Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The devil wears Prada

Duración

109min

Dirección

David Frankel

Guión

Aline Brosh McKenna, Lauren Weisberger

Reparto

Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Adrian Grenier,

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Crítica de El diablo viste de Prada
Autor: bronte
Fecha: 06/10/2006.
Póster El diablo viste de Prada

El diablo viste de Prada

Digerido por bronte

Estoy un poco dubitativa. No sé si "El diablo viste de Prada" es una película muy tonta, o una película sobre gente tonta. Basada en el best-seller de Lauren Weisberger  (pero qué digo, ni que los best-sellers fueran sinónimo de calidad hoy en día), la trama aborda la historia de una chica muy buena, Anne Hathaway, que sólo quiere ser periodista, pero periodista tipo Woodward y Bernstein. Lamentablemente comienza su carrera como chica para todo de la directora de una famosa revista de moda, un trabajo por el que, según se insiste en la película, un millón de chicas se morirían. Qué barbaridad.

Como los más avispados habrán adivinado, si la chica es buena, está claro el mundillo de la moda en el que se mete tiene que ser muy malo. Sobre todo Meryl Streep, la jefa, y que es el mismísimo diablo. Yo cómo nunca he trabajado de asistente de una gurú de la moda, dudo si son tan maleducadas y tipo "new rich", como se sostiene en este filme, pero desde luego, si las editoras de Vogue y compañía son de tal ralea, bien puedo decir que no hay nada más antiglamouroso que la poca clase personal. Explico esto para denotar la estupefacción que se apoderaba de mí cuando veía a una arrabalera, con muchas pieles colgadas de sí, echándole en cara a una chica más o menos agradable que "no tenía estilo". Y llamandola gorda por usar una 38. Como lo leen. Vivir para ver.

La historia sigue entonces por el típico, tipiquísimo proceso por el cual la chica se sofistica, se pone que parece un figurín, al tiempo que va abandonando sus valores más íntimos aprendidos en la granja cuando ordeñaba vacas. Le falla a su novio, interpretado por Adrian Grenier (bastante empalagoso, por cierto), le falla a su familia, le falla a sus amigos, y le falla hasta a San Andrés. Todo esto, a través de una dirección rutinariamente rutinaria y empleando todos los tópicos comunes de la realización cinematográfica. El director se llama David Frankel, y que bien haría limitándose a "Sexo en Nueva York".

Claro que, tampoco se pueden hacer maravillas con un guión tan malo, obra de Aline Brosh McKenna. Y no sólo porque los personajes estén caricaturizados, pero no con arte, sino en plan "con un seis y con un cuatro...", tanto que es imposible creerse que gente así exista en realidad por su falta total de interés humano, en términos absolutos, sino sobre todo por la falta de dirección e intención en la historia. A estas alturas de mi vida yo aún no sé de qué va "El diablo viste de Prada". Tengo claro que como comedia es un fracaso porque no tiene ni una bendita situación mínimamente divertida, pero luego así en el tema del fundamento, más perdida me hallo aún si es posible.

En principio parece una crítica al mundo de la moda, que para algo son diabólicos, que ya lo dice el título. Investigadores sobre el cancer no son, pero hijos de satanás, tampoco me parece a mí. Sin embargo, luego la cosa cambia, luego al parecer el mundo de la moda es la esencia propia de la vida y hay que aceptar eso y aguantarse en la butaca. Es lo que tiene querer nadar y guardar la ropa. Una cosa es escribir un best-seller y otra enfrentarse con la "gente guapa" del planeta. Es bien verdad que el mundo de la moda da de comer a mucha gente, pero vamos, de eso a elevarlo a la categoría de arte, creo yo que va un trecho. Que está muy bien que este año se lleve la manga ranglan y al siguiente la japonesa, pero me parece a mí que tomarse toda esa farándula en serio no puede ser cosa buena.

Por otro lado, parece un canto a la integridad profesional, que eso es muy bonito y está muy bien, pero al mismo tiempo es una crítica absoluta a todos aquellos que quieren crecer en su carrera. Eso es una fijación que yo no logro entender. Pero, ¿qué tiene de malo querer avanzar en tu trabajo? ¿Por qué ascender tiene que ser sinónimo de ser el mismo diablo? Una idea totalmente retrógrada que se repite una y otra vez en nuestras carteleras. Por último, y porque no podía faltar como mantra recurrente, penalización absoluta para las mujeres trabajadoras de éxito. Como manda la justicia poética de los cánones de nuestra sociedad, por fuerza han de fracasar en su vida privada y ser unas amargadas. Todos estos tópicos del año de Maricastaña, presentes de manera descarnada en esta película que increíblemente está recibiendo una gran acogida entre los espectadores de Cibeles. Meryl Streep tiene una presencia en pantalla que se los come a todos.

Recomendada para mujeres de la 34. 

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