Ficha

País

USA, Alemania

Año

2002

Título original

Chicago

Duración

103min

Dirección

Rob Marshall

Guión

Bill Condon

Reparto

Catherine Zeta-Jones, RenÚe Zellweger, Richard Gere, John C. Reilly

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Crítica de Chicago
Autor: bronte
Fecha: 05/10/2006.
Póster Chicago

Chicago

Digerido por bronte

Si alguna vez se sale del cine con la sensación de haber visto una película con mayúsculas, tiene que ser necesariamente tras el visionado de "Chicago". Si el cine es mensaje, estética y magia, este magnífico musical reúne esos tres ingredientes indispensables. Al repasar que su director, Bob Marshall, es el mismo de la infumable "Memorias de una geisha" pronto tenemos la prueba irrefutable de cuán importante es una buena historia.

"Chicago" la tiene. Esta película está construída sobre la obra de teatro de Maurine Dallas Watkins, ya escrita en la década en la que está ambientada, a través de un aire desenfadado, muy acorde con los felices años 20, y lo que es más importante, basada en hechos reales. Así que quizás sí que la realidad supera la ficción. De hecho, la autora de trama bien pueden ustedes localizarla en el papel de Christine Baranski, Mary Sunshine, pues la propia Maurine fue la periodista encargada de cubrir tales asesinatos. Pero detrás de la historia de crímenes y pasión está el gusto de nuestra sociedad por la sangre y el morbo. Añádanle el glamour de la época del jazz y ya tenemos una historia inolvidable.

Si además de ello, le sumamos unas canciones fantásticas, unas coreografías impresionantes y una dirección excelente, qué más se puede pedir. "Chicago" es un ejemplo claro de cómo con la única ayuda de talento se puede hacer el filme magnífico. En esta cinta prácticamente no hay efectos especiales, salvo para borrar algún arnés, y el presupuesto fue sensiblemente menor, exactamente la mitad, que "Memorias de una geisha" con resultados también sensiblemente diferentes. Cuarenta y cinco millones de dólares, que se ven en cada exuberante fotograma de metraje.

Con todo, si algo llama la atención de esta película es la brillante adaptación de la técnica teatral al cine. La puesta en escena es puro teatro, sin embargo, el director en esta ocasión supo sacar todo el partido que ofrecen las cámaras para intensificar la emoción propia del espectáculo teatral. Pocas veces se han visto tan bien rodados unos números nacidos para las tablas. La prueba, la ocasión en la que Roxie Hart canta una canción acompañada de espejos, un concepto claramente teatral, pero tan bien filmado, que desprende talento por los cuatro costados.

La gente de buen gusto suele sentirse fascinada por el claqué y por la era del jazz. Al fin y al cabo son una de las pocas aportaciones genuinas al arte del siglo XX. En esta película lo hay a raudales y de la mejor calidad. Las actrices protagonistas, Catherine Zeta-Jones y Renée Zellweger, pese a las reticencias que en ocasiones pueda haber sobre ellas, hacen un trabajo excepcional, tanto en la interpretación, como en el canto, como en el baile. Richard Gere, que éste sí que a veces está de juzgado de guardia, es capaz de mantener en vilo a la audiencia con su esforzado número de tap dancing, y en general, todo en la película merece la pena ser visto una y otra vez.

La típica película que gusta a las gentes sofisticadas y con un sentido del "charm" exagerado. Recomendada para no espectadores de programas del corazón. Puntuacion