Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

Snakes on a plane

Duración

105min

Dirección

David R. Ellis

Guión

John Heffernan, David Loucka

Reparto

Samuel L. Jackson, Julianna Margulies, Mark Houghton, Nathan Phillips, Kenan Thompson, Elsa Pataky

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Crítica de Serpientes en el avión
Autor: malabesta
Fecha: 04/10/2006.
Póster Serpientes en el avión

Serpientes en el avión

Digerido por malabesta

Después de todo el alboroto mediático, sobre todo en internet, que ha generado "Serpientes en el avión", por fin llega a nosotros la película que, dependiendo de qué fuente consulte uno, ha añadido unos minutos de imágenes debido a la demanda popular o bien ha sido dirigida directamente por internautas, que además hicieron el guión y se encargaron del catering.

"Serpientes en un avión" es  peculiar más que por el asunto del revuelo popular, porque hacía bastante tiempo que una película no era tan honesta con su propia naturaleza. Es un producto serie B que en todo momento sabe que lo es, y en lugar de intentar hacer un análisis profundo sobre la naturaleza del héroe y el crimen, prefiere dedicar ese tiempo a Samuel L. Jackson pegando tiros y diciendo palabrotas, y de paso dejando contentos a sus fans.

Después de los ataques del 11S, dicen que el gobierno americano pidió ayuda a los guionistas de Hollywood para que éstos imaginasen cómo podrían ser los siguientes ataques. De una de esas sesiones de brainstorming, en la que además se debieron haber consumido drogas muy malas, nació la idea de "Serpientes en un avión". Sean Jones (Nathan Phillips) es un testigo en el juicio contra un mafioso. Ha de viajar a Los Ángeles a testificar, escoltado por el agente Flynn (Samuel L. Jackson). Al imputado no se le ocurre mejor idea que, para deshacerse del incómodo testigo, rellenar el avión en el que viaja de serpientes venenosas, hasta arriba de feromonas.

La película dura unos económicos cien minutos, por lo que la historia ha sido podada al máximo para dar más minutos a los auténticos protagonistas: las serpientes. Así, se sirve a medias de personajes bastante arquetípicos y a medias de cierta habilidad para presentar sus características más importantes en un par de trazos. La estrella del rap maniática, el ejecutivo malhumorado, la pareja de fumetas salidorros, o la madre (que es Elsa Pataki), son descritos con rapidez y habilidad, para que cuando los reptiles tomen el mando, nadie se pueda perder.

"Serpientes en un avión" se sitúa muy cerca de otras películas de animales asesinos, sean pirañas mutantes, abejas mutantes, hormigas, babosas o pulpo a la gallega. Y como tal, sigue las reglas de este género, deteniéndose a mostrar con todo lujo de detalles las truculentas muertes provocadas por las mordeduras de las serpientes, que además tienen un firme sentido moral: todos aquellos "pecadores" (consumidores de drogas, promiscuos, maleducados, etc.) caen presa de los colmillos, que además siempre atacan allí donde más duele.

Aunque la película vive de la tensión generada por el evidente límite temporal y espacial propio de un viaje en avión y los sucesivos y crecientes ataques de las serpientes, esta tensión no está del todo bien administrada, y uno se queda con la sensación de que algo mejor se podría haber hecho. Así, por ejemplo, en determinado momento los pasajeros están intentando frenar el avance de las serpientes a golpe de maleta mientras en la cabina los pilotos luchan por enderezar el rumbo del avión, que se dirige en picado hacia el mar. El problema de los pilotos, tan acuciante o más que el de los pasajeros, es dejado de lado en favor de estos, suponemos que porque es mucho más espectacular. No obstante, este tipo de desequilibrios entre las diferentes situaciones que se van sucediendo durante el viaje afea un poco el resultado.

La dirección de David R. Ellis, que ya agradó con "Cellular", vuelve a estar a la altura. Aunque en principio lo reducido del escenario, el interior de un avión, podría presentar un problema, Ellis sabe darle variedad a las escenas, y hacer las apariciones de las serpientes lo suficientemente sorprendentes para que nunca lleguen a aburrir. Y en una película que debe tener como al menos seiscientas serpientes, eso es bastante.

El reparto se divide en dos grupos: Samuel L. Jackson y el resto. Jackson es el protagonista indiscutible, y acapara la gran parte del metraje, sin resentirse. Además, sabe dar vida a un personaje como el agente Flynn, a priori un tanto acartonado, con gran sutileza, muy lejos de esos actores "de peso", como Gary Oldman, Malkovich o Jeremy Irons, que cuando se acercan al "género chico" del cine caen bastante en la histeria y el histrionismo. A veces parece que si no interpretan a un personaje que se retuerce por dentro, han de interpretar a uno que se retuerce por fuera.

Mención especial merece Elsa Pataki que, a mayores de las evidentes gracias que posee, tiene un personaje bastante digno, lejos de narcotraficantes hispanos. Interpreta a un madre (sin mucho más detalle) que además va por el mundo haciendo propaganda del aceite de oliva como ungüento anti-veneno, viva la dieta mediterránea. Además, su actuación está bastante lejos de la artificialidad que suele ser habitual en ella. Quién sabe si será porque sale poco rato.

En fin, una película que sin llegar a ser serie A, entretendrá a todos aquellos que hayan visto el póster y no entren esperando "El séptimo sello". Recomendada para gente con miedo a volar, para que aumenten su muestrario de paranoias a bordo.



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