Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Clerks 2

Duración

97min

Dirección

Kevin Smith

Guión

Kevin Smith

Reparto

Brian O'Halloran, Jeff Anderson, Rosario Dawson, Jason Mewes, Kevin Smith

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Crítica de Clerks 2
Autor: malabesta
Fecha: 07/09/2006.
Póster Clerks 2

Clerks 2

Digerido por malabesta

"Clerks 2" es el retorno de Smith, tras su espantosa "Una chica de Jersey", a su particular universo de frikis variados. Es una de las pocas películas en las que, para entrar, uno debería presentar documentación acreditativa de haber visto al menos dos películas anteriores del director, porque de no haberlo hecho, se lo garantizo, no se enterará de absolutamente nada.

Es indudablemente un producto para fans, que trata de manera muy cruel al neófito, que no tiene manera de saber quiénes son los personajes, por qué se conocen y a qué dedican el tiempo libre. Esto consigue que la audiencia se polarice más que nunca: estarán los que les encante, porque ya sabían que les iba a encantar, y los que no disfruten demasiado porque no sabían dónde se metían.

La historia de "Clerks 2" es, de nuevo, la de sus dos protagonistas: Dante (Brian O'Halloran) y Randal (Jeff Anderson), pero diez años después. Tras un incidente en la tienda en la que languidecen sus días, comienzan a trabajar en Mooby's (la horrible hamburguesería ya vista en "Jay y Bob el silencioso contraatacan"), bajo las órdenes de Becky (Rosario Dawson) y junto a Elias (Trevor Fehrman). El tema central de la película parece ser la entrada en la madurez de Randal y Dante, disparada por el hecho de que éste último esté a punto de casarse y mudarse a Florida para trabajar en el negocio de sus suegros. En torno a esta partida se tensan las relaciones entre los dos protagonistas y entre Becky y Dante, entre los que hay mucha tensión sexual no resuelta.

Como suele ser habitual en Smith, no hay demasiados personajes en la película, pero aún así se las apaña para que se pisoteen los unos a los otros. "Clerks 2" adolece de un defecto latente en todas las anteriores de la saga. A medida que Jay (Jason Newes) y Bob el silencioso (Kevin Smith) iban ganando protagonismo y apareciendo más adelantados en el póster y los créditos, el guión perdía enteros. Básicamente los dos personajes no aportan nada casi nunca al desarrollo de la historia, y se limitan, casi exclusivamente, a ser alivios cómicos. Salvo en "Persiguiendo a Amy", probablemente la mejor película de Smith, en la que más o menos todo está equilibrado ya hasta estos dos tienen parte importante en la trama principal, en el resto se limitan a cortar la acción para introducir sus chistes. Ver una película de Smith es como hacer zapping entre "Melrose Place" y un especial de Fin de Año de "Los Morancos".

Tampoco ayuda el hecho de que el personaje de Elias, el otro empleado de la hamburguesería, sea también un alivio cómico. A estas alturas, Smith debería más bien empezar a buscar alivios serios. Elias es un cristiano confeso, un tanto inocente, y por lo tanto el blanco de todas las bromas. Su otra faceta importante es que es un gran fan de la trilogía de "El Señor de los Anillos", y parece representar el salto generacional entre las diversas camadas de frikis; mientras Randal y coetáneos identifican como "La Trilogía" a la de "La Guerra de las Galaxias", Elias y los suyos se decantan por las tres de Peter Jackson.

Tanta intromisión cómica para nada relacionada con la historia termina por ahogarla, y avanza torpemente hacia un clímax cómico sorprendentemente gracioso, pero que para maravilla de todos, Smith lo rompe con una escena de tremendo peso dramático en medio del chiste; vivir para ver.

Como director, Smith nunca ha sido demasiado brillante, y en parte se escuda en lo limitado de sus escenarios (esta película está rodada casi por completo en una sola localización, la hamburguesería) para no tener que comerse demasiado el coco con encuadres y demás. Otra cosa que llama mucho la atención es el uso que hace de la banda sonora, compuesta casi exclusivamente por canciones de grupos de cierto éxito: Smashing Pumpkins, Soul Asylum y demás, que ocupan todo el tiempo en el que los personajes no hablan. La yuxtaposición es compacta: o hablan, o hay música. En algunas ocasiones la película echa mano de montajes musicales totalmente videocliperos, haciéndole incluso algún guiño (hay que decir que con cierta gracia) al musical.

Los actores tampoco son excesivamente buenos, pero no son malos tampoco, aunque sólo sea porque muchos de ellos hagan sólo de sí mismos. La más profesional en todos los aspectos es Rosario Dawson, y yo personalmente todavía le busco la química a la pareja Jason Mewes/Kevin Smith, y su supuesta vis cómica.

En fin, una secuela que contiene todos los defectos de su predecesora, pero no su virtud principal: la novedad. En un mundo que ya conoce a los Farrelli y a otros tantos evangelistas de los chistes de teta/culo/pedo, sorprender o escandalizar al personal está muy complicado. Recomendada para amantes de los animales.
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