Ficha

País

Alemania, Italia, España, Francia, Irlanda, UK

Año

2006

Título original

The wind that shakes de barley

Duración

127min

Dirección

Ken Loach

Guión

Paul Laverty

Reparto

Cillian Murphy, Padraic Delaney, Liam Cunningham, Orla Fitzgerald

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Crítica de El viento que agita la cebada
Autor: bronte
Fecha: 16/09/2006.
Póster El viento que agita la cebada

El viento que agita la cebada

Digerido por bronte

Las películas de Ken Loach son para niños. No importa el grado de violencia y contenidos difícilmente digeribles que integre en la acción, que en este caso son muchos, y muy desagradables. Tampoco importa que sus temáticas acostumbren a girar en torno a conflictos sociales, históricos o políticos de gran calado. Lo cierto es que su maniqueísmo es tal, su división del mundo entre buenos y malos tan descarada, la unidimensionalidad de sus personajes tan brutal, que sólo mentes jóvenes e inocentes pueden llegar a sentirse pletóricas con sus filmes.

En el caso de "El viento que agita la cebada" era fácil hacer algunas predicciones acertadas antes de ver la película. Básicamente que los irlandeses serían maravillosos (por lo menos los que sustentan la ideología del director), los irlandeses que no la sustentan, unos traidores, y los ingleses, unos psicópatas sádicos. Dicho y hecho: no hay una sola escena en la que los ingleses no parezcan la familia Manson por defecto. No sólo asesinan y torturan por capricho y diversión, sino que además, escupen al hablar.

Paralelamente a tan profundo retrato está el tema ideológico. Es tal el afán de Loach por aleccionar y meter con calzador sus ideas, que es raro que renuncie a introducir una escena, generalmente larga, en la que los personajes sueltan una gran perorata adoctrinando al espectador sobre las bondades del socialismo y la maldad intrínseca de todo lo que se aparte de él. Que básicamente viene siendo la historia de la película. Un análisis pobre de los datos históricos, carencia que empieza por tratar muy suavemente las salvajadas que hacían a su vez los militantes del IRA con todos aquellos que consideraban colaboradores de los británicos, al lado de la descripción satánica que se hace de los "Blacks and Tans" británicos, y que acaba por desproveer a los irlandeses de capacidad de decisión, por no decir de inteligencia. Rasgo bastante común en este tipo de directores y de "intelectuales " en general. Cuando las votaciones no resultan como ellos quisieran, o bien están amañadas, o es que los votantes eran débiles mentales.

De esta manera  "El viento que agita la cebada" viene apuntando, básicamente, que los irlandeses votaron a favor del tratado que dividió Irlanda en Norte y Sur, porque eran unos cobardes, además de tontos del bote, y por eso pasaron de establecer otro maravilloso paraíso socialista en el mundo. Naturalmente, ante este error histórico de las urnas, lo mejor que se podía hacer para cambiar el curso de los acontecimientos era ponerse a pegar tiros. Como es fácil comprender, el resultado resulta ofensivo incluso para aquellos que esperaran una condena explícita para con la actuación de los británicos en el conflicto. Que razones hay para pensar también que la merecen.

Unos bonitos paisajes, una cumplida interpretación, y un algo tedioso desarrollo que se pierden en otro panfleto de Loach, el hombre sin medida. Porque el final es de órdago. Melodrama 100%. En el Siglo XXII se verán sus películas con la curiosidad y media sonrisa con que se leen ahora los folletones del siglo SXIX. Tiempo al tiempo.

Recomendada para votantes de Loach. Puntuacion