Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Miami Vice

Duración

136min

Dirección

Michael Mann

Guión

Michael Mann

Reparto

Colin Farrell, Jamie Foxx, Gong Li, Naomi Harris, Luis Tosar, Elizabeth Rodriguez

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Crítica de Corrupción en Miami
Autor: malabesta
Fecha: 06/09/2006.
Póster Corrupción en Miami

Corrupción en Miami

Digerido por malabesta

A Michael Mann le dijeron que "Collateral" era una película maravillosa y que él estaba lleno de talento, y se lo creyó. Por eso "Corrupción en Miami" es un remake (aunque la palabra ahora en boga es "actualización", que remake ya la usa todo el mundo) de la serie de los ochenta que él produjo, es una copia visual de la mencionada "Collateral" y en general, un largo homenaje a sí mismo, casi rayano en el onanismo.

En cualquier caso, los fans de la serie original (si es que queda alguno), no saldrán nada contentos del cine. De ésta toma el título, el nombre de los personajes y poco más. "Corrupción en Miami" no es más que una simple película de policias, pero maquillada para contentar a los amantes del realismo, porque todos sabemos que en el vocabulario del director realmente moderno, realismo equivale a caos visual y suciedad. Sonny Crockett (Colin Farrell) y Ricardo Tubbs (Jamie Foxx) son dos policías de Miami que luchan contra el crimen como agentes encubiertos. Cuando una operación del FBI, la CIA, la DEA, Aduanas, la Liga Antitabaco y Alcohólicos Anonimos sale mal por culpa de una filtración, Tubbs y Crockett son los únicos agentes de todo el mundo mundial capaces de dar con el topo y cazar a los malos. Para ello han de infiltrarse en la banda de, atención, Arcángel de Jesús Montoya (que no es otro que el mismísimo Luis Tosar), peligrosísimo traficante colmbiano, y su amante/socia Isabella (Gong Li), de la que, por supuesto, Crockett se enamora.

Visualmente la película es una continuación, sin mejoras, de "Collateral". De principio a fin, como lo demuestra la falta de créditos iniciales en ambas, suponemos que en un movimiento de modestia, para evitar que los nombres le quiten protagonismo a la película. El uso frecuente del vídeo digital de alta resolución le da ese aspecto ligeramente granulado a las escenas nocturnas que, junto con el estilo de rodaje que también suele ir asociado a esta tecnología (supongo que por su portabilidad), muy próximo al documental (con sus meneos, uso del zoom y cambio de encuadre sin cortes, como si el cámara fuese uno más), le da un aspecto sucio e improvisado a la producción, especialmente a sus escenas de acción, que tienen cierta tendencia a producirse de noche. El diseño de producción también apuesta por el realismo, dejando de lado esos tonos pastel y la estética pop de la serie original por unos tonos oscuros y un aspecto cansado para sus personajes. Crockett mantiene la barba de dos días, pero además le han añadido un bigote y una perilla salidos del "O.K. Corral" espantosos.

Todo lo que la película pretende ofrecer de realista en su plano visual, se pierde al rascar un poco la superficie. Primeramente está el hecho de que todos los criminales con cierto rango y maldad sean extranjeros, frente al equipo "politicamente correcto" de policías, racialmente equilibrado pero "All-American". Por supuesto, el cabecilla de todo esto es un hispano, de nombre marcádamente católico y encarnado por un español, Luis Tosar, que al igual que su compadre Bardem, en España mucho agitar pancartas pero luego no tienen ningún reparo en prolongar el arquetipo de delincuentes ignorantes que compartimos los hispanos. Luego también está el manejo talionista de la violencia, con los protagonistas sentenciando allí donde la justicia ordinaria, corruta como diría José Blanco, no puede llegar. Además, esta justicia, siguiendo la ley bíblica, llega proporcional al pecado: Mann se recrea en la muerte de sus víctimas, con mayor detalle y más cantidad de víscera cuanto más alta sea su posición en el escalafón criminal.

La tramas son absolutamente predecibles, y están llenas de esos detalles tan risibles en películas de menos dinero y más merito, como que los dos traficantes hispanos hablen entre ellos en inglés con acento, pero que en la de Mann sin duda todo el mundo pasará por alto. Todos estos defectos, tópicos del cine de acción serie B que tiene su nicho en la programación del fin de semana, probablemente serían obviables en otras pelícuas más inocentes y con menos pretensiones, pero en una produccón de este calibre resultan mortales.

Las actuaciones tampoco brillan demasiado. Colin Farrell, se lo aseguro, aparece en la primera escena con el entrecejo alto, como en gesto de duda, y así lo lleva toda la película. No mueve las cejas, y en general ningún otro músculo de la cara. Jamie Foxx, como siempre, pero es incapaz de ligar su personaje con el de Farrell, pues la química entre ellos es totalmente inexistente (en parte gracias al guión, que los hace parecer extraños trabajando juntos). Por supuesto, son incomparables a Don Johson y Philip Michael Thomas, los agentes originales, que aún teniendo mucha menos pegada que Farrell y Foxx, resultaban mucho más creíbles en pantalla.

Y ahora un pequeño consejo. Si pueden, vean la película en versión original. La posbilidad de ver a Gong Li y a Luis Tosar hablando entre ellos en inglés es lo único bueno de la película. Ambos tienen una dicción propia de una azafata de aerolíneas, y desde luego escuchar a Tosar amenazando de muerte es tener en la cabeza a Manquiña diciendo "Me muero, me muero", pero en inglés. Además, el personaje del español como es duro pero duro de verdad, tiene barba y el rostro impenetrable, o quizá inexpresivo, no me ha quedado demasiado claro. Gong Li probablemente sea la única que ofrezca una actuación de verdad, pero sus problemas con la dicción y el descalabro general que la rodea apantalla todo lo bueno que pueda tener.

En fin, el mismo perro, cada vez un poco más sarnoso, pero con distinto collar. Recomendada para corrutos. Puntuacion