Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

A home at the end of the world

Duración

97min

Dirección

Michael Mayer

Guión

Michael Cunningham

Reparto

Colin Farrell, Robin Wright Penn, Dallas Roberts, Sissy Spacek, Matt Frewer

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Crítica de Una casa en el fin del mundo
Autor: bronte
Fecha: 14/09/2006.
Póster Una casa en el fin del mundo

Una casa en el fin del mundo

Digerido por bronte

Es ésta una de esas películas independientes que no levantan dolor de cabeza. Y eso que el público tendrá en no pocas ocasiones la sensación de haber viajado en el tiempo a los primeros '80 vista la temática y la inocencia del tratamiento. Pero, sin llegar a ser una visita obligada al cine, hará pasar un buen rato al espectador receptivo, mayormente en virtud de la delicadeza desplegada en todo su metraje. Ahora bien, todos aquellos que acudan a la sala esperando ver a Colin Farrell como Dios le trajo al mundo, desistan de su empeño, pues ya ese gran pedazo de película fue retirado antes de que el filme fuera estrenado al otro lado del Atlántico.

Y en mi opinión con buen gusto. Es tal la ternura que la película destila en algunas ocasiones, que semejante visión no hubiera hecho más que distraer al personal y seguramente provocar una lectura equivocada de todo el conjunto. "A home at the end of the world" aborda la historia de un niño (el personaje de Colin Farrel) nacido en una familia de ambiente hippie, que al morir todos sus parientes es recogido por la familia de su mejor amigo. Allí se hace querer de lo lindo, explora la homosexualidad adolescente con su huesped, y cuando éste se haya ido a recorrer mundo, el niño permanecerá en su casa adoptiva. Finalmente le echan en plan bien, porque él también tiene que salir al mundo. Pero el personaje de Colin se va a vivir con su hermano ficticio a NYC, porque no está dispuesto a estar sólo ni un día.

Allí descubriremos que Johnny, que así se llama el amigo de la infancia, es homosexual, y que además vive con una diseñadora de sombreros interpretada por Robin Wright Penn. Lo que sigue es fácilmente imaginable. Se establece un triángulo amoroso que sin embargo en la película nunca llega a serlo del todo, y al final el espectador no acaba por saber muy bien cuáles son las relaciones entre los personajes. Está claro que todos se quieren, pero no tanto claro cuáles son los que aman. Del triángulo nacerá una niña, yo creo que posiblemente hija del personaje de Robin Wright Penn y también posiblemente hija del personaje de Colin Farrell, y finalmente todo acabará explosionando, como dicen los snobs, con alguna muerte de por medio. Al fin y al cabo, el personaje de Farrell es un auténtico vampiro con respecto a la vida del intepretado por Dallas Roberts, y es una pena que no se profundice más en esa veta.

La adaptación de la novela al filme, novela obra de Michael Cunningham, el autor de "Las horas", y adaptación hecha por él mismo, deja algo que desear en tanto en cuanto es capaz de explicar las emociones pero no las motivaciones. Aun así, la dirección de Michael Mayer, un neófito en esto del cine, procedente de mundo del teatro, es lo suficientemente hábil como para hipnotizar al espectador y conseguir que no llegue a preguntarse por qué los personajes actúan de manera tan poco usual o comprensible. De esta manera es capaz de resultar conmovedor en algo a priori tan poco atractivo como dos adolescentes explorándose, e incluso es capaz de contener un poco a Colin Farrell en su meneo de cejas, en franca aceleración desde "Alejandro Magno".

Con respecto a la interpretación de éste último, Colin sigue apalancado en el afectamiento, pero en esta ocasión el espectador, en vez de sentir ganas de darle un zapatillazo, posiblemente querrá abrazarle aunque parezca un poco rarito. Al principio de la película le encajan un peinado que sería la envidia del peluquero de Kevin Spacey, pero rápidamente lo vuelven a reubicar en su aspecto de supermacho para contento de sus admiradores y admiradoras en la sala. Y es que la cámara adora a Colin. El resto de los actores, Robin Wright Penn, Sissy Spacek y Dallas Roberts, interpretan de manera mucho más solvente y natural, y por lo tanto más desapercibida, pero en conjunto, la cinta se deja ver de manera suave y agradecida.

Recomendada para defensores de la poliandria. Puntuacion