Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Stay alive

Duración

83min

Dirección

William Brent Bell

Guión

William Brent Bell, Matthew Peterman

Reparto

Jon Foster, Samaire Armstrong, Frankie Muniz, Sophia Bush, Adam Goldberg

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Crítica de Stay alive (Juega hasta la muerte)
Autor: malabesta
Fecha: 04/09/2006.
Póster Stay alive (Juega hasta la muerte)

Stay alive (Juega hasta la muerte)

Digerido por malabesta

"¿Qué pasa cuando se rompe la línea entre un videojuego y la realidad?" Se preguntó William Brent Bell, director de "Stay alive" antes de hacer la película. "¿Qué he hecho yo para merecer esto?" me pregunto yo después de haberla visto.

Curiosamente, ahora que vuelven los ochenta en tantos (y tan odiosos) aspectos, vuelve de nuevo la fiebre por los videojuegos. Si "Tron", "El último Starfighter" o "Juegos de guerra" tenían mucho que ver con el por entonces naciente mundo de la informática recreativa, en parte era porque era la novedad tecnológica del momento. Si ahora vivimos una oleada de adaptaciones de videojuegos, además de películas como "Stay alive" en la que uno de esos juegos da forma a la historia, es porque estos ya se han asentado en la población, y el gran público puede identificar e identificarse aspectos de ellos en la pantalla con facilidad. A la espera de que aparezca una película digna que con videojuegos trate, seguimos aguantando el chaparrón.

"Stay alive" sigue la estela plantada por muchas películas japonesas, que probablemente como una extensión de la propia cultura nipona, una de las permeables y dinámica (a pesar de lo férreamente que se guardan los valores tradicionales por allí) del planeta, mezclan con soltura las más viejas leyendas locales con los más nuevos avances tecnológicos, como pueden ser el politono ("Una llamada perdida") o la copia ilegal de películas ("Ringu"). Se les escaparon los videojuegos, que es donde "Stay alive" pone su pica. Hutch (Jon Foster) descubre que su mejor amigo y sus compañeros de casa han aparecido muertos tras jugar a un macabro videojuego llamado "Stay alive". A modo de homenaje póstumo (un tanto idiota), tanto él como su pandilla, Abigail (Samaire Armstrong), October (Sophia Bush), Swink (Frankie Muniz), Miller (Adam Goldberg) y  Phineas (Jimmi Simpson), deciden echar una partidilla al juego, para descubrir horrorizados que éste los comienza a matar en la realidad de manera análoga a como sucumben en el juego. Detrás de éste está la típica historia de una sociópata que mató a muchos niños, y prometió volver cuando era ajusticiada. El por qué de que haya vuelto en forma de videojuego compatible, es algo que no se explica en la película, y a mi me carcomió por dentro al menos durante dos minutos.

Como es típico en estas películas, los personajes apenas tienen desarrollo, aunque hay que decir en su favor que al menos se la juega: parte de la personalidad de los protagonistas se nos muestra a través de sus alteregos en el juego, y de cómo se enfrentan a los peligros de éste, lo cual no deja de tener un atisbo de originalidad. El resto del guión es bastante pobre, con unas escenas muy mal construidas, que en ningún momento llegan a inquietar al espectador mayor de siete años. La película abusa sin freno de su malvado espíritu demoníaco, que más que un no-muerto parece Wally, siempre escondido en el fondo de una escena. Por supuesto, este abuso le quita toda la sorpresa e interés a la inevitable confrontación final, que en todo caso tampoco da para mucho clímax. Como mucho, para un qué más.

Otro de las flaquezas, a mi entender, del guión, es que en estas películas de "estamos muriendo uno a uno", suele haber un conjunto de reglas que se muestran al espectador en determinado momento, y que ayudan mucho a crear tensión, cuando los personajes se esfuerzan en no caer dormidos para evitar que Freddy los mate, o buscan desesperadamente una cruz para escudarse del vampiro de turno. Pero no, a pesar del ambiente ideal que es un videojuego para introducir estas reglas en la trama, en "Stay alive" todo esto se nos explica malamente, para que luego, aún peor, todo el mundo se salte esas normas a la torera, como si del código de circulación se tratase.

La dirección de Brent Bell tampoco es muy brillante. Especialmente por la manera en que abusa de los colores oscuros, que en no pocas escenas uno siente la tentación de llamar al acomodador para pedirle la linterna. Las infinitas apariciones de espíritus malvados, zombies y demás están, como siempre, subrayadas por el pepinazo orquestal correspondiente. El resto de la película está acompañada por una banda sonora, también bastante estándar, compuesta por violines dando larguísimas notas chirriantes que probablemente harán las delicias de todos aquellos con aprensión a los sonidos agudos.

Las actuaciones están a la altura de la película. Se salva Adam Goldberg, que de todos es el único que consigue dar la impresión de que su personaje está, al menos, ligeramente inquieto con todo este asunto de ser perseguido por un ser demoníaco del más allá. El resto, rictus tieso y un par de gritos. Quizá tambien destaque ligeramente Frankie Muniz, conocido en estas tierras gracias a la serie "Malcolm" y que pardiez, está madurando bastante mal.

En fin, una película olvidable, sólo recomendada a aquellos que dispongan de consolas portátiles con las que entretenerse durante la proyección.

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