sólo recomendada a quienes bajan las escaleras a la pata coja.

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