Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Thank you for smoking

Duración

92min

Dirección

Jason Reitman

Guión

Jason Reitman

Reparto

Aaron Eckhart, Maria Bello, Cameron Bright, Adam Brody, Sam Elliott, Katie Holmes, William H. Macy

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Crítica de Gracias por fumar
Autor: malabesta
Fecha: 21/09/2006.
Póster Gracias por fumar

Gracias por fumar

Digerido por malabesta

Les contaré un secreto: Christopher Buckley, el escritor de la novela que "Gracias por fumar" adapta muy fielmente a la pantalla, durante una legislatura fue el encargado de escribir los discursos de George Bush, padre. Mal lo lleva la película en España.

 Y no será porque aquí la sola mención de Bush provoque granos; probablemente poca gente (exceptuando nuestras miríadas de lectores, siempre bien informados) conocerá este detalle. O porque la película sea mala; les diré que no lo es. El problema es que  "Gracias por fumar" es una profunda crítica a toda esa gente que de repente un buen día se despierta sabiendo que sabe más que los demás, se convierte de repente en la "conciencia social" del pueblo y venga, a decirnos qué películas tenemos que ver (generalmente las suyas), qué radio no debemos oir y, en última instancia, a quién debemos votar. Así que no creo que le haga gracia a mucha gente, bien porque pertenezcan a este club de iluminados o bien porque, como casi la mayoría, prefiera seguir al rebaño, porque tomar decisiones informadas es mucho trabajo, y es mucho más cómodo el "Vuelvo en 20 minutos".

La película se centra en Nick Naylor (Aaron Eckhart), portavoz del lobby de las grandes tabacaleras americanas. Su trabajo es defender públicamente a la industria del tabaco, y lo hace sin disculparse ni sentir vergüenza. Qué tipo más amoral. Pero el caso es que "Gracias por fumar" demuestra, poco a poco, que Nick es todo lo contrario, un tipo con un gran sentido moral. Lo que pasa es que el cree que la gente debería tener la libertad individual de elegir, en lugar de seguir el sendero de las prohibiciones gubernamentales, defendido entre otros por el senador Finisterre (William H. Macy). Esta filosofía le permite seguir adelante con su trabajo, porque aunque él es consciente de que el tabaco es potencialmente mortal, en sus propias palabras "es justo que hasta un asesino de niños tenga alguien que lo defienda".

"Gracias por fumar" es un producto sumamente independiente. En un mundo tan sumamente progresista como es el de Hollywood, en el que el fumar es un estigma social espantoso y la corrección política un deber, Jason Reitman  fue dando bandazos de estudio en estudio hasta que consiguió los siete millones que ha costado su película. Es una crítica satírica magistral al mundillo de la santería moral americana (que al fin y al cabo es muy parecida a la que tenemos por aquí), sea neoconservadora o neoprogresista, pero tampoco se queda de lado a la hora de cargar contra la propia industria del tabaco, contra el público americano, contra su sistema político o contra el propio Hollywood. No queda títere con cabeza. En palabras del propio Reitman, ante la pregunta de si había tenido problemas por la actitud irreverente y crítica de su película "No sé qué habré hecho mal, pero de alguna manera se ha convertido en un éxito".

El guión podría haber sido magistral. Pero tiene el problema de que no es más que una transposición del libro a la pantalla. Realmente no hay una historia detrás, sino sólo una exposición de la política y la moral de su protagonista, hilada en torno a una recopilación de anécdotas. Los personajes son extremadamente buenos, y hasta los más nimios secundarios están muy bien caracterizados y tienen una gran personalidad, pero no van a ninguna parte, ni evolucionan, y en general a la mayoría no les pasa nada. Por muy atrayente que pueda ser el mensaje de la película, ésta no deja de ser una película, y de ella se espera que tenga una mínima componente narrativa. Vamos, que pase algo.

Como director, Jason Reitman (que es hijo de Ivan Reitman, que también está en cartel con "Mi súper ex-novia"), no es especialmente talentoso, pero sabe componer muy bien sus escenas. Sus escenarios son tremendamente ricos, y aportan mucho a sus personajes. Así, el representante que Naylor visita en Hollywood vive rodeado de lujo asiático, y tras su escritorio cuelga una enorme pintura de un samurai decapitando cruelmente a otro. El senador Finisterre tiene su despacho lleno de productos típicos de su estado, y lleva sandalias. Detalles como estos convierten a cualquier personaje que aparecería en los créditos como "Chico que masca chicle#2" en un ser vivo.

Aaron Eckhart se adapta perfectamente a su papel de orador invencible, con una carismática sonrisa que alterna con una sorprendente vis cómica cuando la película lo requiere. William H. Macy compone un personaje bastante bueno, y en el caso de Cameron Bright ("Reencarnación", "El enviado") da igual que su papel sea cómico o no, uno no puede dejar de sentir escalofríos de pavor al verlo. Sin duda, la peor es Katie Holmes, que interpreta el papel de una voluptuosa y seductora periodista. Seductora. Y voluptuosa. Alguien debería regalarle un diccionario.

En fin, una película que tiene tantas cosas que decir que al final casi se acaba convirtiendo en un mitin. Aún así, muy recomendable, aunque sólo sea por salirse un poco del discurso del monopensamiento. Recomendada para los que recogen colillas.
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