Ficha

País

España

Año

2006

Título original

Cabeza de perro

Duración

90min

Dirección

Santi Amoedo

Guión

Santi Amoedo

Reparto

Juan José Ballesta, Adriana Ugarte, Manuel Alexandre, Julián Villagrán, Eugenio José Roca, Jöns Pappila, Ana Wagener

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Crítica de Cabeza de perro
Autor: malabesta
Fecha: 07/10/2006.
Póster Cabeza de perro

Cabeza de perro

Digerido por malabesta

Baste decir, para que nos hagamos una idea del nivel de la película, que lo mejor de toda ella es Juan José Ballesta.

Santi Amoedo, el director y guionista de la película, puede colgarse en su pecho la medalla de haber conseguido que el protagonista de "El bola" abandone parcialmente su acento (al menos los "ejques"). En todo lo demás, la película dista mucho de ser buena. Santi intenta ofrecer un producto muy novedoso en lo visual, pero que curiosamente tiene que recurrir a una molesta voz en off para presentar, justificar y explicar a su personaje principal. Por lo demás, la estética no es más revolucionaria que cualquier anuncio de BMW o Renault (en los que no salga Fernando Alonso), destacando el abuso de la cámara al hombro, que a juzgar por lo mucho que se remenea, más bien parece cámara en mano, o el uso de unos efectos especiales bastante innecesarios, que muchas veces parece que se añaden a las escenas por aquello de que hace bonito, pero sin que realmente aporten un pepino a la historia o a la película.

Bajo el sobretítulo de "Lo que te hace diferente te hace único" (no fastidies), "Cabeza de perro" cuenta la historia de Samuel (Juan José Ballesta), un niño bien que padece una extraña enfermedad mental, por la que sufre repentinas "ausencias" cuando se enfrenta a momentos de tensión en su vida. Un buen día, cuando está visitando a un primo en la Costa del Sol, se acuesta en una furgoneta y a la mañana siguiente se despierta en Madrid. En lugar de volver a su casa, cansado de la sobreprotección paterna, decide emprender una nueva vida en la capital, y allí conoce a Consuelo (Adriana Ugarte) y terminará trabajando para Angelito (Manuel Alexandre). Por la película desfilan un sinfín de personajes que aparecen y desaparecen sin más, y que dan la impresión de que sólo tienen como función servir a las exigencias del guión, y hacer que su protagonista tenga a alguien a quien recitarle los diálogos. Samuel es el único con un mínimo de exposición, a través de la dicha voz en off de las narices, pero aún así no termina de parecer ni de actuar como un ser vivo (ayudado por la actuación de Ballesta), y durante toda la película va dando bandazos de una escena a otra, sin que realmente tenga un arco personal con un principio y un fin, y sin que sobre él se opere ningún cambio.

La dirección de Amoedo es, como hemos dicho, lo peor de la película. Más que porque el resto de los elementos sean mucho mejores, porque apuntaba muy alto y al final se quedó en nada. Junto al barroquismo visual se arriman unas transiciones espantosas, imágenes aceleradas de un tiovivo, y cosas así, sobre las que el narrador nos cuenta la infancia de su protagonista, o qué es lo que está pensando en este momento. Además, suelen ir acompañadas por la banda sonora, que es probablemente la peor que he escuchado nunca. Muy estilo "Músicas mínimas", parte de las canciones están hechas a veces con elementos propios de la escena, como cuando Samuel entra en la oficina de un banco y la música de fondo está compuesta por los teléfonos sonando rítmicamente. Sería muy bonito y original de no ser porque es bastante molesta al oído y ya Pink Floyd había hecho cosas similares en "Money", sin ir más lejos. La otra parte está compuesta con lo que parece un órgano de catequista, dando un sonido a la par minimalista y disonante, al que uno espera se añada un cabra bailando encima de un corcho en la edición DVD con el corte del director.

La actuación de Ballesta es, como ya hemos dicho, la mejor de su carrera. O la primera. Porque para variar no se interpreta a sí mismo. Intenta esconder el acento y tiene un par de escenas dramáticas que solventa con pena y gloria a la par; no obstante, no deja de mantener un cierto acartonamiento durante toda la película, que remata un poco a su personaje. Muy evidente se hace esta falta de vida cuando aparece al lado de Manuel Alexandre, que empezó en esto del cine cuando, por lo general, para aparecer en una película había que saber actuar, al menos un poco.

En fin, una película muy pero que muy pretenciosa, que al final es como una almeja vacía, todo cáscara muy dura y nada dentro. Recomendada para minimalistas varios.
Puntuacion